domingo, 19 de febrero de 2017

Somos ropa

Somos ropa ( El Periódico de Aragón - 18/02/2017 )

Vestirse como mujeres. Esa es la directriz. Incluso si llevas vaqueros, necesitas parecer limpia y ordenada. Pantalones ceñidos. Tener un look adecuado todo el tiempo. Ir con vestidos para causar buena impresión. Parece ser que esas eran las exigencias de Trump a las mujeres del equipo de su campaña electoral. Viste como una mujer, dando por hecho que la visión de las mujeres es única y determinada por un hombre. Por ese hombre. Se viraliza en las redes la campaña #DressLikeAWoman, y mujeres de todo el mundo publican imágenes con diferentes maneras de vestirse. Desde una bata de científica, una toga, uniformes militares, de bomberas o un disfraz de una vagina. Todo vale porque todo es nuestro. Somos lo que nos da la gana. El presentador de la gala de los Premios Goya se pone tacones para hablar del escaso número de mujeres en puestos representativos y de toma de decisiones, en el cine y en otros sectores. Tacones como discurso feminista. Y luego seguimos con los chistes y qué guapa estás, hija. Y el desfile. Porque entramos al juego y nadie quiere salir fea en la foto. Salimos a ver y ser vistas, como la Hermosura de Calderón de la Barca en el Gran teatro del mundo. La actriz y directora Leticia Dolera escribe un texto en el que reflexiona sobre las contradicciones de ser una mujer feminista y dedicarse al mundo del espectáculo. ¿Qué te vas a poner? Es la pregunta más importante. Se planteaba que la alfombra roja es también un relato, como las películas. Y lo que cuenta es que ellos van en pantalones, con zapatos cómodos y sin perder demasiado tiempo en arreglarse. Y ellas no. Sí, se puede cambiar la manera en la que mostrarse en esa alfombra, y también se puede dejar que cada una se vista como le apetezca. Dolera se plantea hablar cuando baje al escenario. Quiere apoyar, de manera pública, el discurso que ha realizado Ana Belén, sobre su hartazgo por que a las mujeres aún nos cueste tanto trabajo que nos reconozcan al mismo nivel que a los hombres. Cuando llega su turno para entregar un premio, se da cuenta de que microfonan a su compañero y no a ella. Dolera pregunta al personal técnico que por qué no le ponen micrófono, que ella quiere decir algo. No hay tiempo, y el vestido que llevas lo hace imposible. Se queda muda, televisivamente muda. «¿Llevar vestido me ha dejado sin voz?», se interroga. Va a ser que la contradicción también es una prenda que siempre llevamos puesta. La ropa habla. Existen camisetas para niñas con el mensaje Guapa como mamá y para niños con la leyenda Listo como papá. Parece quesólo nosotras nos vestimos. Jamás se analiza el discurso de un hombre en función de su ropa. El foco se pone en sus palabras. No siempre sucede así en las mujeres. Disfraz de enfermera sexy para niñas de tres años. Para que entiendan desde pequeñas a jugar con los estereotipos sexistas. El feminismo es el traje que nos vamos cosiendo todo el rato. Y sin el que no debemos salir de casa.

Ahora todo es noche

Ahora todo es noche ( El Periódico de Aragón - 04/02/2017 )

Unos zapatos de punta en los pies de unas piernas vestidas con un chándal. Un traje en un cuerpo dos tallas más pequeño. Una sudadera de pijama, porque para ir a ninguna parte, no importa lo que te pongas. Tres personas vestidas como personajes de un espectáculo. Una representación que sube y baja del escenario para hacer teatro contando la vida. Unas maletas. Unos cubos de basura. Unos carros de supermercado. La escenografía es también un actor pobre. No hay espacio para los tres. Ni en la calle hay hueco para nosotros. Camina de un lado para otro. Mueve la maleta. Tienes que hacer como que viajas, de esta manera conseguirás pasar desapercibido. Ya somos invisibles. Hueles mal. Si no te acercas, no lo notas. Llueve. Aquí no nos podemos quedar. Nos expulsan los lugares. Hambre. La fila de un comedor social. Una bandeja vacía llena de espera y de vergüenza. Es muy difícil repartir esas bandejas sin que el brazo te pese. Estar a un lado o a otro. Estar en un lado y caerte por el precipicio hasta abajo. De repente. Que no me toque a mí. ¿Quién cree que tiene algo para siempre? Te cambio el flan por la sopa. Yo era el mejor vendedor de la empresa. El mejor. Te empiezan a echar de un sitio y te echan de todas partes. Cuando tocas fondo, no hay nada. En el fondo no hay mala racha ni nada. Se solucionará cualquier día. De tanto esperar mañana, me quedé sin futuro. No tengo nada. Tienes frío, eso ya es tener algo. Conozco un espacio al que podemos ir para refugiarnos. Por las cloacas siempre se llega antes a los sitios. Es una obra en construcción, querrás decir en destrucción, porque aquí hace tiempo que nadie hace nada. Todo se nos rompe sin usarlo. Las cosas se echan a perder antes de que sirvan. Este disfraz de rata era lo que necesitaba para canalizar mi impulso emprendedor. En la basura solo hay recuerdos. Los recuerdos, cuando se tiran, son olvidos. Aquí no se devuelve nada de lo que perdimos. Todo se lo lleva el tiempo. ¿Cómo se sale del vacío? Nadie pregunta por ti. La desesperación. Y el miedo a que la muerte no la solucione y la desesperación siga contigo después de muerto. Me han mordido de muchas formas. El teatro. Es una representación. Hacedme rey. No nos vienen a ver. La publicidad, el marketing, todo eso. Y nosotros. Las historias. Las historias que queremos contar. Nuestra historia. Muchas butacas vacías. Cuesta ver cómo habla la miseria. Cuesta mucho ir al teatro. A veces. En ocasiones, también es difícil salir de él. La emoción está sentada con el público. No salimos a recoger los aplausos, que los dejen en el proscenio por si alguien los necesita. Los mendigos del teatro. Resistiremos el asedio de las tropas de la vulgaridad. Fuego a la basura. A la pobreza. El destierro está dentro. ¿Dónde está la justicia poética? Tengan cuidado, la rabia hará grande nuestro fracaso.

Nota: este texto está elaborado a partir de frases del espectáculo Ahora todo es noche, de la compañía La Zaranda.

Susto o muerte

Susto o muerte ( El Periódico de Aragón - 21/01/2017 )

Sucedió en el siglo XX. Conflicto social, político y bélico. La Pasionaria. Inspiró el Guernica de Picasso. Hubo un alzamiento. Tuvo lugar en España. Dio paso a una dictadura. Nacionales y republicanos. Estas pistas puede que no sean suficientes para adivinar que hablamos de la Guerra Civil. No lo fueron para dos concursantes de un programa de televisión. No sabían la respuesta correcta. O no se acordaron de la guerra. Pasó hace mucho tiempo. O los nervios. Lo que sea. Yo no vi el programa, me encontré el momento en un corte de vídeo compartido en una red social. Ya no te hace falta ver las cosas para enterarte de ellas. Todo eran risas al ver a los dos tipos hacer el ridículo. Y a mí, que siempre me va bien reírme, no pude hacerlo. Me espanta que haga gracia la ignorancia. Porque reírse de ella es una manera de relativizarla. Me sorprende que no dé vergüenza no saber, incluso que se haga gala de ello. A mí, que me cobijo en una manta de bochorno si cometo una falta ortográfica, me dan frío unos tiempos en los que parece que la estupidez está mejor vista que el talento. Dos amigas británicas quedan para verse en Málaga porque les sale más barato. Viven en Birmingham y Newcastle. Entre sus ciudades hay 320 kilómetros. Coger un avión y reunirse en Málaga, a 2.000 kilómetros de distancia, les costaba 37 euros más barato que el precio del tren de sólo una de ellas. Lo que el Brexit separa, Ryanair lo une. Esto también ocurre en España. Cuesta menos dinero salir de ella que ir en AVE a Madrid. No sé cómo se quiere hacer patria invitándote a marcharte. «El fascismo sin complejos de Esperanza Aguirre me hace añorar hasta los GRAPO». «A Ortega Lara habría que secuestrarle ahora ». «Street Fighter, edición post ETA: Ortega Lara versus Eduardo Madina». «Franco, Serrano Suñer, Arias Navarro, Fraga, Blas Piñar... Si no les das lo que a Carrero Blanco, la longevidad se pone siempre de su lado”. «Cuántos deberían seguir el vuelo de Carrero Blanco». «Ya casi es el cumpleaños del Rey ¡Qué emoción! (le voy a regalar) un roscón-bomba ». Todo esto son tuits de César Strawberry, líder de la banda de rap Def Con Dos. El Supremo le acaba de condenar a un año de cárcel por estos chistes. Eduardo Madina, uno de los aludidos, ha mostrado su rechazo a la condena y su solidaridad con el artista. A una joven de 21 años le pide el fiscal dos años y medio de prisión por otros chascarrillos que dejó escritos en las redes sobre Carrero Blanco. La nieta del presidente franquista ha declarado: «Me asusta una sociedad en la que la libertad de expresión, por lamentable que sea, pueda acarrear penas de cárcel». Esta histeria es un bozal, que cada vez nos aprietan más para dejarnos sin aire. Hay que revolverse mordiéndolo para que no nos acabe de ahogar del todo. Una tostada de pan con aceite y sal negra del Himalaya sabe a huevo frito. Incluso me repite como lo hace el huevo. Cómo asusta este mundo.

viernes, 20 de enero de 2017

Devolver

(Artículo publicado en El Periódico el 7 de enero de 2017)

Hoy es el día de cambiar los regalos. Todas esas ilusiones envueltas que hay que devolver. Otro año que no acierto. ¿Qué quieres que te regale? Algo que se pueda devolver. Como si los regalos fueran vómitos y ninguno se quedara en el estómago. Estrenamos el año haciendo fila para comprar algo y lo continuamos haciendo fila para que nos lo cambien. La sorpresa es algo así como las muelas del juicio, algo que va desapareciendo. Abres el envoltorio buscando el tique regalo. Otro año que no me aciertan. Por lo menos ya se acaban las luces, los turrones, las músicas navideñas y los comentarios sobre el vestido de la Pedroche. Eso sí que hace ilusión. Lo dejamos atrás como se quedan las listas de lo mejor del año pasado. Ahora tocan las rebajas. Aparece Pablo Iglesias abrazado a un tronco que le está diciendo cosas. Pienso en la capacidad de mi cuerpo para aguantar cosas. Aguanto dolores, horas de trabajo, noches sin dormir y olores fuertes en el transporte público. Soporto, con mucha educación, a personas que sólo se merecerían berridos. Me sigo resistiendo a los purés, pero tolero que figuren en las cartas de los restaurantes. La dejación internacional con el tema de los refugiados, eso lo sigo llevando muy mal. La nata, los cupcakes, el mindfulness, los consejos no solicitados, la programación de televisión, los Cantajuegos, al Gobierno, el cinismo, los imbéciles, los moralistas, el machismo, el color rojo para la ropa, los gimnasios, los juguetes esparcidos por la casa como si fueran minas antipersona, que me cambien la emisora que tengo sintonizada en el transistor, Trump, que me hagan perder el tiempo, los gritos, la expresión huelga decir. Sobrellevo todas estas cosas. Los pies siguen dando pasos, el esqueleto soporta mi peso, con todos sus órganos y padecimientos dentro, y las caderas me permiten zarandearme sin romperme. Pero sale Pablo Iglesias con su tronco y me explota el cuerpo. No lo aguanto todo. Con lo de la carta a la abuela de Podemos ya gasté todo el repertorio de caras de los emoticonos, pero esto del tronco lo ha superado. No entiendo nada. Como tampoco entendí que al saltar a las pantallas la lucha de espadas en Podemos, las que entraran a partirse la cara fueran ellas. De nuevo ellos, dos hombres, como protagonistas, en el centro del debate. De nuevo ellas como personajes secundarios, mujeres del equipo de Iglesias o Errejón, que aparecen sólo para dar explicaciones de lo que hacen o dejan de hacer ellos. Como sucede de manera mayoritaria en los patios de los colegios. Ellos jugando en las pistas, ellas mirando. Papeles activos y pasivos que cuesta modificar. Me chirría que esto suceda y me molesta que haya pasado tan desapercibido. Que desde la izquierda que quiere cambiarlo todo se perpetúen actitudes reaccionarias. Luego decimos un todas y todos y listo, solucionado el tema de la igualdad en el discurso. No sé por qué me pongo tan intensa ahora que me llega mi turno. Quería devolver esto.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Guerras y piscinas

Guerras y piscinas ( El Periódico de Aragón - 24/12/2016 )

El día 2 de agosto de 1914, Kafka escribió esto en su diario: «Hoy Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde fui a nadar». Te levantas con el sueño agarrado al surco de la ojera. En el mundo que nos ha tocado vivir, ya está dicho todo. Nada causa sorpresa. Por eso hay que espectacularizarlo todo, para que se vea. Para que llegue. También hay que llegar la primera a comentar la última noticia, a hacer la gracia con el chiste del momento, a vomitar tu opinión como si fuera la causa del ardor de estómago. Pereza. Casi tanto como me dan estas fiestas. Lo malo de que se haya levantado la niebla es ver tanta celebración en el horizonte.

Estás a tus cosas, el corrector en el ojo, el café demasiado caliente, su biberón, la agenda, encontrar las llaves que ha escondido en alguna parte, la ficha del adorno navideño sin colorear desde hace una semana y que hoy tampoco llevaremos a la guardería. Un policía turco mata al embajador ruso en Ankara. Circulan vídeos con el momento e imágenes con la víctima tumbada en el suelo. Lo que no asusta, no existe. Un hombre arrolla a varias personas en un mercadillo en Berlín. Las prisas, el miedo, ellos y nosotros. La etiqueta de culpable recae en un refugiado paquistaní. Ya lo tenemos. Lola Merino, diputada manchega del Partido Popular, realiza un comentario en las redes sociales cuestionando el «Bienvenidos, refugiados» con una imagen del atentado. Percival Manglano, concejal popular en el Ayuntamiento de Madrid, escribe en Twitter: «El autor del atentado terrorista en Berlín fue un refugiado paquistaní. No hay peores ciegos que los que no quieren ver». ACNUR le recrimina los peligros de vincular la comisión de delitos a si alguien es o no refugiado. Liberan al detenido. Nos precipitamos, pero no pasa nada. Nunca pasa. Nos ha tocado una época en la que se dirige el mundo sentándote a observarlo.

La estrategia política de muchos de los líderes mundiales es no hacer nada. De esta manera no te desgastas. Ahí está Alepo. muriendo, mientras la comunidad internacional olvida cómo se escribe la palabra vergüenza. Otro artículo en el que mencionas a Alepo, sí, y con esta costumbre quizá haya ayudado a cansarnos de mirarlo. No duele tanto lo que ha hecho callo. Pasa mucho más desapercibido. Hace temblar menos, aunque tengas cuerpo de vaso de agua en la bandeja para la comida de un avión. La gente está para cosas importantes, cómo colocar su belén en la puerta de Alcalá, porque Manuela Carmena se ha cargado el del ayuntamiento. Hay cosas sobre las que sí que merece la pena movilizarse. Merecer la pena, eso es lo que merecen muchas acciones, una pena enorme y enormemente merecida. Algunas frases son bombas desactivadas y cuando las escribes, explotan. Comenzaba la Primera Guerra Mundial y Kafka escribió el comentario sobre la guerra y la natación. Llevaba cuatro años redactando sus diarios, que cerraría nueve años después. «Cada vez me da más miedo escribir cosas». Esa fue su última anotación.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Patrias y héroes

Patrias y héroes ( El Periódico de Aragón - 10/12/2016 )

Creo que yo tengo la patria en el estómago. Así me explicaría que me doliese tanto cuando sufren las personas que me importan. También cuando tengo hambre, claro, porque la patria por la que verdaderamente se sufre es la del agujero en la tripa. Las únicas banderas por las que segrego felicidad son las de anchoas y olivas. Pienso en esto cuando leo todo el lío que se ha montado por unas declaraciones de Fernando Trueba, en las que dice no sentirse español. Al mismo tiempo, unos inmigrantes se fugan de un centro de internamiento de extranjeros, lugar sobre el que, desde hace tiempo, planea la duda de la falta de respeto a los derechos humanos. Indignan las palabras de Trueba en una España que no se inmuta por su política migratoria. La patria se cose de dentro hacia fuera. Admiro a mucha gente, pero no tanto como para tatuarme su cara en el pecho ni para construir un fuerte con la adoración dentro. Me cuesta no llevarme la contraria a mí misma, así que no creo que en la afinidad no haya espacio para la disidencia. Me sorprende la capacidad que tienen algunas personas para generar ídolos sin grietas. Como si se pudiera amar otra cosa que no fuera el resultado de unas debilidades. Yo también quería haber ido a Cuba antes de que se muriera Fidel. Y sentí que la Revolución me tocaba como te tocan los libros y las canciones en las que te gustaría vivir. Pero es muy difícil que nunca sobre nada. Que las miradas sean constantes, las palabras precisas y no haya gritos que caigan por la espalda. Me recuerdo a mí misma, con la camiseta del Che, que se compró mi madre en su viaje de novios, dirigiendo a cientos de personas en una manifestación, megáfono en mano, lanzando las consignas que repetía la masa. Llevé ese megáfono en muchas manifestaciones, durante varios años. Y luego me cansé de las revoluciones que eructan lugares comunes sin ventilar sus vergüenzas, que eran muchas, pero se escondían en los sótanos de la ortodoxia. Y si las cuestionabas, no eras una auténtica revolucionaria. Y me fui, tejiendo mi propia izquierda que me cobijara. Huyo de los dogmas porque no me creo a mí misma. Hay algunos que sólo comen verdades y sudan sus propias certezas. Se han recuperado unas declaraciones del alcalde de Alcorcón, David Pérez, en las que dice que el feminismo es un movimiento “rancio, radical, totalitario” y nos acusa a las feministas de “fracasadas, amargadas y rabiosas”. Todo el mundo tiene alguna convicción a la que sujetarse, en algunos casos para que te amarre cuando todo lo demás se mueve, en otros, sólo sirve para dejarte clavado en el suelo, mientras la vida galopa en la superficie, enterrándote con tus ideas allí abajo. Muere en un bombardeo el payaso de Alepo. Se encargaba de hacer de la risa una trinchera en la que estar a salvo del horror. Hay héroes silenciosos y patrias que se escapan del mapa, como la resistencia de una risa a la que acaban asesinando.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Diario de unas células madre


Hace unos meses, Carmen G. de la Cueva, capitana generala de LA TRIBU, contactó conmigo para proponerme realizar un diario sobre mi maternidad. Había visto en Facebook algunos de los post que estoy escribiendo sobre mi vida con Carmela. Hablamos de la periodicidad, quedamos en tener un cuarto propio para nuestro diario durante una semana. Lo llamaríamos DIARIO DE UNAS CÉLULAS MADRE. A Carmela le pareció bien. Quiero dejarle unas palabras de su ahora porque es lo más cercano a una herencia que le puedo procurar. Terminamos la semana y nos pareció poco. Carmen nos propuso continuar, con la periodicidad que nosotras quisiéramos, realizando un diario de nuestra vida juntas. Dijimos que sí, necesito escribir y quiero que seas rica en palabras. Así que desde septiembre, tenemos alquilado un espacio nuestro en LA TRIBU. Os invitamos a visitarlo pinchando aquí.


Epitafios

Epitafios ( El Periódico de Aragón - 26/11/2016 )

Cómo es esto de la vida. Un día estás abroncando a alguien porque ha dejado gotas de pis en la taza del váter y, al día siguiente, se muere. Le echas en cara que ha dejado la ropa interior desperdigada por el suelo, no te ha llamado, te ha hecho una mala foto, te ha perdido algo o te lo ha roto, se olvidó de tu cumpleaños o, lo que es peor, te regaló una báscula, te hace un filete poco hecho, no te deja respirar agobiándote a tareas, se le olvidó comprar vinagre, no te permite que le toques la pierna con los pies fríos cuando te echas a la cama, no tiene tiempo para quedar contigo o se ríe porque te has caído de la forma más tonta. Le reprochas todo eso y luego se muere. Tú te quedas con el sentimiento de culpa de haberle echado en cara esas cuatro gotas de pis, y te sientes ridículamente culpable por si la causa de su muerte tiene algo que ver con tu enfado. Te quedas fastidiada porque tu despedida de esa persona ha sido una trifulca por quita de aquí esas gotas de tu meada. Y piensas que nada fue grave. Incluso cuando la persona fallecida era de la peor calaña, no importa, mejora al morirse. Se convierte en modelo a seguir por obra y gracia de la parca. Así actúa la culpa. Te retuerce el estómago para que vomites gloria, como si de ti dependiera acolchar con elogios el lugar del descanso eterno. Ya lo dejó dicho Jardiel Poncela en su epitafio, “Si queréis los mayores elogios, moríos”. Fallece Rita Barberá, las mismas personas que hace unos días la repudiaron del partido, de su grupo en el Senado o no se querían sentar con ella en la mesa para comer, esas mismas personas hablan ahora de su inocencia, honradez y calidad humana. Han pasado del repudio a la santificación en sólo unas horas. También hay gente que acusa directamente a otras personas como francotiradores con puntería para derribar a la senadora. Los tuiteros, los periodistas, la oposición y otros agentes del mal con capacidad para matar con palabras. Con la muerte también dejan de cuestionarse actitudes de terceros que habrían provocado un escándalo si el fallecimiento no se hubiera producido. El presidente del Gobierno confirma que habló con Rita Barberá, imputada por corrupción, antes de ir a declarar ante el Tribunal Supremo. Una especie de “sé fuerte”, segunda temporada. Y luego está la polémica, que en este país llega antes que la muerte. El espectáculo, el circo y los temas que se abandonan en las orillas de la atención mediática. No hay minutos de silencio para la mujer que murió al incendiarse su casa con la vela que le ayudaba a iluminar un hogar con la luz cortada. Y esto es demagogia. Sí, y ¿cómo llamamos al mutismo por el bombardeo del último hospital que quedaba en pie en Alepo? En el funeral del Pastor de Andorra no había apenas autoridades. Otra mujer es asesinada por el que era su pareja, otro año más con un 25 de noviembre sin erradicar la violencia contra las mujeres. Hay muertes llenas de silencio. Y que a nadie le despiertan culpas.

Infección de orina resistente

Infección de orina resistente ( El Periódico de Aragón - 12/11/2016 )

Voy a un mercadillo benéfico que se realiza todos los años. Se recaudan fondos para la obra social de una fundación mediante la venta de productos de segunda mano. Hay bisutería, libros, ropa, menaje o muebles. Cada puesto es atendido por voluntarias, casi todo son mujeres. Mientras realizo la visita, escucho en dos ocasiones, en distintos puestos, a dos voluntarias dirigiéndose a unos asistentes. No puedo evitar oír la conversación porque la realizan a gritos. En ambas ocasiones les acusan de tener mucha cara dura y de intentar llevarse las cosas sin pagar el precio convenido. Se dirigen a ellos sacando a pasear el término inmigrantes, como si fuera una categoría de personas distinta a la suya, marcando diferencias entre un ellos y un nosotros. La superioridad moral, la extraña concepción de la solidaridad y el desprecio. Se me encrespa el pelo y el ánimo. Una chica pasea con dos perros. Va dando tirones bruscos a las correas para que los animales no se entretengan olfateando. Parece que tiene más prisa que amor a sus mascotas. Estoy en el parque con mi hija. Una madre riñe a su hijo porque está jugando con la arena. Le dice que deje de hacerlo porque se va a manchar la ropa. En un restaurante que se anuncia como gamberro, no dejan entrar a los niños. No trabajan con menores de doce años, expresan. Hay una concentración a favor del pequeño comercio y en contra de una nueva superficie comercial. Ni siquiera asisten los comercios a los que se intenta apoyar. Otra amiga a la que han despedido de su trabajo por quedarse embarazada. Alguien escribe un texto en las redes sociales y al rato ya tiene varios comentarios diciéndole lo que tiene que opinar. Otro artículo donde alguien intenta dejar claro un asunto. Sin posibilidad de error propio. Todos son ajenos. La culpa ha sido del otro. Siempre. Huelga de deberes. A favor y en contra. Todos saben mucho del asunto. Tenemos más análisis que papel higiénico. Qué manera de tomarse en serio. La carne tiene que ser poco hecha. Nos ponemos un lacito en la foto de perfil y arreglamos el mundo. El PSOE se queja de que el Gobierno de Rajoy parece poco dialogante. ¡Oh, sorpresa! Nos ofende más un chiste que una ministra que quiere solucionar el paro rezando. No leemos, pero llenamos nuestros muros de frases célebres cuando se muere un escritor. No tenemos tiempo para cocinar, pero podemos llenar todos los minutos comentando si hubo cobra o no. Ya no hacemos caso a los medios tradicionales, pero ocupamos todos los espacios hablando de lo que cuentan. Nos queremos vivas, pero dejamos que nos sigan matando. Igualdad de oportunidades, pero qué hay de lo mío. No he dejado de estar mala desde que mi hija va a la guardería. Salgo del moco para meterme en la tos. Fui al médico con una infección de orina que no se me acababa de pasar del todo. Es que tienes una infección de orina resistente, me dijo. Al día siguiente ganó Trump. No dejo de pensar en los virus.

Socialismo submarinista

Socialismo submarinista ( El Periódico de Aragón - 29/10/2016 )

Hace un tiempo realicé un curso de submarinismo. Con su neopreno de cuerpo entero, sus lastres, sus aletas, sus gafas, su bombona de aire comprimido y todo. Te enseñaban a gestionar tu equipo de buceo y realizabas inmersiones en grupos reducidos acompañados de un instructor. Hay dos gestos básicos en buceo que sirven para comunicarte debajo del agua. Uno es para indicar que todo va bien. Se realiza mediante la conexión del dedo índice con el pulgar, formando un círculo y dejando los otros tres dedos relajados. El otro es para indicar que hay problemas y necesitas subir a la superficie. Dejas la mano en una especie de puño relajado con el pulgar levantado. Fuera del agua, y en nuestra cultura, este segundo gesto se interpreta también como un ok, todo está bien. Pero buceando no, aunque mi dislexia se resistiera a entenderlo. Me confundía siempre. Mientras buceábamos, el instructor se iba girando de vez en cuando hacia nosotros. Establecía contacto visual y esperaba el gesto de aprobación de todos. Yo le indicaba, por error, que me quería ir arriba. Se acercaba hacia mí para ayudarme a subir y entonces yo me daba cuenta de que me había confundido de señal. La interpretación que se daba a un mismo gesto era diferente. Pienso en esto cuando veo a los diputados socialistas aplaudir a su portavoz en la sesión de investidura. Me parece que estoy en el fondo del mar y que ese aplauso, en lugar de ser una manifestación de entusiasmo, es una muestra de pesadumbre. ¿Aplauden que se han hundido? ¿Hay algo después de un socialismo que facilita un gobierno a la derecha? «No vamos a fallar a los ciudadanos que confiaron en nosotros. No vamos a fallar ante la palabra que dimos», «la corrupción, la prepotencia, la insensibilidad, la crueldad de sus políticas. Estas son las razones por las que el PSOE no va a apoyar a Rajoy ni tampoco se va a abstener», «no va a haber ningún dirigente del PSOE que quiera indultar a Rajoy con su voto o con su abstención». Estas frases son de Antonio Hernando, el mismo que salió el otro día a defender la abstención de los socialistas. Parece que de verdad se les ha instalado una masa de agua encima de sus cabezas y les falta oxígeno. ¿Qué ha cambiado de un momento a otro? Conservar el sillón bien vale despellejarte. Es supervivencia. Aunque para salvarte tú, acabes matando al bicho en el que estabas alojado. En El País escriben sobre la decisión de los socialistas de abstenerse y se les cae la «o» de obrero al ponerles el nombre. A mí me dan coraje sus votantes, no sé las razones que les motivaron para votarles, pero imagino que la más importante sería que no gobernara el PP. Y ahora se quedan huérfanos de programa. Y las caras de los disidentes, como de echarte en la cama con una pareja que te hastía. Da mucha angustia la sensación de quedarte sin aire. Y parece que en el Congreso no hay instructores de buceo dispuestos a sacarte fuera si te ahogas.