Patrias y héroes ( El Periódico de Aragón - 10/12/2016 )
Creo que yo tengo la patria en el estómago. Así me explicaría que me doliese tanto cuando sufren las personas que me importan. También cuando tengo hambre, claro, porque la patria por la que verdaderamente se sufre es la del agujero en la tripa. Las únicas banderas por las que segrego felicidad son las de anchoas y olivas. Pienso en esto cuando leo todo el lío que se ha montado por unas declaraciones de Fernando Trueba, en las que dice no sentirse español. Al mismo tiempo, unos inmigrantes se fugan de un centro de internamiento de extranjeros, lugar sobre el que, desde hace tiempo, planea la duda de la falta de respeto a los derechos humanos. Indignan las palabras de Trueba en una España que no se inmuta por su política migratoria. La patria se cose de dentro hacia fuera. Admiro a mucha gente, pero no tanto como para tatuarme su cara en el pecho ni para construir un fuerte con la adoración dentro. Me cuesta no llevarme la contraria a mí misma, así que no creo que en la afinidad no haya espacio para la disidencia. Me sorprende la capacidad que tienen algunas personas para generar ídolos sin grietas. Como si se pudiera amar otra cosa que no fuera el resultado de unas debilidades. Yo también quería haber ido a Cuba antes de que se muriera Fidel. Y sentí que la Revolución me tocaba como te tocan los libros y las canciones en las que te gustaría vivir. Pero es muy difícil que nunca sobre nada. Que las miradas sean constantes, las palabras precisas y no haya gritos que caigan por la espalda. Me recuerdo a mí misma, con la camiseta del Che, que se compró mi madre en su viaje de novios, dirigiendo a cientos de personas en una manifestación, megáfono en mano, lanzando las consignas que repetía la masa. Llevé ese megáfono en muchas manifestaciones, durante varios años. Y luego me cansé de las revoluciones que eructan lugares comunes sin ventilar sus vergüenzas, que eran muchas, pero se escondían en los sótanos de la ortodoxia. Y si las cuestionabas, no eras una auténtica revolucionaria. Y me fui, tejiendo mi propia izquierda que me cobijara. Huyo de los dogmas porque no me creo a mí misma. Hay algunos que sólo comen verdades y sudan sus propias certezas. Se han recuperado unas declaraciones del alcalde de Alcorcón, David Pérez, en las que dice que el feminismo es un movimiento “rancio, radical, totalitario” y nos acusa a las feministas de “fracasadas, amargadas y rabiosas”. Todo el mundo tiene alguna convicción a la que sujetarse, en algunos casos para que te amarre cuando todo lo demás se mueve, en otros, sólo sirve para dejarte clavado en el suelo, mientras la vida galopa en la superficie, enterrándote con tus ideas allí abajo. Muere en un bombardeo el payaso de Alepo. Se encargaba de hacer de la risa una trinchera en la que estar a salvo del horror. Hay héroes silenciosos y patrias que se escapan del mapa, como la resistencia de una risa a la que acaban asesinando.
Palabrista. Cazagamusinos a tiempo completo. Catadora profesional de vinagrillos y encurtidos. Pisamierdas cum laude.
domingo, 11 de diciembre de 2016
viernes, 9 de diciembre de 2016
Diario de unas células madre
Hace unos meses, Carmen G. de la Cueva, capitana generala de LA TRIBU, contactó conmigo para proponerme realizar un diario sobre mi maternidad. Había visto en Facebook algunos de los post que estoy escribiendo sobre mi vida con Carmela. Hablamos de la periodicidad, quedamos en tener un cuarto propio para nuestro diario durante una semana. Lo llamaríamos DIARIO DE UNAS CÉLULAS MADRE. A Carmela le pareció bien. Quiero dejarle unas palabras de su ahora porque es lo más cercano a una herencia que le puedo procurar. Terminamos la semana y nos pareció poco. Carmen nos propuso continuar, con la periodicidad que nosotras quisiéramos, realizando un diario de nuestra vida juntas. Dijimos que sí, necesito escribir y quiero que seas rica en palabras. Así que desde septiembre, tenemos alquilado un espacio nuestro en LA TRIBU. Os invitamos a visitarlo pinchando aquí.
Epitafios
Epitafios ( El Periódico de Aragón - 26/11/2016 )
Cómo es esto de la vida. Un día estás abroncando a alguien porque ha dejado gotas de pis en la taza del váter y, al día siguiente, se muere. Le echas en cara que ha dejado la ropa interior desperdigada por el suelo, no te ha llamado, te ha hecho una mala foto, te ha perdido algo o te lo ha roto, se olvidó de tu cumpleaños o, lo que es peor, te regaló una báscula, te hace un filete poco hecho, no te deja respirar agobiándote a tareas, se le olvidó comprar vinagre, no te permite que le toques la pierna con los pies fríos cuando te echas a la cama, no tiene tiempo para quedar contigo o se ríe porque te has caído de la forma más tonta. Le reprochas todo eso y luego se muere. Tú te quedas con el sentimiento de culpa de haberle echado en cara esas cuatro gotas de pis, y te sientes ridículamente culpable por si la causa de su muerte tiene algo que ver con tu enfado. Te quedas fastidiada porque tu despedida de esa persona ha sido una trifulca por quita de aquí esas gotas de tu meada. Y piensas que nada fue grave. Incluso cuando la persona fallecida era de la peor calaña, no importa, mejora al morirse. Se convierte en modelo a seguir por obra y gracia de la parca. Así actúa la culpa. Te retuerce el estómago para que vomites gloria, como si de ti dependiera acolchar con elogios el lugar del descanso eterno. Ya lo dejó dicho Jardiel Poncela en su epitafio, “Si queréis los mayores elogios, moríos”. Fallece Rita Barberá, las mismas personas que hace unos días la repudiaron del partido, de su grupo en el Senado o no se querían sentar con ella en la mesa para comer, esas mismas personas hablan ahora de su inocencia, honradez y calidad humana. Han pasado del repudio a la santificación en sólo unas horas. También hay gente que acusa directamente a otras personas como francotiradores con puntería para derribar a la senadora. Los tuiteros, los periodistas, la oposición y otros agentes del mal con capacidad para matar con palabras. Con la muerte también dejan de cuestionarse actitudes de terceros que habrían provocado un escándalo si el fallecimiento no se hubiera producido. El presidente del Gobierno confirma que habló con Rita Barberá, imputada por corrupción, antes de ir a declarar ante el Tribunal Supremo. Una especie de “sé fuerte”, segunda temporada. Y luego está la polémica, que en este país llega antes que la muerte. El espectáculo, el circo y los temas que se abandonan en las orillas de la atención mediática. No hay minutos de silencio para la mujer que murió al incendiarse su casa con la vela que le ayudaba a iluminar un hogar con la luz cortada. Y esto es demagogia. Sí, y ¿cómo llamamos al mutismo por el bombardeo del último hospital que quedaba en pie en Alepo? En el funeral del Pastor de Andorra no había apenas autoridades. Otra mujer es asesinada por el que era su pareja, otro año más con un 25 de noviembre sin erradicar la violencia contra las mujeres. Hay muertes llenas de silencio. Y que a nadie le despiertan culpas.
Cómo es esto de la vida. Un día estás abroncando a alguien porque ha dejado gotas de pis en la taza del váter y, al día siguiente, se muere. Le echas en cara que ha dejado la ropa interior desperdigada por el suelo, no te ha llamado, te ha hecho una mala foto, te ha perdido algo o te lo ha roto, se olvidó de tu cumpleaños o, lo que es peor, te regaló una báscula, te hace un filete poco hecho, no te deja respirar agobiándote a tareas, se le olvidó comprar vinagre, no te permite que le toques la pierna con los pies fríos cuando te echas a la cama, no tiene tiempo para quedar contigo o se ríe porque te has caído de la forma más tonta. Le reprochas todo eso y luego se muere. Tú te quedas con el sentimiento de culpa de haberle echado en cara esas cuatro gotas de pis, y te sientes ridículamente culpable por si la causa de su muerte tiene algo que ver con tu enfado. Te quedas fastidiada porque tu despedida de esa persona ha sido una trifulca por quita de aquí esas gotas de tu meada. Y piensas que nada fue grave. Incluso cuando la persona fallecida era de la peor calaña, no importa, mejora al morirse. Se convierte en modelo a seguir por obra y gracia de la parca. Así actúa la culpa. Te retuerce el estómago para que vomites gloria, como si de ti dependiera acolchar con elogios el lugar del descanso eterno. Ya lo dejó dicho Jardiel Poncela en su epitafio, “Si queréis los mayores elogios, moríos”. Fallece Rita Barberá, las mismas personas que hace unos días la repudiaron del partido, de su grupo en el Senado o no se querían sentar con ella en la mesa para comer, esas mismas personas hablan ahora de su inocencia, honradez y calidad humana. Han pasado del repudio a la santificación en sólo unas horas. También hay gente que acusa directamente a otras personas como francotiradores con puntería para derribar a la senadora. Los tuiteros, los periodistas, la oposición y otros agentes del mal con capacidad para matar con palabras. Con la muerte también dejan de cuestionarse actitudes de terceros que habrían provocado un escándalo si el fallecimiento no se hubiera producido. El presidente del Gobierno confirma que habló con Rita Barberá, imputada por corrupción, antes de ir a declarar ante el Tribunal Supremo. Una especie de “sé fuerte”, segunda temporada. Y luego está la polémica, que en este país llega antes que la muerte. El espectáculo, el circo y los temas que se abandonan en las orillas de la atención mediática. No hay minutos de silencio para la mujer que murió al incendiarse su casa con la vela que le ayudaba a iluminar un hogar con la luz cortada. Y esto es demagogia. Sí, y ¿cómo llamamos al mutismo por el bombardeo del último hospital que quedaba en pie en Alepo? En el funeral del Pastor de Andorra no había apenas autoridades. Otra mujer es asesinada por el que era su pareja, otro año más con un 25 de noviembre sin erradicar la violencia contra las mujeres. Hay muertes llenas de silencio. Y que a nadie le despiertan culpas.
Infección de orina resistente
Infección de orina resistente ( El Periódico de Aragón - 12/11/2016 )
Voy a un mercadillo benéfico que se realiza todos los años. Se recaudan fondos para la obra social de una fundación mediante la venta de productos de segunda mano. Hay bisutería, libros, ropa, menaje o muebles. Cada puesto es atendido por voluntarias, casi todo son mujeres. Mientras realizo la visita, escucho en dos ocasiones, en distintos puestos, a dos voluntarias dirigiéndose a unos asistentes. No puedo evitar oír la conversación porque la realizan a gritos. En ambas ocasiones les acusan de tener mucha cara dura y de intentar llevarse las cosas sin pagar el precio convenido. Se dirigen a ellos sacando a pasear el término inmigrantes, como si fuera una categoría de personas distinta a la suya, marcando diferencias entre un ellos y un nosotros. La superioridad moral, la extraña concepción de la solidaridad y el desprecio. Se me encrespa el pelo y el ánimo. Una chica pasea con dos perros. Va dando tirones bruscos a las correas para que los animales no se entretengan olfateando. Parece que tiene más prisa que amor a sus mascotas. Estoy en el parque con mi hija. Una madre riñe a su hijo porque está jugando con la arena. Le dice que deje de hacerlo porque se va a manchar la ropa. En un restaurante que se anuncia como gamberro, no dejan entrar a los niños. No trabajan con menores de doce años, expresan. Hay una concentración a favor del pequeño comercio y en contra de una nueva superficie comercial. Ni siquiera asisten los comercios a los que se intenta apoyar. Otra amiga a la que han despedido de su trabajo por quedarse embarazada. Alguien escribe un texto en las redes sociales y al rato ya tiene varios comentarios diciéndole lo que tiene que opinar. Otro artículo donde alguien intenta dejar claro un asunto. Sin posibilidad de error propio. Todos son ajenos. La culpa ha sido del otro. Siempre. Huelga de deberes. A favor y en contra. Todos saben mucho del asunto. Tenemos más análisis que papel higiénico. Qué manera de tomarse en serio. La carne tiene que ser poco hecha. Nos ponemos un lacito en la foto de perfil y arreglamos el mundo. El PSOE se queja de que el Gobierno de Rajoy parece poco dialogante. ¡Oh, sorpresa! Nos ofende más un chiste que una ministra que quiere solucionar el paro rezando. No leemos, pero llenamos nuestros muros de frases célebres cuando se muere un escritor. No tenemos tiempo para cocinar, pero podemos llenar todos los minutos comentando si hubo cobra o no. Ya no hacemos caso a los medios tradicionales, pero ocupamos todos los espacios hablando de lo que cuentan. Nos queremos vivas, pero dejamos que nos sigan matando. Igualdad de oportunidades, pero qué hay de lo mío. No he dejado de estar mala desde que mi hija va a la guardería. Salgo del moco para meterme en la tos. Fui al médico con una infección de orina que no se me acababa de pasar del todo. Es que tienes una infección de orina resistente, me dijo. Al día siguiente ganó Trump. No dejo de pensar en los virus.
Voy a un mercadillo benéfico que se realiza todos los años. Se recaudan fondos para la obra social de una fundación mediante la venta de productos de segunda mano. Hay bisutería, libros, ropa, menaje o muebles. Cada puesto es atendido por voluntarias, casi todo son mujeres. Mientras realizo la visita, escucho en dos ocasiones, en distintos puestos, a dos voluntarias dirigiéndose a unos asistentes. No puedo evitar oír la conversación porque la realizan a gritos. En ambas ocasiones les acusan de tener mucha cara dura y de intentar llevarse las cosas sin pagar el precio convenido. Se dirigen a ellos sacando a pasear el término inmigrantes, como si fuera una categoría de personas distinta a la suya, marcando diferencias entre un ellos y un nosotros. La superioridad moral, la extraña concepción de la solidaridad y el desprecio. Se me encrespa el pelo y el ánimo. Una chica pasea con dos perros. Va dando tirones bruscos a las correas para que los animales no se entretengan olfateando. Parece que tiene más prisa que amor a sus mascotas. Estoy en el parque con mi hija. Una madre riñe a su hijo porque está jugando con la arena. Le dice que deje de hacerlo porque se va a manchar la ropa. En un restaurante que se anuncia como gamberro, no dejan entrar a los niños. No trabajan con menores de doce años, expresan. Hay una concentración a favor del pequeño comercio y en contra de una nueva superficie comercial. Ni siquiera asisten los comercios a los que se intenta apoyar. Otra amiga a la que han despedido de su trabajo por quedarse embarazada. Alguien escribe un texto en las redes sociales y al rato ya tiene varios comentarios diciéndole lo que tiene que opinar. Otro artículo donde alguien intenta dejar claro un asunto. Sin posibilidad de error propio. Todos son ajenos. La culpa ha sido del otro. Siempre. Huelga de deberes. A favor y en contra. Todos saben mucho del asunto. Tenemos más análisis que papel higiénico. Qué manera de tomarse en serio. La carne tiene que ser poco hecha. Nos ponemos un lacito en la foto de perfil y arreglamos el mundo. El PSOE se queja de que el Gobierno de Rajoy parece poco dialogante. ¡Oh, sorpresa! Nos ofende más un chiste que una ministra que quiere solucionar el paro rezando. No leemos, pero llenamos nuestros muros de frases célebres cuando se muere un escritor. No tenemos tiempo para cocinar, pero podemos llenar todos los minutos comentando si hubo cobra o no. Ya no hacemos caso a los medios tradicionales, pero ocupamos todos los espacios hablando de lo que cuentan. Nos queremos vivas, pero dejamos que nos sigan matando. Igualdad de oportunidades, pero qué hay de lo mío. No he dejado de estar mala desde que mi hija va a la guardería. Salgo del moco para meterme en la tos. Fui al médico con una infección de orina que no se me acababa de pasar del todo. Es que tienes una infección de orina resistente, me dijo. Al día siguiente ganó Trump. No dejo de pensar en los virus.
Socialismo submarinista
Socialismo submarinista ( El Periódico de Aragón - 29/10/2016 )
Hace un tiempo realicé un curso de submarinismo. Con su neopreno de cuerpo entero, sus lastres, sus aletas, sus gafas, su bombona de aire comprimido y todo. Te enseñaban a gestionar tu equipo de buceo y realizabas inmersiones en grupos reducidos acompañados de un instructor. Hay dos gestos básicos en buceo que sirven para comunicarte debajo del agua. Uno es para indicar que todo va bien. Se realiza mediante la conexión del dedo índice con el pulgar, formando un círculo y dejando los otros tres dedos relajados. El otro es para indicar que hay problemas y necesitas subir a la superficie. Dejas la mano en una especie de puño relajado con el pulgar levantado. Fuera del agua, y en nuestra cultura, este segundo gesto se interpreta también como un ok, todo está bien. Pero buceando no, aunque mi dislexia se resistiera a entenderlo. Me confundía siempre. Mientras buceábamos, el instructor se iba girando de vez en cuando hacia nosotros. Establecía contacto visual y esperaba el gesto de aprobación de todos. Yo le indicaba, por error, que me quería ir arriba. Se acercaba hacia mí para ayudarme a subir y entonces yo me daba cuenta de que me había confundido de señal. La interpretación que se daba a un mismo gesto era diferente. Pienso en esto cuando veo a los diputados socialistas aplaudir a su portavoz en la sesión de investidura. Me parece que estoy en el fondo del mar y que ese aplauso, en lugar de ser una manifestación de entusiasmo, es una muestra de pesadumbre. ¿Aplauden que se han hundido? ¿Hay algo después de un socialismo que facilita un gobierno a la derecha? «No vamos a fallar a los ciudadanos que confiaron en nosotros. No vamos a fallar ante la palabra que dimos», «la corrupción, la prepotencia, la insensibilidad, la crueldad de sus políticas. Estas son las razones por las que el PSOE no va a apoyar a Rajoy ni tampoco se va a abstener», «no va a haber ningún dirigente del PSOE que quiera indultar a Rajoy con su voto o con su abstención». Estas frases son de Antonio Hernando, el mismo que salió el otro día a defender la abstención de los socialistas. Parece que de verdad se les ha instalado una masa de agua encima de sus cabezas y les falta oxígeno. ¿Qué ha cambiado de un momento a otro? Conservar el sillón bien vale despellejarte. Es supervivencia. Aunque para salvarte tú, acabes matando al bicho en el que estabas alojado. En El País escriben sobre la decisión de los socialistas de abstenerse y se les cae la «o» de obrero al ponerles el nombre. A mí me dan coraje sus votantes, no sé las razones que les motivaron para votarles, pero imagino que la más importante sería que no gobernara el PP. Y ahora se quedan huérfanos de programa. Y las caras de los disidentes, como de echarte en la cama con una pareja que te hastía. Da mucha angustia la sensación de quedarte sin aire. Y parece que en el Congreso no hay instructores de buceo dispuestos a sacarte fuera si te ahogas.
Hace un tiempo realicé un curso de submarinismo. Con su neopreno de cuerpo entero, sus lastres, sus aletas, sus gafas, su bombona de aire comprimido y todo. Te enseñaban a gestionar tu equipo de buceo y realizabas inmersiones en grupos reducidos acompañados de un instructor. Hay dos gestos básicos en buceo que sirven para comunicarte debajo del agua. Uno es para indicar que todo va bien. Se realiza mediante la conexión del dedo índice con el pulgar, formando un círculo y dejando los otros tres dedos relajados. El otro es para indicar que hay problemas y necesitas subir a la superficie. Dejas la mano en una especie de puño relajado con el pulgar levantado. Fuera del agua, y en nuestra cultura, este segundo gesto se interpreta también como un ok, todo está bien. Pero buceando no, aunque mi dislexia se resistiera a entenderlo. Me confundía siempre. Mientras buceábamos, el instructor se iba girando de vez en cuando hacia nosotros. Establecía contacto visual y esperaba el gesto de aprobación de todos. Yo le indicaba, por error, que me quería ir arriba. Se acercaba hacia mí para ayudarme a subir y entonces yo me daba cuenta de que me había confundido de señal. La interpretación que se daba a un mismo gesto era diferente. Pienso en esto cuando veo a los diputados socialistas aplaudir a su portavoz en la sesión de investidura. Me parece que estoy en el fondo del mar y que ese aplauso, en lugar de ser una manifestación de entusiasmo, es una muestra de pesadumbre. ¿Aplauden que se han hundido? ¿Hay algo después de un socialismo que facilita un gobierno a la derecha? «No vamos a fallar a los ciudadanos que confiaron en nosotros. No vamos a fallar ante la palabra que dimos», «la corrupción, la prepotencia, la insensibilidad, la crueldad de sus políticas. Estas son las razones por las que el PSOE no va a apoyar a Rajoy ni tampoco se va a abstener», «no va a haber ningún dirigente del PSOE que quiera indultar a Rajoy con su voto o con su abstención». Estas frases son de Antonio Hernando, el mismo que salió el otro día a defender la abstención de los socialistas. Parece que de verdad se les ha instalado una masa de agua encima de sus cabezas y les falta oxígeno. ¿Qué ha cambiado de un momento a otro? Conservar el sillón bien vale despellejarte. Es supervivencia. Aunque para salvarte tú, acabes matando al bicho en el que estabas alojado. En El País escriben sobre la decisión de los socialistas de abstenerse y se les cae la «o» de obrero al ponerles el nombre. A mí me dan coraje sus votantes, no sé las razones que les motivaron para votarles, pero imagino que la más importante sería que no gobernara el PP. Y ahora se quedan huérfanos de programa. Y las caras de los disidentes, como de echarte en la cama con una pareja que te hastía. Da mucha angustia la sensación de quedarte sin aire. Y parece que en el Congreso no hay instructores de buceo dispuestos a sacarte fuera si te ahogas.
Salirse de la raya
Salirse de la raya ( El Periódico de Aragón - 15/10/2016 )
Pregón de las fiestas del Pilar. Cientos de personas se amontonan detrás de las vallas para poder ver el desfile que organiza el ayuntamiento por el centro de la ciudad. Un montón de niños esperan para ver la cabalgata de disfraces, carrozas, bailes, colores y músicas. Lo que se encuentran en esa espera es lamentable. Es el pasacalles de la Federación de Interpeñas de Zaragoza. Una sucesión de camionetas con gente gritando y bebiendo. Lo que inaugura las fiestas del Pilar es una ristra de borrachos. Es la primera imagen de una celebración de la que no resulta difícil sentirse extranjera. Y no es porque yo no me emborrache de vez en cuando. Tampoco me escandaliza que los peñistas lo hagan. Lo que me cuesta más entender es por qué razón se consiente que la borrachera sea la verdadera pregonera de todas las fiestas, año tras año. Y luego están las campañas contra el consumo de alcohol, los intentos de promover el ocio saludable o los esfuerzos por hacer unas fiestas integradoras. Está todo eso y está el olor a cogorza, como cartel anunciador de los festejos. Ningún equipo de gobierno se ha atrevido a cuestionar el protagonismo de los peñistas en las fiestas. Lo normal es esto. Hacerle frente es buscar un conflicto. Salirse de la línea marcada por el grupo supone enfrentarte a todos y quedarte al margen. De los cinco supuestos violadores de San Fermín, a ninguno le pareció que estaba cometiendo una aberración. Asusta que una persona se sienta con el derecho de abusar de otra, pero es perturbador que de un grupo de cinco, nadie repruebe el comportamiento del resto. Francisco Correa declara en el juicio de Gürtel. Asume las comisiones que cobraba por conseguir licitaciones a empresarios. Las cosas se hacían así, era lo normal. No se ponía en duda. Dice que no era consciente de que estaba cometiendo algún delito. Él sólo hacía lo que hacía el resto. A Bob Dylan le han dado el Nobel de Literatura y a muchos literatos les escuecen las palabras. Como si la literatura fuera un carné y él no fuera de los nuestros. De pequeña me aburría en el colegio. Un día me castigaron con escribir cien veces la definición de sustancia pura, no la había sabido decir en clase por estar hablando con un compañero. Sustancia pura: se caracteriza por poseer una composición siempre constante, además de una serie de propiedades características de esa misma sustancia. Han pasado más de veinte años y recuerdo la frase exacta porque me hicieron repetirla, pero todavía hoy no sé exactamente qué es una sustancia pura. Me metieron en el redil, en clase, en el grupo. Mi hija el otro día me trajo su primer dibujo de la guardería. Había coloreado la plantilla de una niña. El pelo, la ropa, la piel. No se salía de la raya. Y por ahí no paso. Cogí un papel y dibujé una cara. La pintamos por todo, y nos salimos de la línea como si dependiera de nosotras que, alguna vez, lo diferente pueda ser lo principal del dibujo. H
miércoles, 5 de octubre de 2016
Política sin sueño
Política sin sueño ( El Periódico de Aragón - 01/10/2016 )
Lo dijo Lorca: «No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros». Nadie duerme en la actualidad política. Salvo Rita. Rita sí duerme. Aunque la echen de su partido y no la quieran en el Grupo Mixto. Nada le quita el sueño. El resto duerme con los ojos abiertos. Las iguanas rodean al PSOE por dentro y por fuera. Se dimite para matar a otro. Así se cuecen mártires de corazones rotos que huyen encerrándose en la cabaña de su cargo. Los votantes son esos astros que se revuelven en las urnas. Las papeletas que no hacen gobierno se tiñen del color contrario. Tan fácil como eso. La democracia interna es una braga llena de pinchos. Allá ellos. Van a destrozar sus siglas a mordiscos. La actualidad no se deja escribir. Analizarla es como jugar con los rotuladores de tinta invisible. Las palabras no se notan, no dejan huella. Mando este texto cuando todavía no sabemos si en el PSOE se han comido entre ellos. «Un día los caballos vivirán en las tabernas / y las hormigas furiosas / atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas». Rajoy un día cuenta que muchas mujeres deciden cuidar hijos porque quieren y, de esta manera, no trabajan tanto como un hombre. De los trabajos de los que nos echan por embarazarnos, de la falta de guarderías públicas, de las escasas ayudas económicas para la crianza, de los escuetos permisos de maternidad y paternidad...De todo eso no dice nada. Otro día le preguntan sobre qué va a hacer para conseguir desatascar la situación y formar gobierno. Contesta que su plan es esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Esperar, esa trabajada estrategia de un gran gestor. Todo esto en la semana del juicio por las tarjetas «black». Hormigas furiosas que ven cómo se sientan en el banquillo los responsables del espolio. La patria a veces es un fiscal que dice que los españoles sí tienen vela en este entierro. Se cae el techo de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza pero no hay dinero para arreglarlo. El Gobierno de Aragón firma un convenio por treinta y ocho millones de euros para que Alcañiz siga siendo uno de los grandes premios de la competición de MotoGP. La filosofía sepultada por un mundo que se sienta en el sofá a ver por la tele cómo corren unos chicos sobre dos ruedas. «Haya un panorama de ojos abiertos/ y amargas llagas encendidas. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. Ya lo he dicho. No duerme nadie. Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes, abrid los escotillones para que vea bajo la luna / las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros”. A veces ocurre que de tanto cansancio que llevas encima, no te puedes dormir. A ver qué pasa.
Lo dijo Lorca: «No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros». Nadie duerme en la actualidad política. Salvo Rita. Rita sí duerme. Aunque la echen de su partido y no la quieran en el Grupo Mixto. Nada le quita el sueño. El resto duerme con los ojos abiertos. Las iguanas rodean al PSOE por dentro y por fuera. Se dimite para matar a otro. Así se cuecen mártires de corazones rotos que huyen encerrándose en la cabaña de su cargo. Los votantes son esos astros que se revuelven en las urnas. Las papeletas que no hacen gobierno se tiñen del color contrario. Tan fácil como eso. La democracia interna es una braga llena de pinchos. Allá ellos. Van a destrozar sus siglas a mordiscos. La actualidad no se deja escribir. Analizarla es como jugar con los rotuladores de tinta invisible. Las palabras no se notan, no dejan huella. Mando este texto cuando todavía no sabemos si en el PSOE se han comido entre ellos. «Un día los caballos vivirán en las tabernas / y las hormigas furiosas / atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas». Rajoy un día cuenta que muchas mujeres deciden cuidar hijos porque quieren y, de esta manera, no trabajan tanto como un hombre. De los trabajos de los que nos echan por embarazarnos, de la falta de guarderías públicas, de las escasas ayudas económicas para la crianza, de los escuetos permisos de maternidad y paternidad...De todo eso no dice nada. Otro día le preguntan sobre qué va a hacer para conseguir desatascar la situación y formar gobierno. Contesta que su plan es esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Esperar, esa trabajada estrategia de un gran gestor. Todo esto en la semana del juicio por las tarjetas «black». Hormigas furiosas que ven cómo se sientan en el banquillo los responsables del espolio. La patria a veces es un fiscal que dice que los españoles sí tienen vela en este entierro. Se cae el techo de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza pero no hay dinero para arreglarlo. El Gobierno de Aragón firma un convenio por treinta y ocho millones de euros para que Alcañiz siga siendo uno de los grandes premios de la competición de MotoGP. La filosofía sepultada por un mundo que se sienta en el sofá a ver por la tele cómo corren unos chicos sobre dos ruedas. «Haya un panorama de ojos abiertos/ y amargas llagas encendidas. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. Ya lo he dicho. No duerme nadie. Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes, abrid los escotillones para que vea bajo la luna / las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros”. A veces ocurre que de tanto cansancio que llevas encima, no te puedes dormir. A ver qué pasa.
lunes, 19 de septiembre de 2016
Un año
Un año ( El Periódico de Aragón - 17/09/2016 )
Hace justo un año de ti, también hace justo un año que yo soy distinta. Antes de ti, los cambios no alteraban el equilibrio. Me cortaba el pelo, me compraba ropa y muebles, aprendía algo nuevo, me aficionaba a una serie, descubría un autor o un plato desconocido. La vida muta aunque no te muevas del sitio. Pero contigo ha sido diferente. Tú me has colocado en otro lugar y has alterado la colocación de las cosas. Las físicas y las otras. Antes de que llegaras, por ejemplo, ya preparamos tu espacio haciendo desaparecer un estudio para crear tu cuarto. Solía tener las dudas esparcidas por toda la casa. Ahora lo que hay son juguetes y todo aquello que agarras de cualquier parte para abandonarlo en algún lugar del suelo. Los miedos y las ilusiones también son diferentes, por ejemplo. Hace justo un año de nosotras. No tocaba conocernos, era pronto. Nos habían amenazado con provocarnos el parto, y parece que no estabas dispuesta a que un extraño te dijera en qué momento tenías que salir. El día antes de parir, de parirte, me fui al cine. Estaba incómoda, me molestaba el cuerpo, pero creía que era por el volumen de la tripa. No sentí que fueras a llegar de forma inmediata. Me hice una fotografía. Tu abuela me dijo que en esa foto me había visto la cara rara. Dos días antes de tenerte, tu padre me fotografió como llevaba haciendo desde el principio del embarazo, para ver cómo iba cambiando mi cuerpo contigo dentro. Ese último día no pudo repetir la foto porque se estropeó la batería de la cámara al realizar el primer disparo. Llegaste antes de comprar otra batería. Rompí aguas por la mañana. Pensaba que se me estaba escapando un poco el pis, aunque no se me había escapado en todo el embarazo. Bueno, sí, al estornudar, sí, un poco. Agradecí tener un sistema público de sanidad como el que tenemos. Pese a todo. Naciste por la noche. Tuve muy buen parto. Podría volver a contar los detalles una y otra vez. Los escribí en un texto para que te los guardaras. Te he ido escribiendo muchos ratos de este primer año. Desde que sólo eras un vientre abultado y unas ganas irrefrenables de comer pepinillos rellenos de atún. Había una vez un lobito bueno al que maltrataban todos los corderos. Tu llanto y la leche saliendo de mi pecho. Tus primeras veces. El día en el que te descubriste las manos. Cuando dijiste mamá por primera vez. Mis dolores de espalda por tenerte tanto en brazos. El gateo. El día en el que te descubrí un diente. He escrito para guardar en conserva tus momentos. Te voy tejiendo palabras porque no sé hacer manualidades. Y el escribirte se me escapa de los dedos desparramándose como todos tus juguetes por casa. Tenía que hacer una columna de opinión, pero me aburre comentar la actualidad de este comienzo de curso más gastado que nunca, donde parece que la vida está parada mientras para mí, es mi primer septiembre distinto, el más vivo. Es el primero contigo. Como para no dedicarte el artículo.
Hace justo un año de ti, también hace justo un año que yo soy distinta. Antes de ti, los cambios no alteraban el equilibrio. Me cortaba el pelo, me compraba ropa y muebles, aprendía algo nuevo, me aficionaba a una serie, descubría un autor o un plato desconocido. La vida muta aunque no te muevas del sitio. Pero contigo ha sido diferente. Tú me has colocado en otro lugar y has alterado la colocación de las cosas. Las físicas y las otras. Antes de que llegaras, por ejemplo, ya preparamos tu espacio haciendo desaparecer un estudio para crear tu cuarto. Solía tener las dudas esparcidas por toda la casa. Ahora lo que hay son juguetes y todo aquello que agarras de cualquier parte para abandonarlo en algún lugar del suelo. Los miedos y las ilusiones también son diferentes, por ejemplo. Hace justo un año de nosotras. No tocaba conocernos, era pronto. Nos habían amenazado con provocarnos el parto, y parece que no estabas dispuesta a que un extraño te dijera en qué momento tenías que salir. El día antes de parir, de parirte, me fui al cine. Estaba incómoda, me molestaba el cuerpo, pero creía que era por el volumen de la tripa. No sentí que fueras a llegar de forma inmediata. Me hice una fotografía. Tu abuela me dijo que en esa foto me había visto la cara rara. Dos días antes de tenerte, tu padre me fotografió como llevaba haciendo desde el principio del embarazo, para ver cómo iba cambiando mi cuerpo contigo dentro. Ese último día no pudo repetir la foto porque se estropeó la batería de la cámara al realizar el primer disparo. Llegaste antes de comprar otra batería. Rompí aguas por la mañana. Pensaba que se me estaba escapando un poco el pis, aunque no se me había escapado en todo el embarazo. Bueno, sí, al estornudar, sí, un poco. Agradecí tener un sistema público de sanidad como el que tenemos. Pese a todo. Naciste por la noche. Tuve muy buen parto. Podría volver a contar los detalles una y otra vez. Los escribí en un texto para que te los guardaras. Te he ido escribiendo muchos ratos de este primer año. Desde que sólo eras un vientre abultado y unas ganas irrefrenables de comer pepinillos rellenos de atún. Había una vez un lobito bueno al que maltrataban todos los corderos. Tu llanto y la leche saliendo de mi pecho. Tus primeras veces. El día en el que te descubriste las manos. Cuando dijiste mamá por primera vez. Mis dolores de espalda por tenerte tanto en brazos. El gateo. El día en el que te descubrí un diente. He escrito para guardar en conserva tus momentos. Te voy tejiendo palabras porque no sé hacer manualidades. Y el escribirte se me escapa de los dedos desparramándose como todos tus juguetes por casa. Tenía que hacer una columna de opinión, pero me aburre comentar la actualidad de este comienzo de curso más gastado que nunca, donde parece que la vida está parada mientras para mí, es mi primer septiembre distinto, el más vivo. Es el primero contigo. Como para no dedicarte el artículo.
miércoles, 14 de septiembre de 2016
Septiembre alienígena
Septiembre alienígena ( El Periódico de Aragón - 03/09/2016 )
Se acaba de hacer público que en mayo del año pasado un radiotelescopio ruso recibió una señal extraña de una estrella a noventa y cinco años luz. Una señal de radio potente, que no se volvió a repetir y que podría provenir de una civilización extraterrestre. Es una noticia muy oportuna para comenzar septiembre. Un mes que siempre huele a nuevo, a cambio de armario, a coleccionables y a promesa de dieta mientras se apuran las últimas cervezas del verano.
EMPEZAR EL curso con alienígenas es todavía mejor que comenzarlo sin Gobierno. La política me sabe a una serie de la que te vas desenganchando. No, mejor todavía, es como cuando estás viendo en el televisor algo que te interesa pero no puedes evitar quedarte dormida. Toda tu concentración intenta sujetar los párpados pero la vida es más urgente y más fuerte. Te duermes. Nos cansa todo. Nos cansa y hacemos un chiste. Si dejamos de reír, los malos ganan. Sí, pero en nuestras carcajadas se pueden construir edificios, listas de espera, reválidas y leyes mordaza. Se nos ha colado el entusiasmo en la lavadora y al sacarlo estaba encogido. Qué pesadez es septiembre y la sensación de actualizarte el móvil, las ganas y todo. Empezar una y otra vez. Cada año tiene varios días de año nuevo. Las nuevas temporadas tienen que sacudir los cuerpos para matar polillas. Algo distinto. ¿Te acuerdas de la fotografía de la niña siria que trataba de cortar con un cuchillo de plástico la verja del campo de refugiados en el que estaba retenida? Ya han pasado meses desde esa foto pero la historia ha cambiado poco. El otro día fue Omran, un niño de cinco años, el que estaba sentado en una ambulancia, con el rostro ensangrentado y cubierto de polvo. La tragedia se recorre en imágenes como si fuera el juego de la oca. De una a otra. Y no se cambia el tablero, sólo se hacen más altas las barreras para moverte de casilla en casilla, de un sitio a otro.
SIRIA LANZA una campaña para promocionarse como destino turístico. En medio de una guerra que ya ha hecho huir a más de cinco millones de personas. Se acaba el tiempo de playa así que dejaremos de hablar de cómo tienen que vestirse las mujeres para bañarse, aunque seguro que continuaremos hablando de cómo deben vestirse las mujeres en general. Yo empecé septiembre comprándome un cuaderno y un antiojeras, eso es actitud. Las ciudades están llenas de gente cazando por las calles bichos de mentira. La realidad virtual amenaza a la realidad de toda la vida. "Te levantas por la mañana, estás unos minutos en Marte y pasas un rato con tus hijos", leo en un titular. Depresión posvacacional. Ahora todo tiene que ser tratado como una enfermedad, así nos aseguramos que haya un grupo de expertos sacando tajada de la estupidez social. No creo que la señal de radio recibida haya sido cosa de los extraterrestres. Me extrañaría que si hay vida inteligente más allá de la Tierra, quisieran ponerse en contacto con nosotros.
EMPEZAR EL curso con alienígenas es todavía mejor que comenzarlo sin Gobierno. La política me sabe a una serie de la que te vas desenganchando. No, mejor todavía, es como cuando estás viendo en el televisor algo que te interesa pero no puedes evitar quedarte dormida. Toda tu concentración intenta sujetar los párpados pero la vida es más urgente y más fuerte. Te duermes. Nos cansa todo. Nos cansa y hacemos un chiste. Si dejamos de reír, los malos ganan. Sí, pero en nuestras carcajadas se pueden construir edificios, listas de espera, reválidas y leyes mordaza. Se nos ha colado el entusiasmo en la lavadora y al sacarlo estaba encogido. Qué pesadez es septiembre y la sensación de actualizarte el móvil, las ganas y todo. Empezar una y otra vez. Cada año tiene varios días de año nuevo. Las nuevas temporadas tienen que sacudir los cuerpos para matar polillas. Algo distinto. ¿Te acuerdas de la fotografía de la niña siria que trataba de cortar con un cuchillo de plástico la verja del campo de refugiados en el que estaba retenida? Ya han pasado meses desde esa foto pero la historia ha cambiado poco. El otro día fue Omran, un niño de cinco años, el que estaba sentado en una ambulancia, con el rostro ensangrentado y cubierto de polvo. La tragedia se recorre en imágenes como si fuera el juego de la oca. De una a otra. Y no se cambia el tablero, sólo se hacen más altas las barreras para moverte de casilla en casilla, de un sitio a otro.
SIRIA LANZA una campaña para promocionarse como destino turístico. En medio de una guerra que ya ha hecho huir a más de cinco millones de personas. Se acaba el tiempo de playa así que dejaremos de hablar de cómo tienen que vestirse las mujeres para bañarse, aunque seguro que continuaremos hablando de cómo deben vestirse las mujeres en general. Yo empecé septiembre comprándome un cuaderno y un antiojeras, eso es actitud. Las ciudades están llenas de gente cazando por las calles bichos de mentira. La realidad virtual amenaza a la realidad de toda la vida. "Te levantas por la mañana, estás unos minutos en Marte y pasas un rato con tus hijos", leo en un titular. Depresión posvacacional. Ahora todo tiene que ser tratado como una enfermedad, así nos aseguramos que haya un grupo de expertos sacando tajada de la estupidez social. No creo que la señal de radio recibida haya sido cosa de los extraterrestres. Me extrañaría que si hay vida inteligente más allá de la Tierra, quisieran ponerse en contacto con nosotros.
jueves, 1 de septiembre de 2016
Las princesas también se tiran pedos
Las princesas también se tiran pedos ( El Periódico de Aragón - 20/08/2016 )
Una prima dio a luz hace unas semanas. Días después de salir del hospital me llamó por teléfono. Quería preguntarme si era normal seguir sangrando cuando ya han pasado varios días desde el parto. Sí, le dije. ¿Durante cuántos días? No sé exactamente, pero creo recordar que yo estuve sangrando durante tres semanas o más. ¿De verdad? Nadie me había explicado esto. Yo tuve una sensación parecida cuando parí. Sabía que después de dar a luz tenías un sangrado parecido a la regla durante unos días. Pero también me sorprendí --y asusté-- al ver que pasaban los días y aquello, mi cuerpo, seguía sangrando. Me acordaba de esto mientras leía un artículo sobre Fu Yuanhui, una nadadora china que quedó cuarta con su equipo en una prueba de relevos en los Juegos Olímpicos. Al salir del agua, mientras se retorcía de dolor, dijo: "Ayer me vino la regla así que hoy me siento particularmente cansada. Pero no es excusa, no he nadado lo suficientemente bien". En estas olimpiadas se ha hablado de jugadoras de vóley playa que compiten con bikini y otras con velo. Casi la mitad de los deportistas de Río son mujeres y, sin embargo, ocupan sólo un tercio de la información deportiva. Además, para hablar de sus logros, en el caso de las mujeres, también es noticia su físico, su vida sentimental o su maternidad. La Universidad de Cambridge ha realizado un estudio sobre el sexismo en el lenguaje deportivo: ellos son campeones mientras ellas son las reinas, ellos ganan o dominan, ellas compiten o se esfuerzan. Se ha comentado todo esto, sí, pero a mí me ha llamado más la atención la regla de Fu Yuanhui porque visibiliza, oh, sorpresa, que las mujeres tenemos la regla. Es algo que se conoce, sí, pero también se trata como si no pasara. Hace unos años, en una conversación familiar, una de mis tías dijo que ponerse tampones estaba muy bien pero que era un problema no poder orinar mientras lo llevabas. Ese es el grado de desconocimiento que muchas veces se tiene sobre el propio cuerpo. El otro día hablaba con unas amigas de la regla. Una se quejaba de la cantidad de sangrado y del dolor de tripa. A mí, desde que tuve a mi hija, la regla viene con unos dolores de cabeza bastante incapacitantes. Sin embargo, no se trata este tema, al revés, los anuncios están llenos de reglas que expulsan un líquido azul y de mujeres a las que la menstruación les hace cosquillas. Hace unos meses, con un grupo de madres recientes, hablábamos de los daños colaterales del parto y de cómo hay un silencio colectivo que los oculta. Escapes de orina. Desajustes hormonales. Cambios de peso. Problemas en las articulaciones o en la espalda. Coxis dañado. Suelo pélvico que necesita rehabilitación. Hemorroides. Nada de eso aparece en las portadas y sí las madres famosas que recuperan su figura al mes de parir. Las princesas también se tiran pedos, se titula un libro de mi hija. Feminismo también es no guardarnos cosas como si fueran secretos.
Una prima dio a luz hace unas semanas. Días después de salir del hospital me llamó por teléfono. Quería preguntarme si era normal seguir sangrando cuando ya han pasado varios días desde el parto. Sí, le dije. ¿Durante cuántos días? No sé exactamente, pero creo recordar que yo estuve sangrando durante tres semanas o más. ¿De verdad? Nadie me había explicado esto. Yo tuve una sensación parecida cuando parí. Sabía que después de dar a luz tenías un sangrado parecido a la regla durante unos días. Pero también me sorprendí --y asusté-- al ver que pasaban los días y aquello, mi cuerpo, seguía sangrando. Me acordaba de esto mientras leía un artículo sobre Fu Yuanhui, una nadadora china que quedó cuarta con su equipo en una prueba de relevos en los Juegos Olímpicos. Al salir del agua, mientras se retorcía de dolor, dijo: "Ayer me vino la regla así que hoy me siento particularmente cansada. Pero no es excusa, no he nadado lo suficientemente bien". En estas olimpiadas se ha hablado de jugadoras de vóley playa que compiten con bikini y otras con velo. Casi la mitad de los deportistas de Río son mujeres y, sin embargo, ocupan sólo un tercio de la información deportiva. Además, para hablar de sus logros, en el caso de las mujeres, también es noticia su físico, su vida sentimental o su maternidad. La Universidad de Cambridge ha realizado un estudio sobre el sexismo en el lenguaje deportivo: ellos son campeones mientras ellas son las reinas, ellos ganan o dominan, ellas compiten o se esfuerzan. Se ha comentado todo esto, sí, pero a mí me ha llamado más la atención la regla de Fu Yuanhui porque visibiliza, oh, sorpresa, que las mujeres tenemos la regla. Es algo que se conoce, sí, pero también se trata como si no pasara. Hace unos años, en una conversación familiar, una de mis tías dijo que ponerse tampones estaba muy bien pero que era un problema no poder orinar mientras lo llevabas. Ese es el grado de desconocimiento que muchas veces se tiene sobre el propio cuerpo. El otro día hablaba con unas amigas de la regla. Una se quejaba de la cantidad de sangrado y del dolor de tripa. A mí, desde que tuve a mi hija, la regla viene con unos dolores de cabeza bastante incapacitantes. Sin embargo, no se trata este tema, al revés, los anuncios están llenos de reglas que expulsan un líquido azul y de mujeres a las que la menstruación les hace cosquillas. Hace unos meses, con un grupo de madres recientes, hablábamos de los daños colaterales del parto y de cómo hay un silencio colectivo que los oculta. Escapes de orina. Desajustes hormonales. Cambios de peso. Problemas en las articulaciones o en la espalda. Coxis dañado. Suelo pélvico que necesita rehabilitación. Hemorroides. Nada de eso aparece en las portadas y sí las madres famosas que recuperan su figura al mes de parir. Las princesas también se tiran pedos, se titula un libro de mi hija. Feminismo también es no guardarnos cosas como si fueran secretos.
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