Verano a la plancha ( El Periódico de Aragón - 09/07/2016 )
Cuento los años que han pasado desde el año 2002. Parece que ese año me queda más cerca pero la cercanía, a veces, es cosa de catorce años. Ese verano me fui de viaje con mi novio de entonces. Ese fue el primer verano del euro. No teníamos dinero, ni en pesetas ni en euros. Fuimos de camping. Estuvimos a punto de separarnos en la colocación de la primera piqueta de la tienda de campaña. El amor antes de Quechua. Si montar una tienda de campaña no nos había roto como pareja, nuestra relación sería irrompible. Eso pensé en ese momento. Eso se piensa cuando por tu pareja no han pasado los años, las discusiones o las afinidades que comienzan a desafinar. Comíamos sobres de pasta o cualquier otra cosa que se pudiera cocinar en el pequeño hornillo. La palabra cosa aquí está bien puesta. Lo que te llena el estómago puede no ser algo que se merezca ser llamado alimento. El otro día conté a un grupo de amigos cómo el único capricho de ese viaje fue comernos unas gambas a la plancha. Mi novio y yo llevábamos unos días mirando la carta del restaurante del camping como quien mira el cargo de presidente del Gobierno después de unas segundas elecciones. La última noche nos dimos el lujo de pedir media ración de gambas a la plancha. Tres gambas para cada uno. No nos llegaba para más. Después nos fuimos a nuestra tienda a matar el hambre con un bocadillo. Tomamos un café en un bar cerca de la playa. Estábamos en la Costa Brava. Nunca me he olvidado de lo que me costó un café con leche allí, ese café con leche del primer verano del euro en un sitio de playa: dos euros. Me acordaba de esto mientras entrevistaba hace unas semanas al escritor Juan Tallón. Contaba que él escribe para no tener que hacer cosas peores, para controlar los desastres que puede ocasionar si se dedica a algo fuera de la literatura. Ponía como ejemplo sus tiempos de camarero. Se retiró de la profesión cuando llegó la moneda común. Le costaba hacer el cambio de pesetas a euros y se quedaba varios minutos pensando. Con cada consumición, unos minutos de duda. Le salía muy caro a su jefe así que lo echó. Yo me quise ir de esa Europa que me hacía pagar dos euros por un triste café. Puse una reclamación porque yo sola no podía hacer un brexit. Ahora Reino Unido ha decidido salirse de esta Europa porque no quiere que entren más pobres. No se puede dejar pasar a quien no pueda pagarse unas vacaciones. Nosotros hemos votado para ver quién nos gobierna. Siguen pintando palos, bastos, como hasta ahora. Otro verano sin escapar de ellos. Y con este calor no se puede hacer la revolución, se quema. No entiendo la expresión irse de veraneo, como si se pudiera extirpar el verano a quien se queda sin vacaciones. A ver con qué llenan los informativos aparte de mujeres tomando el sol en tetas. Se me resiste ese viaje que quiero hacer pero unas gambas a la plancha no me las quita nadie, me vaya o me quede. Seguiré en esta columna. Buen verano.
Palabrista. Cazagamusinos a tiempo completo. Catadora profesional de vinagrillos y encurtidos. Pisamierdas cum laude.
martes, 26 de julio de 2016
lunes, 27 de junio de 2016
Los héroes no huelen a sucio
Los héroes no huelen a sucio ( El Periódico de Aragón - 25/06/2016 )
Tan rubio, tan alto, tan guapo. Los hombres anuncio no se rebozan en barro. Sus nombres se bordan con hilo de éxito en las camisetas que compran los niños. Nada oscurece su sombra. Evasiones fiscales, multas, exceso de velocidad, altercados, malos tratos, faltas de respeto...Nada. Los héroes no tienen pasado ni cuartos trasteros. Tampoco les huele el aliento ni tienen gases. Nada acalla los vítores. Te tropiezas con un adoquín en la calle y pides responsabilidades al ayuntamiento. Pero a los héroes no se le piden responsabilidades. Es como pedirle a Superman que recoja los destrozos después de salvar el mundo. Parece que David de Gea pudo pagar a Nacho Allende Torbe para organizar citas con prostitutas a sus compañeros del Manchester United y de la selección española sub-21. Eso se deduce del sumario de la Operación Universal. Torbe está actualmente en prisión, acusado de trata de mujeres y delitos contra menores.
El problema, para el Ministro del Interior, es que la imagen de la Selección Española se vea perjudicada. El problema es la presunción de inocencia. El problema es que el dinero se te suba a la cabeza. El problema es la juventud. Pero nunca, nunca, el problema pasa por las víctimas. Hace un tiempo, un sector del público jaleó al delantero del Betis Rubén Castro, imputado por maltrato habitual a su exnovia: "Era una puta, lo hiciste bien". Como apuntaron los abogados de la denunciante: "Lo peor no es que una parte de la sociedad arrope al presunto maltratador, sino ver cómo insultan todavía más a la víctima". Algunos políticos han mostrado su incomodidad viendo jugar a David de Gea en la Selección. Al ministro de Educación, Cultura y Deporte no le incomoda. Él cree en la presunción de inocencia y ha destacado que ahora "es momento de apoyar a la Selección". También ha recomendado que en este tema deben estar "todos los españoles de acuerdo y no enredar". Son sólo unos hilillos de plastilina. Gol. No ha hecho nada ilegal. Si la supuesta víctima acudió a la cita, algo querría. No hay nada que perdonar, si quieren ir de putas, que vayan. ¿Reprobable? ¿El qué? No hay hechos probados, sólo acusaciones y filtraciones parciales e interesadas. Ahora todo el mundo es culpable hasta que dejen de calumniarle. Pero claro, todo vale para llamar la atención. Para mí, igual de asqueroso o más que los tejemanejes que se les imputan, si fueran verdad. Por los famosos mensajes, que ni la policía y ni el juez se creyeron, ya se ha visto que no existe ningún abuso de la chica y era ella la que quería irse con 5 futbolistas. Que sucediera o no es algo que ustedes no pueden demostrar. Todo esto son comentarios en internet sobre la noticia que ha salpicado a De Gea. Al héroe no se le cuestiona. El fair play es para el juego, no para la vida. A mí, todo el asunto, me da mucha vergüenza. Pero, claro, yo no me siento muy española ni mucho española. Quizás por eso, el otro día, yo iba con Croacia.
Tan rubio, tan alto, tan guapo. Los hombres anuncio no se rebozan en barro. Sus nombres se bordan con hilo de éxito en las camisetas que compran los niños. Nada oscurece su sombra. Evasiones fiscales, multas, exceso de velocidad, altercados, malos tratos, faltas de respeto...Nada. Los héroes no tienen pasado ni cuartos trasteros. Tampoco les huele el aliento ni tienen gases. Nada acalla los vítores. Te tropiezas con un adoquín en la calle y pides responsabilidades al ayuntamiento. Pero a los héroes no se le piden responsabilidades. Es como pedirle a Superman que recoja los destrozos después de salvar el mundo. Parece que David de Gea pudo pagar a Nacho Allende Torbe para organizar citas con prostitutas a sus compañeros del Manchester United y de la selección española sub-21. Eso se deduce del sumario de la Operación Universal. Torbe está actualmente en prisión, acusado de trata de mujeres y delitos contra menores.
El problema, para el Ministro del Interior, es que la imagen de la Selección Española se vea perjudicada. El problema es la presunción de inocencia. El problema es que el dinero se te suba a la cabeza. El problema es la juventud. Pero nunca, nunca, el problema pasa por las víctimas. Hace un tiempo, un sector del público jaleó al delantero del Betis Rubén Castro, imputado por maltrato habitual a su exnovia: "Era una puta, lo hiciste bien". Como apuntaron los abogados de la denunciante: "Lo peor no es que una parte de la sociedad arrope al presunto maltratador, sino ver cómo insultan todavía más a la víctima". Algunos políticos han mostrado su incomodidad viendo jugar a David de Gea en la Selección. Al ministro de Educación, Cultura y Deporte no le incomoda. Él cree en la presunción de inocencia y ha destacado que ahora "es momento de apoyar a la Selección". También ha recomendado que en este tema deben estar "todos los españoles de acuerdo y no enredar". Son sólo unos hilillos de plastilina. Gol. No ha hecho nada ilegal. Si la supuesta víctima acudió a la cita, algo querría. No hay nada que perdonar, si quieren ir de putas, que vayan. ¿Reprobable? ¿El qué? No hay hechos probados, sólo acusaciones y filtraciones parciales e interesadas. Ahora todo el mundo es culpable hasta que dejen de calumniarle. Pero claro, todo vale para llamar la atención. Para mí, igual de asqueroso o más que los tejemanejes que se les imputan, si fueran verdad. Por los famosos mensajes, que ni la policía y ni el juez se creyeron, ya se ha visto que no existe ningún abuso de la chica y era ella la que quería irse con 5 futbolistas. Que sucediera o no es algo que ustedes no pueden demostrar. Todo esto son comentarios en internet sobre la noticia que ha salpicado a De Gea. Al héroe no se le cuestiona. El fair play es para el juego, no para la vida. A mí, todo el asunto, me da mucha vergüenza. Pero, claro, yo no me siento muy española ni mucho española. Quizás por eso, el otro día, yo iba con Croacia.
martes, 14 de junio de 2016
La princesa perrito caliente
La princesa perrito caliente ( El Periódico de Aragón - 11/06/2016 )
Tengo un verano en la piel. Las axilas sujetan los grados de temperatura y se quejan en cerco cuando ya no pueden más. Hace demasiado calor para soportar unas elecciones. Hace demasiado calor para soportar. No nos soportamos. Ni siquiera cuando hace frío. Si se te enfadan los poetas, te quedas sin belleza en las palabras. A ver cómo consigues que no suene mal lo que digas si sólo puedes poner en las frases fanfarria, tocinera, esparadrapo o austeridad. Así no se puede hablar en limpio. Tenemos el enfado guardado en la roña de las uñas y lo lanzamos al menor grito. Creemos que cualquier opinión merece un reproche y ahí estamos para hacer notar nuestro malestar. En público y con faltas de ortografía. Acudimos a un muro de una red social y afeamos la conducta a alguien. Pedimos respeto esparciendo intolerancia. Nos da igual que se hable del color favorito, de cómo cocina el pisto fulanito o de un chiste. Todo nos parece mal. Saltamos a la mínima. Me asombra que lo otro, lo demás, lo contrario o lo diferente nos perturbe. Es como si todavía nos cogiera por sorpresa que la arena de la playa nos queme las plantas de los pies al andar por ella un mediodía caluroso de agosto. A veces, ni siquiera esperamos a que alguien manifieste su opinión, sólo por ser, y estar, nos creemos con el derecho a ladrarle. El otro día paseaba con mi hija. Ella iba en el carro, plácidamente dormida. Extendí la capota del carro para evitar que le diera el sol en la cara. Una señora me chilló desde la ventana de su tercer piso. Me afeaba lo mal que llevaba a mi bebé, que estaba pasando mucho calor porque iba muy abrigado. A gritos, desde su tercer piso. No había nadie más en la calle con su hijo vestido de esquimal, no, se dirigía a mí. A mí, que llevaba a una hija que dormía tranquila, y ligera de ropa, debajo de una capota que impedía que la señora del tercero viera cómo iba vestida.
Nos hemos acostumbrado a ser chusma y a derramar ponzoña. Sin embargo, nos cuesta ejercitar el análisis. En este país se practica el exabrupto, pero no la crítica. Muchos te voy a decir lo que tienes que hacer, estás equivocado, no tienes ni idea, ese planteamiento no es correcto, te has pasado, no llegas, lo haces mal, por ahí no, ya estamos con la cantinela, eso lo dirás tú, te voy a contar cómo son las cosas, qué tontería, qué feo, qué error, tanto vete con tu canción a otra parte, tantos guardianes del aliento dispuestos a atrincherar mi paladar con sus vómitos y tantos esfuerzos en tocar las narices para que luego nos pille a contrapié que nos hagan una crítica. Con sus argumentos, con el conocimiento de la cuestión planteada, con sujeto y predicado. Estamos tan crispados que nos enfada que alguien se atreva a cuestionar una verdad absoluta. Vas a una lista negra. Una niña gana un concurso de princesas disfrazada de perrito caliente. Querer ser tú sin pretender insultar al resto. La elegancia de no chillar desde un tercer piso.
Tengo un verano en la piel. Las axilas sujetan los grados de temperatura y se quejan en cerco cuando ya no pueden más. Hace demasiado calor para soportar unas elecciones. Hace demasiado calor para soportar. No nos soportamos. Ni siquiera cuando hace frío. Si se te enfadan los poetas, te quedas sin belleza en las palabras. A ver cómo consigues que no suene mal lo que digas si sólo puedes poner en las frases fanfarria, tocinera, esparadrapo o austeridad. Así no se puede hablar en limpio. Tenemos el enfado guardado en la roña de las uñas y lo lanzamos al menor grito. Creemos que cualquier opinión merece un reproche y ahí estamos para hacer notar nuestro malestar. En público y con faltas de ortografía. Acudimos a un muro de una red social y afeamos la conducta a alguien. Pedimos respeto esparciendo intolerancia. Nos da igual que se hable del color favorito, de cómo cocina el pisto fulanito o de un chiste. Todo nos parece mal. Saltamos a la mínima. Me asombra que lo otro, lo demás, lo contrario o lo diferente nos perturbe. Es como si todavía nos cogiera por sorpresa que la arena de la playa nos queme las plantas de los pies al andar por ella un mediodía caluroso de agosto. A veces, ni siquiera esperamos a que alguien manifieste su opinión, sólo por ser, y estar, nos creemos con el derecho a ladrarle. El otro día paseaba con mi hija. Ella iba en el carro, plácidamente dormida. Extendí la capota del carro para evitar que le diera el sol en la cara. Una señora me chilló desde la ventana de su tercer piso. Me afeaba lo mal que llevaba a mi bebé, que estaba pasando mucho calor porque iba muy abrigado. A gritos, desde su tercer piso. No había nadie más en la calle con su hijo vestido de esquimal, no, se dirigía a mí. A mí, que llevaba a una hija que dormía tranquila, y ligera de ropa, debajo de una capota que impedía que la señora del tercero viera cómo iba vestida.
Nos hemos acostumbrado a ser chusma y a derramar ponzoña. Sin embargo, nos cuesta ejercitar el análisis. En este país se practica el exabrupto, pero no la crítica. Muchos te voy a decir lo que tienes que hacer, estás equivocado, no tienes ni idea, ese planteamiento no es correcto, te has pasado, no llegas, lo haces mal, por ahí no, ya estamos con la cantinela, eso lo dirás tú, te voy a contar cómo son las cosas, qué tontería, qué feo, qué error, tanto vete con tu canción a otra parte, tantos guardianes del aliento dispuestos a atrincherar mi paladar con sus vómitos y tantos esfuerzos en tocar las narices para que luego nos pille a contrapié que nos hagan una crítica. Con sus argumentos, con el conocimiento de la cuestión planteada, con sujeto y predicado. Estamos tan crispados que nos enfada que alguien se atreva a cuestionar una verdad absoluta. Vas a una lista negra. Una niña gana un concurso de princesas disfrazada de perrito caliente. Querer ser tú sin pretender insultar al resto. La elegancia de no chillar desde un tercer piso.
jueves, 2 de junio de 2016
Inventar el recuerdo
Inventar el recuerdo ( El Periódico de Aragón - 28/05/2016 )
Mis abuelos vivían en una parcela en Torrero, en la calle Hermanos Gimeno Vizarra. Tenían un corral en el que también había casas aunque yo las conocí deshabitadas y casi derruidas. Ahí estaba también el antiguo taller de mi bisabuelo. Era herrero y en el corral tenía la fragua. Esta frase está escrita sólo para utilizar la palabra fragua en el texto. Mis abuelos se construyeron una planta que era donde vivían cuando yo era pequeña. En la planta de abajo seguía viviendo mi bisabuela Juana. Yo la conocí de muy cría. Mi madre dice que no puedo tener recuerdo de ella y, en caso de tener alguno, será inventado. Yo recuerdo perfectamente como la llamaba a gritos cuando llegaba porque me daba caramelos. Y tengo la imagen de llamar a su puerta un día y que lo que me diera fuera una mecedora. Mi madre, conciencia de la memoria, insiste en que eso no fue exactamente así. Con siete u ocho años, volviendo del colegio una tarde, le di el regalo que habíamos preparado para celebrar alguno de esos días que se conmemoraban con un cenicero de barro. Mi madre me dijo que ya tenía muchos ceniceros y que no me quedaban muy bien. Me animó a que la próxima vez que la profesora nos pidiera moldear un regalo, yo dejara el barro y escribiera un poema. No me causó un trauma porque soy hermana mayor y tengo muy buen carácter. Pero lo recuerdo nítidamente. Mi madre dice que eso no ocurrió. Entre lo vivido y lo inventado puede haber dos historias de distancia. Aunque no estén tan lejos. Me gustaba inventar cuentos y en una ocasión tuve que inventar de propio un recuerdo. De sopetón y a vuelapluma. Mi padre me ayudaba con los dibujos técnicos del instituto. Mi falta de pericia con las manualidades me ha acompañado como mis lunares, toda la vida. Teníamos que trabajar la perspectiva y yo llevé un dibujo preciosamente hecho por mi padre. Era un salón con su suelo de baldosas cuadradas, con sus paredes, su mesa, sus marcos... Un dibujo demasiado bien hecho porque mi padre no podía presentar algo mediocre. Era tan bueno que el profesor dudó de que hubiera sido realizado por mi escaso talento. Así que me tuvo sentada en una mesa aparte toda una clase para que le demostrara que lo había hecho yo. Tuve que inventarme el recuerdo de hacerlo y tuve que imaginar que lo podía hacer. Ahí estuve trabajándome el personaje, valorando pinceladas, estudiando medidas, sonándome los mocos y cualquier otra acción que me ocupara los minutos. No sé cómo convencí al profesor de que lo había hecho yo. Me apunté a teatro ese mismo día. Los recuerdos son como los espacios en los que jugaste de niña. Se hacen pequeños a medida que pasa el tiempo y tienes que inventarlos para ampliar huecos. El salón de la casa de mi pueblo siempre me había parecido enorme. Hasta que mi piel se vistió de adulta. ¿Cómo quedará cosido en cada cuerpo el recuerdo de lo que estamos viviendo ahora? Llegan un puñado de refugiados. Dar la sensación de que se hace algo. Qué miserables somos. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.
Mis abuelos vivían en una parcela en Torrero, en la calle Hermanos Gimeno Vizarra. Tenían un corral en el que también había casas aunque yo las conocí deshabitadas y casi derruidas. Ahí estaba también el antiguo taller de mi bisabuelo. Era herrero y en el corral tenía la fragua. Esta frase está escrita sólo para utilizar la palabra fragua en el texto. Mis abuelos se construyeron una planta que era donde vivían cuando yo era pequeña. En la planta de abajo seguía viviendo mi bisabuela Juana. Yo la conocí de muy cría. Mi madre dice que no puedo tener recuerdo de ella y, en caso de tener alguno, será inventado. Yo recuerdo perfectamente como la llamaba a gritos cuando llegaba porque me daba caramelos. Y tengo la imagen de llamar a su puerta un día y que lo que me diera fuera una mecedora. Mi madre, conciencia de la memoria, insiste en que eso no fue exactamente así. Con siete u ocho años, volviendo del colegio una tarde, le di el regalo que habíamos preparado para celebrar alguno de esos días que se conmemoraban con un cenicero de barro. Mi madre me dijo que ya tenía muchos ceniceros y que no me quedaban muy bien. Me animó a que la próxima vez que la profesora nos pidiera moldear un regalo, yo dejara el barro y escribiera un poema. No me causó un trauma porque soy hermana mayor y tengo muy buen carácter. Pero lo recuerdo nítidamente. Mi madre dice que eso no ocurrió. Entre lo vivido y lo inventado puede haber dos historias de distancia. Aunque no estén tan lejos. Me gustaba inventar cuentos y en una ocasión tuve que inventar de propio un recuerdo. De sopetón y a vuelapluma. Mi padre me ayudaba con los dibujos técnicos del instituto. Mi falta de pericia con las manualidades me ha acompañado como mis lunares, toda la vida. Teníamos que trabajar la perspectiva y yo llevé un dibujo preciosamente hecho por mi padre. Era un salón con su suelo de baldosas cuadradas, con sus paredes, su mesa, sus marcos... Un dibujo demasiado bien hecho porque mi padre no podía presentar algo mediocre. Era tan bueno que el profesor dudó de que hubiera sido realizado por mi escaso talento. Así que me tuvo sentada en una mesa aparte toda una clase para que le demostrara que lo había hecho yo. Tuve que inventarme el recuerdo de hacerlo y tuve que imaginar que lo podía hacer. Ahí estuve trabajándome el personaje, valorando pinceladas, estudiando medidas, sonándome los mocos y cualquier otra acción que me ocupara los minutos. No sé cómo convencí al profesor de que lo había hecho yo. Me apunté a teatro ese mismo día. Los recuerdos son como los espacios en los que jugaste de niña. Se hacen pequeños a medida que pasa el tiempo y tienes que inventarlos para ampliar huecos. El salón de la casa de mi pueblo siempre me había parecido enorme. Hasta que mi piel se vistió de adulta. ¿Cómo quedará cosido en cada cuerpo el recuerdo de lo que estamos viviendo ahora? Llegan un puñado de refugiados. Dar la sensación de que se hace algo. Qué miserables somos. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.
domingo, 15 de mayo de 2016
Pasiones y abrazos
Pasiones y cuerpos ( El Periódico de Aragón - 14/05/2016 )
Carmela es bailarina. Bailarina y electricista. Le apasiona bailar y nunca deja de mover las piernas. Le encanta ponerse de pie y dar saltos, o hacer el caballito y golpear tu pierna con las suyas. También le encanta mirar los aparatos de luz. No sé cuánto le durarán estas pasiones. Lo que no quiero es que le maten sus ganas. Me encantaría que pudiera desarrollar todo lo que le apasione. Y que se apasione mucho. Y que sea ella quien elija cambiar de pasión. Que no se viera obligada a renunciar a lo que le da la vida. Que no arrincone lo que le gusta.
Un chaval de 15 años descubre una nueva ciudad maya que no se conocía hasta la fecha. El adolescente es un apasionado por el mundo maya. Colocó las constelaciones del Codex Maya sobre el mapa de Google Earth y se dio cuenta de que las estrellas se corresponden con la ubicación de las ciudades mayas. Ningún científico se había percatado de esta correlación entre las estrellas y los asentamientos de las poblaciones. Y la constelación número veintitrés no tenía correlación exacta en el mapa. Según la teoría del chico, tendría que haber una ciudad en un lugar recóndito de la Península de Yucatán. Se han realizado análisis con satélites y se ha visto que sí, que al parecer existe una pirámide y una treintena de edificios en el lugar indicado por el adolescente. El médico Oriol Mitjà llegó a la isla de Lihir, en Papúa Nueva Guinea, para realizar una suplencia de un mes. Allí se topó con miseria pese a que en la isla se sitúa el cráter Luise, un volcán sin actividad que guarda uno de los mayores depósitos de oro del mundo.
También se encontró con un ramillete de enfermedades medievales. Entre ellas el pian, una dolencia provocada por una bacteria que deforma piernas y borra rostros. Mitjà decidió quedarse para luchar contra esta enfermedad olvidada. Logró encontrar el medicamento con el que hacerle frente. Una pastilla que en los países ricos se emplea para la otitis y la bronquitis. Es un medicamento barato. La Organización Mundial de la Salud ha lanzado una campaña para erradicar el pian en tres años. Si tiene éxito, puede ser la segunda enfermedad humana erradicada, tras la viruela.
Deja de arbitrar el único árbitro español que ha hecho pública su homosexualidad. Se ha cansado de los insultos homófobos. Le ha cogido miedo a su vocación. Ha empezado a trabajar de camarero. En su nuevo puesto no le supone un problema su condición sexual. A veces la pasión se agota como se cansan las ganas de mojarse después de unas calles llenas de lluvia. Hablar de pasión y no del abrazo de Garzón e Iglesias. Ni gente sin casas, ni casas sin gente, claro, pero, ¿la pasión no entra en la campaña? Una sociedad que facilita que cada cual pueda desarrollar aquello que le apasiona es mucho más rica. Un país de frustrados no hace patria. Carmela se mueve y consigue salirse de su zona de juegos. Ella ya sabe lo que puede un cuerpo.
Carmela es bailarina. Bailarina y electricista. Le apasiona bailar y nunca deja de mover las piernas. Le encanta ponerse de pie y dar saltos, o hacer el caballito y golpear tu pierna con las suyas. También le encanta mirar los aparatos de luz. No sé cuánto le durarán estas pasiones. Lo que no quiero es que le maten sus ganas. Me encantaría que pudiera desarrollar todo lo que le apasione. Y que se apasione mucho. Y que sea ella quien elija cambiar de pasión. Que no se viera obligada a renunciar a lo que le da la vida. Que no arrincone lo que le gusta.
Un chaval de 15 años descubre una nueva ciudad maya que no se conocía hasta la fecha. El adolescente es un apasionado por el mundo maya. Colocó las constelaciones del Codex Maya sobre el mapa de Google Earth y se dio cuenta de que las estrellas se corresponden con la ubicación de las ciudades mayas. Ningún científico se había percatado de esta correlación entre las estrellas y los asentamientos de las poblaciones. Y la constelación número veintitrés no tenía correlación exacta en el mapa. Según la teoría del chico, tendría que haber una ciudad en un lugar recóndito de la Península de Yucatán. Se han realizado análisis con satélites y se ha visto que sí, que al parecer existe una pirámide y una treintena de edificios en el lugar indicado por el adolescente. El médico Oriol Mitjà llegó a la isla de Lihir, en Papúa Nueva Guinea, para realizar una suplencia de un mes. Allí se topó con miseria pese a que en la isla se sitúa el cráter Luise, un volcán sin actividad que guarda uno de los mayores depósitos de oro del mundo.
También se encontró con un ramillete de enfermedades medievales. Entre ellas el pian, una dolencia provocada por una bacteria que deforma piernas y borra rostros. Mitjà decidió quedarse para luchar contra esta enfermedad olvidada. Logró encontrar el medicamento con el que hacerle frente. Una pastilla que en los países ricos se emplea para la otitis y la bronquitis. Es un medicamento barato. La Organización Mundial de la Salud ha lanzado una campaña para erradicar el pian en tres años. Si tiene éxito, puede ser la segunda enfermedad humana erradicada, tras la viruela.
Deja de arbitrar el único árbitro español que ha hecho pública su homosexualidad. Se ha cansado de los insultos homófobos. Le ha cogido miedo a su vocación. Ha empezado a trabajar de camarero. En su nuevo puesto no le supone un problema su condición sexual. A veces la pasión se agota como se cansan las ganas de mojarse después de unas calles llenas de lluvia. Hablar de pasión y no del abrazo de Garzón e Iglesias. Ni gente sin casas, ni casas sin gente, claro, pero, ¿la pasión no entra en la campaña? Una sociedad que facilita que cada cual pueda desarrollar aquello que le apasiona es mucho más rica. Un país de frustrados no hace patria. Carmela se mueve y consigue salirse de su zona de juegos. Ella ya sabe lo que puede un cuerpo.
martes, 3 de mayo de 2016
Cosas que nos revuelven la cama
Cosas que nos revuelven la cama ( El Periódico de Aragón - 30/04/2016 )
Se tiene intolerancia al fracaso como se tiene al gluten y a la lactosa. Si no tienes alergias, eres un loser. Ir a un salón de empleo a bailar. Eso tú, que tienes trabajo. Cogería todo el coaching y el mindfulness y haría una pelota rebozada en quinoa y sirope de Agave. Y tapón. Que no pase la imbecilidad, las charangas y una nueva campaña electoral. Coger las mesas electorales y encerrarlas en los salones del Ikea. En esas casas de muestra de 35, 45 y 55 metros cuadrados.
La primera dama. Está ella y luego las damas segundas, terceras y cuartas. La primera dama de Siria dice que sus hijos son muy buenos chicos y hacen deporte y aprenden inglés. Los demás niños sirios mueren en la guerra o huyendo de ella. De eso no dice nada. Lo importante es lo que cuentan los papeles. Ni tú ni yo salimos. Ni papel protagonista ni contrato laboral. Nada. Los pobres no tenemos ni errores. No se utiliza nuestra firma para abrir una empresa en un paraíso fiscal. Transparencia. Desnudos nos vemos las costuras. Vayámonos de luna de miel a un concierto y brindemos comiendo torreznos. Las manos limpias tenían agujeros de tanto ponerse cara al sol. Los patriotas tienen las banderas en sus bolsillos. Romper las líneas significa poner a salvo a los efectivos que atraviesen una situación de riesgo. Por eso se prohíbe que los periodistas de un medio vayan a las tertulias de otro. Saber leer entre líneas, eso es otra cosa.
UNA EMPRESA española construye al revés el primer puente levadizo de Chile. Parece que la última reforma laboral provoca más accidentes de trabajo. Creo que Torrero es el único sitio donde no estuvo Cervantes. Jordi Hurtado abandona temporalmente el programa que venía presentado desde hace casi 20 años. Se cumplen 30 años de la catástrofe de Chernóbil. Se quedó parada la noria pero el accidente sigue viviendo hoy, en las enfermedades de todos los supervivientes. Silvano Tonolio. Su nombre no dice nada pero cuenta la historia de nuestros días. Es un jubilado italiano al que desahuciaron hace ocho meses del apartamento en el que vivía en el centro de Turín. Era enfermero. También fue voluntario en una misión en Uganda. Todo eso da igual al firmar una orden de desahucio. Silvano utiliza los trenes como casa y así evita vivir a la intemperie. Hace unos años sufrió un ictus que lo dejó parcialmente inválido. Esto le permite viajar gratis. Dice que su mayor riqueza es ese carnet con el que va en tren sin pagar. Se sabe de memoria los horarios y rutas. Coge los trenes para pasar el día y la noche. No tiene parientes pero sí algunos amigos. Va a verles y agradece que le inviten a comer. Le han robado dos veces. Nunca duerme en las estaciones. Dice que no es un sin techo porque no se ha hundido. Él se despierta, se afeita y asea en el lavabo del tren. Llega al final del trayecto y vuelve a coger otro tren. Los inspectores, a veces, le llevan el café por las mañanas. Está esperando un alquiler social. Quiere parar. Y una cama.
Se tiene intolerancia al fracaso como se tiene al gluten y a la lactosa. Si no tienes alergias, eres un loser. Ir a un salón de empleo a bailar. Eso tú, que tienes trabajo. Cogería todo el coaching y el mindfulness y haría una pelota rebozada en quinoa y sirope de Agave. Y tapón. Que no pase la imbecilidad, las charangas y una nueva campaña electoral. Coger las mesas electorales y encerrarlas en los salones del Ikea. En esas casas de muestra de 35, 45 y 55 metros cuadrados.
La primera dama. Está ella y luego las damas segundas, terceras y cuartas. La primera dama de Siria dice que sus hijos son muy buenos chicos y hacen deporte y aprenden inglés. Los demás niños sirios mueren en la guerra o huyendo de ella. De eso no dice nada. Lo importante es lo que cuentan los papeles. Ni tú ni yo salimos. Ni papel protagonista ni contrato laboral. Nada. Los pobres no tenemos ni errores. No se utiliza nuestra firma para abrir una empresa en un paraíso fiscal. Transparencia. Desnudos nos vemos las costuras. Vayámonos de luna de miel a un concierto y brindemos comiendo torreznos. Las manos limpias tenían agujeros de tanto ponerse cara al sol. Los patriotas tienen las banderas en sus bolsillos. Romper las líneas significa poner a salvo a los efectivos que atraviesen una situación de riesgo. Por eso se prohíbe que los periodistas de un medio vayan a las tertulias de otro. Saber leer entre líneas, eso es otra cosa.
UNA EMPRESA española construye al revés el primer puente levadizo de Chile. Parece que la última reforma laboral provoca más accidentes de trabajo. Creo que Torrero es el único sitio donde no estuvo Cervantes. Jordi Hurtado abandona temporalmente el programa que venía presentado desde hace casi 20 años. Se cumplen 30 años de la catástrofe de Chernóbil. Se quedó parada la noria pero el accidente sigue viviendo hoy, en las enfermedades de todos los supervivientes. Silvano Tonolio. Su nombre no dice nada pero cuenta la historia de nuestros días. Es un jubilado italiano al que desahuciaron hace ocho meses del apartamento en el que vivía en el centro de Turín. Era enfermero. También fue voluntario en una misión en Uganda. Todo eso da igual al firmar una orden de desahucio. Silvano utiliza los trenes como casa y así evita vivir a la intemperie. Hace unos años sufrió un ictus que lo dejó parcialmente inválido. Esto le permite viajar gratis. Dice que su mayor riqueza es ese carnet con el que va en tren sin pagar. Se sabe de memoria los horarios y rutas. Coge los trenes para pasar el día y la noche. No tiene parientes pero sí algunos amigos. Va a verles y agradece que le inviten a comer. Le han robado dos veces. Nunca duerme en las estaciones. Dice que no es un sin techo porque no se ha hundido. Él se despierta, se afeita y asea en el lavabo del tren. Llega al final del trayecto y vuelve a coger otro tren. Los inspectores, a veces, le llevan el café por las mañanas. Está esperando un alquiler social. Quiere parar. Y una cama.
lunes, 18 de abril de 2016
El movimiento de la tribu
El movimiento de la tribu ( El Periódico de Aragón - 16/04/2016 )
Mi hija ha aprendido a hacer la croqueta. Tenemos una colchoneta de juegos en el salón donde la echamos y ella se entretiene allí algunos ratos. El otro día la dejé en su colchoneta y me fui a la cocina un momento. Cuando volví, Carmela estaba en medio del salón, debajo de la mesa de centro y a un metro de su manta. La miré y sonrió divertida. La volví a poner en su colchoneta y me quedé a ver cómo conseguía desplazarse. Empezó a avanzar dando vueltas sobre sí misma. Boca arriba y boca abajo. Se reía cada vez que conseguía darse la vuelta, como orgullosa y feliz de haberlo conseguido. Ahora que se mueve, se lo pasa mucho mejor que cuando estaba quieta. Se toca la oreja, se agarra el pelo. Tiene sueño. Empezará a llorar en tres, dos, uno. Bingo. No sé por qué llora cuando tiene sueño. Quizá le parece que el mundo se va a acabar y le entra el disgusto. Todavía no ha aprendido a dejarse dormir sin levantarse en armas. Y tampoco sabe hacerlo sola. Necesita unos brazos que la acunen. Busca el hueco, mete la cara en el espacio que queda entre mi pecho y mi brazo, con su mano me toca la cara. Solloza cada vez con menos volumen. Se remueve si la dejo de mover. La zarandeo hasta que por fin cierra los ojos y se duerme. "Hay una teoría antropológica que explica por qué el movimiento calma a los bebés. La quietud les angustia. El balanceo indica que la tribu se mueve. Si se para, queda a merced de los depredadores". Es el nuevo libro de mi compañero Sergio del Molino, La España vacía. Viaje por un país que nunca fue. Tengo la suerte de ser amiga de uno de mis escritores favoritos. El libro es maravilloso en todas sus páginas y la frase que cito no es la más representativa de lo que ahí se cuenta. Leo el libro con una mano mientras zarandeo a mi hija con la otra. Se tranquiliza con el balanceo que le da protección y la lleva al sueño. La maternidad es movimiento porque la vida también lo es. Si no nos movemos, estamos a merced de los depredadores.
Dos madres vascas recogen dos mil mochilas portabebés para enviar a los refugiados sirios. Quieren que las madres y padres puedan llevar a sus hijos encima y poder tener las manos libres para portear sus enseres. Para que salgan de la nada aunque no tengan un dónde que les acoja. ¿Cuál es el plan? ¿Trasladar a los refugiados de campo en campo, de encierro en encierro, hasta que se mueran? Marchar tiene siete acepciones. La primera es irse o partir de un lugar y la última es morir. Entre una y otra, varias posibilidades de moverse. Fíjate que los que mandan en la tribu sólo quieren dejarles quietos en vidas varadas. Hay depredadores que se llaman país. Una bandera no construye una casa. No puedes hablar de los refugiados en todos los artículos, ¿es que hay otro tema? Sigo con la lectura del libro de Sergio. Patrias imaginarias que se levantan "sobre silencios, carraspeos y álbumes de familia. Más que una patria es un aire". Carmela se despierta.
Mi hija ha aprendido a hacer la croqueta. Tenemos una colchoneta de juegos en el salón donde la echamos y ella se entretiene allí algunos ratos. El otro día la dejé en su colchoneta y me fui a la cocina un momento. Cuando volví, Carmela estaba en medio del salón, debajo de la mesa de centro y a un metro de su manta. La miré y sonrió divertida. La volví a poner en su colchoneta y me quedé a ver cómo conseguía desplazarse. Empezó a avanzar dando vueltas sobre sí misma. Boca arriba y boca abajo. Se reía cada vez que conseguía darse la vuelta, como orgullosa y feliz de haberlo conseguido. Ahora que se mueve, se lo pasa mucho mejor que cuando estaba quieta. Se toca la oreja, se agarra el pelo. Tiene sueño. Empezará a llorar en tres, dos, uno. Bingo. No sé por qué llora cuando tiene sueño. Quizá le parece que el mundo se va a acabar y le entra el disgusto. Todavía no ha aprendido a dejarse dormir sin levantarse en armas. Y tampoco sabe hacerlo sola. Necesita unos brazos que la acunen. Busca el hueco, mete la cara en el espacio que queda entre mi pecho y mi brazo, con su mano me toca la cara. Solloza cada vez con menos volumen. Se remueve si la dejo de mover. La zarandeo hasta que por fin cierra los ojos y se duerme. "Hay una teoría antropológica que explica por qué el movimiento calma a los bebés. La quietud les angustia. El balanceo indica que la tribu se mueve. Si se para, queda a merced de los depredadores". Es el nuevo libro de mi compañero Sergio del Molino, La España vacía. Viaje por un país que nunca fue. Tengo la suerte de ser amiga de uno de mis escritores favoritos. El libro es maravilloso en todas sus páginas y la frase que cito no es la más representativa de lo que ahí se cuenta. Leo el libro con una mano mientras zarandeo a mi hija con la otra. Se tranquiliza con el balanceo que le da protección y la lleva al sueño. La maternidad es movimiento porque la vida también lo es. Si no nos movemos, estamos a merced de los depredadores.
Dos madres vascas recogen dos mil mochilas portabebés para enviar a los refugiados sirios. Quieren que las madres y padres puedan llevar a sus hijos encima y poder tener las manos libres para portear sus enseres. Para que salgan de la nada aunque no tengan un dónde que les acoja. ¿Cuál es el plan? ¿Trasladar a los refugiados de campo en campo, de encierro en encierro, hasta que se mueran? Marchar tiene siete acepciones. La primera es irse o partir de un lugar y la última es morir. Entre una y otra, varias posibilidades de moverse. Fíjate que los que mandan en la tribu sólo quieren dejarles quietos en vidas varadas. Hay depredadores que se llaman país. Una bandera no construye una casa. No puedes hablar de los refugiados en todos los artículos, ¿es que hay otro tema? Sigo con la lectura del libro de Sergio. Patrias imaginarias que se levantan "sobre silencios, carraspeos y álbumes de familia. Más que una patria es un aire". Carmela se despierta.
lunes, 4 de abril de 2016
Contrarios
Contrarios ( El Periódico de Aragón - 02/04/2016 )
Ha llovido también en mis zapatos y me molesta la humedad aunque solo tengo los pies mojados un rato. Imagina todo un invierno de frío y barro. Un ministro que dice que las expulsiones colectivas de migrantes tratan a seres humanos como maletas. Suelta esa frase pero el gobierno del que forma parte rechaza acabar con las devoluciones en caliente. Una niña siria corta con un cuchillo de plástico la alambrada que la retiene en la nada. Piensa en tu parto. Una cama. Material esterilizado. Anestesia. La matrona. Desinfectar. Coserte. Curarte los puntos. Comprobar que el recién nacido esté bien. Volverte a situar en una cama de una habitación limpia y caliente. Ahora piensa en parir sin nada de eso. Piensa en ver pasar los días, uno tras otro, con la única actividad de resistir y pelear por tu ración de comida. Sin nada qué hacer, sin nada por lo que levantarte. La vida detenida y enjaulada. El no derecho a vivir.
UN SEÑOR SUFRE un accidente de coche. Es el líder de un partido neonazi alemán, que encabeza marchas xenófobas acusando de enemigos a los refugiados. Dos refugiados sirios le socorren antes de que lleguen los bomberos. Los invasores velando por su vida. Un turista se hace una foto con el secuestrador del avión egipcio. El primero aparece con el falso cinturón de explosivos, el segundo con una sonrisa idiota en la cara. ¿Quién te asusta más? Atentado en Bruselas. El horror ocupa mucho espacio en los medios de comunicación. Es Europa, nos toca de cerca. Podíamos haber sido nosotros. Casi. El casi siempre actúa de aderezo escénico a una historia. Relatos de personas que iban a estar en el lugar de los atentados y se salvaron por poco. Perdieron el metro, se olvidaron el teléfono en casa, se quedaron dormidos. Atentado en un parque de Pakistán. Mueren más personas que en Bruselas pero ocupa menos páginas. Muchas de las víctimas son niños, pero son otros niños, no los nuestros. Los nuestros y los otros. Lo que te pilla cerca te toca de otra manera, vale, pero la lejanía no tendría que ser motivo para reducir la tragedia. Como si el drama fuera menor cuando se distancia de tu casa, de tu territorio, de tu idioma, de tu cultura.
Dos señoras muy arregladas, como solo van las señoras que viven en edificios con maceteros en los portales de los centros de las ciudades, esas señoras hablaban de los inmigrantes chinos. Son una plaga, decían, lo están ocupando todo. Estaban muy molestas porque ellos abrían negocios mientras los españoles cerraban los suyos. No hay derecho. Te dejo, que me meto a la peluquería. Era una peluquería regentada por ciudadanos chinos. Es barata y abre un Jueves Santo. Peinarse como Dios manda bien vale llevarse la contraria. Queremos parar el terrorismo dejando sin nada a los que huyen de él. Si se les quita todo, solo les queda violencia. Campos de refugiados que se convierten en centros de detención. El miedo. Todos son malos. ¿Para qué Europa si no es capaz de remendar costuras? El barro sólo tendría que ser para rellenar grietas.
Ha llovido también en mis zapatos y me molesta la humedad aunque solo tengo los pies mojados un rato. Imagina todo un invierno de frío y barro. Un ministro que dice que las expulsiones colectivas de migrantes tratan a seres humanos como maletas. Suelta esa frase pero el gobierno del que forma parte rechaza acabar con las devoluciones en caliente. Una niña siria corta con un cuchillo de plástico la alambrada que la retiene en la nada. Piensa en tu parto. Una cama. Material esterilizado. Anestesia. La matrona. Desinfectar. Coserte. Curarte los puntos. Comprobar que el recién nacido esté bien. Volverte a situar en una cama de una habitación limpia y caliente. Ahora piensa en parir sin nada de eso. Piensa en ver pasar los días, uno tras otro, con la única actividad de resistir y pelear por tu ración de comida. Sin nada qué hacer, sin nada por lo que levantarte. La vida detenida y enjaulada. El no derecho a vivir.
UN SEÑOR SUFRE un accidente de coche. Es el líder de un partido neonazi alemán, que encabeza marchas xenófobas acusando de enemigos a los refugiados. Dos refugiados sirios le socorren antes de que lleguen los bomberos. Los invasores velando por su vida. Un turista se hace una foto con el secuestrador del avión egipcio. El primero aparece con el falso cinturón de explosivos, el segundo con una sonrisa idiota en la cara. ¿Quién te asusta más? Atentado en Bruselas. El horror ocupa mucho espacio en los medios de comunicación. Es Europa, nos toca de cerca. Podíamos haber sido nosotros. Casi. El casi siempre actúa de aderezo escénico a una historia. Relatos de personas que iban a estar en el lugar de los atentados y se salvaron por poco. Perdieron el metro, se olvidaron el teléfono en casa, se quedaron dormidos. Atentado en un parque de Pakistán. Mueren más personas que en Bruselas pero ocupa menos páginas. Muchas de las víctimas son niños, pero son otros niños, no los nuestros. Los nuestros y los otros. Lo que te pilla cerca te toca de otra manera, vale, pero la lejanía no tendría que ser motivo para reducir la tragedia. Como si el drama fuera menor cuando se distancia de tu casa, de tu territorio, de tu idioma, de tu cultura.
Dos señoras muy arregladas, como solo van las señoras que viven en edificios con maceteros en los portales de los centros de las ciudades, esas señoras hablaban de los inmigrantes chinos. Son una plaga, decían, lo están ocupando todo. Estaban muy molestas porque ellos abrían negocios mientras los españoles cerraban los suyos. No hay derecho. Te dejo, que me meto a la peluquería. Era una peluquería regentada por ciudadanos chinos. Es barata y abre un Jueves Santo. Peinarse como Dios manda bien vale llevarse la contraria. Queremos parar el terrorismo dejando sin nada a los que huyen de él. Si se les quita todo, solo les queda violencia. Campos de refugiados que se convierten en centros de detención. El miedo. Todos son malos. ¿Para qué Europa si no es capaz de remendar costuras? El barro sólo tendría que ser para rellenar grietas.
domingo, 20 de marzo de 2016
No es necesario
No es necesario ( El Periódico de Aragón - 19/03/2016 )
Ya se ha pasado el Día de la Mujer así que no es necesario que sigamos hablando de igualdad. No, no es necesario. "Acércate a mi pantalón, dale / Vamos a pegarnos como animales / Si necesita reguetón, dale / Sigue bailando que pa eso te traje / Sexy baila y me deja con las ganas / Qué bien te queda a ti esa faldita". Esa es la letra de una canción que está de moda entre la gente joven. Para el Día del Padre no se anuncian aspiradoras. Los tampones son un artículo de lujo. El mismo juguete, el mismo, cuesta más si es de color rosa. Ser mujer sale caro. Se denuncian los mensajes que aparecen impresos en las camisetas de algunas marcas. Guapa como mamá. Listo como papá. O somos bellas o no somos. La alfombra roja, ponte escote para que se te vea. No puedes salir a recoger un premio vestida de cualquier manera. El talento está siempre por debajo de las ropas y de las medidas de tus hechuras. Las presentadoras de los informativos tienen que ser modelos de pasarela. Mujeres que viajan juntas y se dice que iban solas. Las mataron por no ir acompañadas de un hombre. Alcaldesas que tendrían que estar fregando suelos. Delegados del Gobierno que dicen que la culpa de ser asesinada es de una mujer que no avisó que su agresor podía matarla. Una poeta escribe un libro sobre la masturbación femenina y se le cierra la cuenta de Facebook. Hasta quinientos euros menos de sueldo por el mismo puesto si tu cuerpo tiene vagina. Y cremas antiarrugas. Sólo envejecemos nosotras, sólo engordamos nosotras, sólo vamos estreñidas nosotras. El machismo es como uno de esos ambientadores que van soltando aroma cuando pasas. Te hacemos ver que tienes un cuerpo de mierda para que gastes dinero y tiempo en tratar de mejorarlo. Los niños no quieren cuentos que sean protagonizados por una niña. Una niña mandó una carta a una empresa de muñecos para pedirles que hicieran muñecas a las que les pasaran cosas, no sólo princesas a las que tenía que rescatar un chico. En los patios de los institutos son los chicos los que juegan. Las chicas les rodean para admirarles. Actores y observadoras. Conciliar significa ir conjuntada, ¿verdad? Antes tenía trabajo y no una hija. ¿Tendría trabajo si no tuviera una hija? Cambiadores en los baños de señoras. Esa está loca. La de ahí tiene una depresión enorme. Cuánto se ha estropeado. Se lo merecía. Buscona. Mandona. Para ellas, el lenguaje suda harapos sucios. ¿Lo hueles? A veces el machismo está incrustado en la sociedad y no se percibe como tal. Es como quien se pone aire acondicionado. Se te instala dentro y ya tienes ese frío invisible recorriendo los espacios. En la televisión pública, un presentador que es cantante y monta a caballo y vende botellas de aceite con su cara, ese señor, dice que conoció a un invitado de su programa en un prostíbulo, un lugar muy habitual para echarse amigos. Aplausos. Qué pesadez con el feminismo de marras. No, no es necesario seguir hablando de igualdad.
Ya se ha pasado el Día de la Mujer así que no es necesario que sigamos hablando de igualdad. No, no es necesario. "Acércate a mi pantalón, dale / Vamos a pegarnos como animales / Si necesita reguetón, dale / Sigue bailando que pa eso te traje / Sexy baila y me deja con las ganas / Qué bien te queda a ti esa faldita". Esa es la letra de una canción que está de moda entre la gente joven. Para el Día del Padre no se anuncian aspiradoras. Los tampones son un artículo de lujo. El mismo juguete, el mismo, cuesta más si es de color rosa. Ser mujer sale caro. Se denuncian los mensajes que aparecen impresos en las camisetas de algunas marcas. Guapa como mamá. Listo como papá. O somos bellas o no somos. La alfombra roja, ponte escote para que se te vea. No puedes salir a recoger un premio vestida de cualquier manera. El talento está siempre por debajo de las ropas y de las medidas de tus hechuras. Las presentadoras de los informativos tienen que ser modelos de pasarela. Mujeres que viajan juntas y se dice que iban solas. Las mataron por no ir acompañadas de un hombre. Alcaldesas que tendrían que estar fregando suelos. Delegados del Gobierno que dicen que la culpa de ser asesinada es de una mujer que no avisó que su agresor podía matarla. Una poeta escribe un libro sobre la masturbación femenina y se le cierra la cuenta de Facebook. Hasta quinientos euros menos de sueldo por el mismo puesto si tu cuerpo tiene vagina. Y cremas antiarrugas. Sólo envejecemos nosotras, sólo engordamos nosotras, sólo vamos estreñidas nosotras. El machismo es como uno de esos ambientadores que van soltando aroma cuando pasas. Te hacemos ver que tienes un cuerpo de mierda para que gastes dinero y tiempo en tratar de mejorarlo. Los niños no quieren cuentos que sean protagonizados por una niña. Una niña mandó una carta a una empresa de muñecos para pedirles que hicieran muñecas a las que les pasaran cosas, no sólo princesas a las que tenía que rescatar un chico. En los patios de los institutos son los chicos los que juegan. Las chicas les rodean para admirarles. Actores y observadoras. Conciliar significa ir conjuntada, ¿verdad? Antes tenía trabajo y no una hija. ¿Tendría trabajo si no tuviera una hija? Cambiadores en los baños de señoras. Esa está loca. La de ahí tiene una depresión enorme. Cuánto se ha estropeado. Se lo merecía. Buscona. Mandona. Para ellas, el lenguaje suda harapos sucios. ¿Lo hueles? A veces el machismo está incrustado en la sociedad y no se percibe como tal. Es como quien se pone aire acondicionado. Se te instala dentro y ya tienes ese frío invisible recorriendo los espacios. En la televisión pública, un presentador que es cantante y monta a caballo y vende botellas de aceite con su cara, ese señor, dice que conoció a un invitado de su programa en un prostíbulo, un lugar muy habitual para echarse amigos. Aplausos. Qué pesadez con el feminismo de marras. No, no es necesario seguir hablando de igualdad.
jueves, 10 de marzo de 2016
Una bañera rodeada de escombros
Una bañera rodeada de escombros ( El Periódico de Aragón - 05/03/2016 )
Todo lo que no entiendo lo aprendí de los informativos. El pacto es como el coco para los adultos. Jornadas decisivas en cuanto te levantas de la cama. El día antes de mañana. Se olvidan las fechas señaladas porque todos los días se marcan. En la televisión hay demasiados colores. Las tintas de los periódicos de papel ya no manchan como antes y mira que son sucias sus letras. Muere un escritor y las redes aparecen estucadas con sus textos. Como las carpetas del instituto. El beso se lo lleva el que ponga la mejor cita célebre. Qué rápido se recuerdan lecturas que no se han leído y cómo se olvida la muerte de los que, por no tener, no tienen ni una frase. En un diario digital hablan de los naufragios de refugiados en océanos grandes e invisibles. Al lado de la noticia hay un anuncio de cruceros con chicas en bikini que se bañan en la piscina del barco. ¿A qué venía yo aquí si no era a navegar? Se me va la actualidad por otro lado. Me atraganto. Los grumos de la papilla son más difícil de comer. Los de la sociedad, también. Imagina la bañera de un ático en un edificio alto de una gran ciudad. Una bañera enorme. Imagina ese edificio sin paredes. Una bañera rodeada de escombros en una ciudad descompuesta. Unas niñas que son niñas y disfrutan del baño. Un padre que baña a sus hijas en una bañera rodeada de cascotes, en un piso sin paredes, en un lugar de calles destrozadas. Joder con las vidas rotas. Joder y coño y hostia. Así no se puede hacer poesía. Yo he visto esa imagen. Ha ganado un premio de fotografía. No cabe en este mundo todo el mal que estamos haciendo. Por eso queremos colonizar Marte. Un cuento, por favor. Un cuento para salvarte del deshielo y no morirte de frío. Tengo dentro unos columpios. Y música. Se baila. Unas risas. Algo de beber. La distancia es un animal que ruge mientras tú te cubres la cabeza. De algo hay que morir y por algo hay que intentar salvarse.
Si no haces nada para impedir que el injusticia se extienda, no pasa nada. Si haces una broma, vas al calabozo. Ahora llueve. Llueve por todo y no cala. Si nos calara nos dolerían los ojos de mirar cómo está todo. Ponle soja a lo que pasa. Soja y vinagre de Módena. Ahora todo nos sabe igual. ¿Puedo pedir dos primeros? Y la carne muy hecha y el dolor de espalda y ponerle la funda al edredón y un móvil con la pantalla flexible y el culo irritado por los pañales de marca. Asuntos del aquí cuando no se huye del sitio. Se me cuartean los labios del frío. Grietas. Hay rendijas muy pequeñas por las que se cabe. Y fronteras muy grandes que no se pueden atravesar. Gases contra personas para que no entren. Si no los podemos parar, envenenaremos el aire. Por eso no hay carteles de entradas de emergencia y sí de salidas. A la huída no se le puede exigir que pida turno. Los llamamos refugiados para que se escondan junto a nuestras vergüenzas, no porque queramos darles refugio. Otro febrero que se ha acabado sin empezar una colección por fascículos.
Todo lo que no entiendo lo aprendí de los informativos. El pacto es como el coco para los adultos. Jornadas decisivas en cuanto te levantas de la cama. El día antes de mañana. Se olvidan las fechas señaladas porque todos los días se marcan. En la televisión hay demasiados colores. Las tintas de los periódicos de papel ya no manchan como antes y mira que son sucias sus letras. Muere un escritor y las redes aparecen estucadas con sus textos. Como las carpetas del instituto. El beso se lo lleva el que ponga la mejor cita célebre. Qué rápido se recuerdan lecturas que no se han leído y cómo se olvida la muerte de los que, por no tener, no tienen ni una frase. En un diario digital hablan de los naufragios de refugiados en océanos grandes e invisibles. Al lado de la noticia hay un anuncio de cruceros con chicas en bikini que se bañan en la piscina del barco. ¿A qué venía yo aquí si no era a navegar? Se me va la actualidad por otro lado. Me atraganto. Los grumos de la papilla son más difícil de comer. Los de la sociedad, también. Imagina la bañera de un ático en un edificio alto de una gran ciudad. Una bañera enorme. Imagina ese edificio sin paredes. Una bañera rodeada de escombros en una ciudad descompuesta. Unas niñas que son niñas y disfrutan del baño. Un padre que baña a sus hijas en una bañera rodeada de cascotes, en un piso sin paredes, en un lugar de calles destrozadas. Joder con las vidas rotas. Joder y coño y hostia. Así no se puede hacer poesía. Yo he visto esa imagen. Ha ganado un premio de fotografía. No cabe en este mundo todo el mal que estamos haciendo. Por eso queremos colonizar Marte. Un cuento, por favor. Un cuento para salvarte del deshielo y no morirte de frío. Tengo dentro unos columpios. Y música. Se baila. Unas risas. Algo de beber. La distancia es un animal que ruge mientras tú te cubres la cabeza. De algo hay que morir y por algo hay que intentar salvarse.
Si no haces nada para impedir que el injusticia se extienda, no pasa nada. Si haces una broma, vas al calabozo. Ahora llueve. Llueve por todo y no cala. Si nos calara nos dolerían los ojos de mirar cómo está todo. Ponle soja a lo que pasa. Soja y vinagre de Módena. Ahora todo nos sabe igual. ¿Puedo pedir dos primeros? Y la carne muy hecha y el dolor de espalda y ponerle la funda al edredón y un móvil con la pantalla flexible y el culo irritado por los pañales de marca. Asuntos del aquí cuando no se huye del sitio. Se me cuartean los labios del frío. Grietas. Hay rendijas muy pequeñas por las que se cabe. Y fronteras muy grandes que no se pueden atravesar. Gases contra personas para que no entren. Si no los podemos parar, envenenaremos el aire. Por eso no hay carteles de entradas de emergencia y sí de salidas. A la huída no se le puede exigir que pida turno. Los llamamos refugiados para que se escondan junto a nuestras vergüenzas, no porque queramos darles refugio. Otro febrero que se ha acabado sin empezar una colección por fascículos.
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