martes, 23 de junio de 2015

Hasta luego

Hasta pronto ( El Periódico de Aragón - 20/06/2015 )

Hace tres años y medio que me colé en el hueco de estas páginas y he estado ocupando esta columna de opinión de manera ininterrumpida un sábado de cada dos. 3.000 caracteres ha sido la superficie de este piso de alquiler. Me han dejado arrendarlo con total libertad. Me he esforzado en mancharlo mucho porque he querido que la tinta dejara pasar el relato de muchas de las cosas que nos han estropeado la vida durante estos años. Lo hemos pasado mal y me ha resultado muy difícil que la angustia no tiznara las letras. También me he dejado llevar por lo que me ha entusiasmado y me he enredado en el chiste. Puede que haya escrito cosas que me hagan dimitir de todos mis cargos antes incluso de que me los ofrezcan.

TECLEO desde el estómago y esa es una militancia que no ayuda a hacer carrera política. He tratado de no tomarme en serio. Quizás, para muchas personas, todo lo escrito no haya significado nada. Para mi abuelo cada artículo ha sido mejor que el anterior. A mi madre no le ha gustado casi ninguno. Estoy agradecida a mucha gente que ha dedicado sus minutos a leerme. Sé que en algunos casos se ha debido al cariño que tenían a mi persona y no a mis textos publicados.

Confío en que alguien se haya acercado a mis artículos sin el condicionante de quererme. En cualquier caso, si tengo que elegir, prefiero que me quieran a que me lean. No he creído representar a nadie porque ya me cuesta llevar la carga de mi propio cuerpo. Me ha hecho ilusión cuando alguien se ha sentido identificado con algo de lo que yo he relatado. Me han llegado comentarios muy bonitos, he sentido algo de vergüenza, mucha calidez y he querido tejerme una manta con ellos y meterme debajo.

TAMBIÉN HE TENIDO comentarios duros y me han hecho pensar si lo estaba haciendo muy mal o muy bien. Si tengo algún estilo, podría ser el de escritura de casquería. Me dolería no haber provocado ninguna emoción. No he tratado de contar la realidad sino de mirarla desde mí, torcerle el morro o darle un beso en la boca. Me gustaría creer que escribo algo mejor que cuando empecé a hacerlo aquí. No me gusta pensar que me he acomodado en la escritura de esta columna. Me he cabreado mucho conmigo cuando he sentido que me plagiaba a mí misma. Quizás por eso tengo que salir de estas cuatro paredes escritas. Perderme en un texto sin márgenes o callarme. Tender mi piel y darle aire a todas las palabras que la forman. Descansar de mí en este espacio para no quedarme reducida a una columna que se repite. Seguir escribiendo desde dentro y ahora con un adentro mucho más grande y más vivo.

Espero volver en unos meses a este hueco y seguir escribiendo soltando un poco de mí sin quedarme yo sin nada. Puede que este espacio lo ocupe alguien que tenga mucho más que contar y que además lo cuente mejor. Entonces yo me quedaré a oscuras pero no quieta. Buscaré otra grieta por la que colarme y me sentaré a escribir. Disfrutad de mi ausencia, será breve. Hasta pronto.

jueves, 11 de junio de 2015

Un vaso de leche

Llevo unos meses desayunando un vaso de leche. Beber un vaso de leche no es fácil para mí, no lo ha sido desde que nací y ya me costaba agarrarme al pecho de mi madre. A ella le dio por tomar espárragos y parece que con ellos la leche se vuelve más agria. Seguí rechazando la leche cuando me la daban primero en biberón y luego en vaso. En el comedor escolar nos obligaban a beber un vaso de leche y yo cedía el mío a mi hermana que siempre ha comido mejor que yo y también ha sido más guapa, más alta y más de todo que yo. Yo ahora llevo unos meses desayunando un vaso de leche. Leo 'Distancia de rescate', de Samanta Schweblin, que gira en torno a la figura que le pone título al libro: la distancia de seguridad que una madre trata de no quebrantar para, en caso de fatalidad, poder socorrer a tiempo a su hija. Yo lo leo con un abdomen abultado al que de vez en cuando le sobreviene un golpe desde dentro. La distancia entre nosotras es apenas una capa de piel y al mismo tiempo es mucha porque todavía no te tengo. Sin embargo tomo un vaso de leche cada día por ti. La distancia de rescate llega a mí antes que tú. De momento, cada día, desayuno un vaso de leche.

lunes, 8 de junio de 2015

A los que pierden

A los que pierden ( El Periódico de Aragón - 06/06/2015 )

Tuve una infancia vacía de victorias. Mi padre jamás me dejó ganar si jugábamos a algún juego de mesa. Cuando mi hermana y yo éramos pequeñas, mi madre se cabreaba con él porque jugaba al parchís como si se hubiera apostado la vida y no cedía a facilitarnos que le comiéramos de vez en cuando alguna ficha. Él pensaba que si ganábamos, tenía que ser por nuestro empeño y suerte y no por el fallo intencionado de los demás parra darnos el triunfo. Como si la gloria se pudiera ceder como quien cede el asiento en el autobús. Nunca supe a qué sabía ganar así que aprendí a vivir con la frustración de no conseguir siempre lo que se quiere. Yo todavía pertenezco a una generación que creció sin aire acondicionado en los viajes infinitos en coche, sin suelo blando en los parques y sin trofeos para todos los participantes. Creo que la única medalla de una competición que tengo la conseguí por cambiársela a un niño por un taco de cromos repetidos. Me asusta cuando algo me sale bien porque me pilla con el cuerpo desacostumbrado al éxito. A la explosión controlada del éxito que se puede tener si te eligen para un puesto de trabajo, sale un proyecto que te entusiasma o te felicitan por algo que has hecho. Conquistas pequeñas que te proporcionan tanta alegría que te da miedo. Como si pensaras que el equilibrio cósmico no permite que el júbilo dure por mucho tiempo y cuando lo tocas, alguna tragedia te está acechando en la próxima partida. Imagino que no ser una privilegiada también es esto. Sé que es diferente acumular derrotas a saber deambular por ellas. Desde aquí mando un saludo cariñoso para todos los coaches y expertos en modelarte para que asumas las claves del éxito. Lo más útil que se puede hacer con sus lecciones es fabricarse un cepillo de púas gruesas con el que rascarse la espalda. Al otro lado están los discursos de aceptar el fracaso que huelen a fritanga con el aceite recalentado. Creo que el esfuerzo no está tanto en conseguir triunfar ni aprender del error como en ser consciente que es mucho más habitual que la vida no te coloque permanentemente subida al podio en todo. Y hay gente que no ha aprendido que hay mundo más allá de salirse siempre con la suya. Mira a Esperanza Aguirre. Los resultados de las elecciones le han dejado el gesto mucho más torcido que el que le viene dado de serie. A Aguirre se le ha quedado la cara de la niña a la que han elegido la última para formar equipo en los juegos del colegio. Y no ha podido llevarse la pelota con el argumento de que era suya. Como su costumbre es ajena a la mortalidad de perder, se ha enfadado con el tablero. Ese es el problema de cómo ha ejercido el poder, pensando que nunca podría perderlo. Educar en la conquista permanente hace que gestiones el éxito como si fuera un club privado. Tu espacio y el de los tuyos. Por eso te embruteces cuando el espejo no te dice que eres la más guapa. Es un no, es para ti, ponte cómoda. Gracias, papá, por no dejarme ganar nunca.

lunes, 25 de mayo de 2015

La espera

La espera ( El Periódico de Aragón - 23/05/2015 )

Estoy tumbada en la camilla. Desnuda de cintura para abajo. Últimamente no hago otra cosa que desnudarme de cintura para abajo. El gel frío en el vientre y la máquina que enseña mis entrañas en una pantalla. La persona de la bata blanca aprieta el aparato contra mi abdomen y mira su monitor sin decir nada. Intentas averiguar algo a través de sus muecas pero no lo consigues. Te envuelve la necesidad de que te diga que todo está bien pero sientes los nervios como si te atravesara un rayo. O mejor dicho, como si tu propio cuerpo fuera un rayo eléctrico. En mitad del temblor quieres que tu cabeza se aleje de esta tormenta inquieta para que no te queme la piel. Piensas en el resultado de las elecciones y en que te importa menos y al mismo tiempo te importa todo. El futuro es una palabra que ahora la escribes con más intensidad. Como si los trazos de cada letra se imprimieran con tus células. Yo pensaba en política en el mismo instante en que noté un movimiento que venía desde el útero. Es la vida que empuja desde dentro. Todavía la puedo proteger guardándola en mi interior y pienso si no sería capaz de hacer cualquier cosa para llevarla siempre conmigo. Incluso meterla en una maleta. Lo más cerca que he estado de viajar ilegalmente ha sido cuando mi abuela me hacía decir que tenía menos años de los que tenía al entrar en el autobús. Me siento frívola al relacionar unas cosas con otras. Pienso que soy una afortunada y pese a todo sigo tiritando de frío por nada muchas veces. No tener derecho a quejarte. Estar bien dentro de lo que cabe. ¿De lo que cabe dónde? A mí ahora me cabe mucho más que antes y sin embargo estoy menos vacía. Lo que tengo dentro es una vida del tamaño de una berenjena y también miedo. El miedo no sé cuánto ocupa. Los miedos que he tenido a lo largo de los años se han colocado en fila para construir mi historia. Y al mirarlos ahora no reconozco ninguno con el que comparar el que siento en este momento. Es el miedo desconocido de lo que vendrá. Y no tengo la respuesta al cómo hacer. Imagino que de eso se trata, de irlo descubriendo. Las hormonas se apelotonan en los lagrimales y tengo que cambiar de tema. ¿Hasta dónde me van a crecer las tetas? Yo no tenía esta pelusilla en la tripa. Con lo fácil que sería poner un huevo. Tengo tanta ilusión que se me han ensanchado las caderas para poder hacerle espacio. La espera a mí me sabe a pepinillos rellenos de atún y a helado. El dolor de cabeza y de piernas. Conseguir tener conversaciones más allá de esto cuando esto ha colonizado todo tu organismo. Yo pensaba que seguía siendo la misma hasta que me fui a sentar en el suelo y comprobé cómo todo era ya distinto. Soy otra. Cojo la mano que me sostiene para recordarme que hay más cuerpos aparte del mío. Se siente desde diferentes ángulos. Observa cómo se mueve. Escucha el latido. Esa es la mirada que estaba buscando, la de todo irá bien. Tu sonrisa. Es una niña.

Lo malo que nos pasa

Lo malo que nos pasa ( El Periódico de Aragón - 09/05/2015 )

Puede que en estos momentos esté cayendo sobre nosotros la nave rusa que se acercaba sin control a la Tierra. Dejo escrito este artículo el jueves y se lee el sábado. Hay dos días de espacio temporal en el que coloco mis palabras como un chicle pegado debajo del pupitre sin saber si seguirán ahí cuando vaya a por ellas o habrán sido destruidas por los restos de titanio y acero inoxidable de un transbordador espacial. Qué imagen tan poética, la de unas palabras destruidas por la fuerza descontrolada de unos fragmentos cósmicos. "Lo malo que nos pasa es por salir de casa", dice Francisco Nixon en su último disco. Pero a veces lo malo se construye una casa y se queda a vivir en nuestros adentros. Cuando alguien me dice que la procesión se lleva por dentro me imagino que su cuerpo se ha tragado una procesión entera con sus mantillas, capirotes y su santo cargado sobre los hombros. Yo ahora, por ejemplo, tengo dentro una terraza en verano, una delegación de Hacienda, la fila de un supermercado en hora punta y la primera línea de playa en agosto. Todo esto serían versiones laicas de llevar en el interior una procesión.

En estos momentos tengo más espacio en el cuerpo, tanto que incluso me han cedido el asiento en el tranvía, así que también me cabe la sala de espera de las urgencias en un hospital público. Lo tengo todo en compartimentos, para que no se mezcle. Cuando se altera tu centro de equilibro, se te recoloca la vida en cada centímetro cuadrado de tu piel. Es tu particular cambio de armarios. Andas diferente porque lo que te mueve es distinto. La gravedad te sujeta los pasos aunque las piernas sientan más el peso. Y luego está lo grave, que imagino que será cuando el desequilibrio te altera tanto que ya no encuentras tu eje ni eres capaz de controlar tus movimientos. El Partido Aragonés ha hecho público el código ético de su candidatura al Ayuntamiento de Zaragoza en el que describen "los valores y principios que cumplen y se comprometen a cumplir en el ejercicio de la política" y que al mismo tiempo "son las razones por las que están en ella". Qué bonito, piensas, hasta que lo lees. Lo que para ellos es ético en el ejercicio de la política es emocionarse al escuchar una jota, ver Aragón Televisión y alegrarse por las victorias del deporte zaragozano. Si intentamos imaginarlo como chiste, no nos queda tan gracioso. La alergia primaveral está siendo mucho más intensa en esta primavera, será por las elecciones que nos alteran el cuerpo y las conversaciones. Estamos más agitados y torpes. Europa avala que las personas homosexuales no puedan donar sangre. Ahora también me he metido a Bruselas entre pecho y espalda y me está dando ardores. La idiotez nos asalta. Y la declaración de la renta también. Más inversión en ciencia y menos encuestas de intención de voto. Y nos esperan los debates. Sólo nos queda confiar en la que la nave rusa haya caído en algo de lo malo que nos pasa.

jueves, 30 de abril de 2015

Todo forma parte de lo mismo

Todo forma parte de lo mismo ( El Periódico de Aragón - 25/04/2015 )

Era muy difícil ser niña en los años 90. El chándal de Táctel todavía era peor cuando la superficie remendada a base de rodilleras era mayor que la libre de roturas. Los parques no tenían suelos blandos. Las meriendas eran de chorizo, mortadela o paté del barato. El tiempo era elástico. El plato que me habían puesto en la comida todavía me duraba para la cena. Aprovechamiento de recursos. Aunque la verdadera sala de torturas se llamaba comedor escolar. Nuestro descubrimiento de América fue la creación de las televisiones privadas. Mi cuerpo todavía era demasiado pequeño para saberse feminista así que no tenía reparos en aprenderse la canción y la coreografía de las Mama Chicho, producto estrella de la tele de entonces y bandera de unos tiempos de luz, color y bien de tetas. Se nos mantenía entretenidos con Jesús Gil en un jacuzzi rodeado de chicas en biquini mientras en los despachos se gobernaba a golpe de política de mus. Envido más. Grande. Juego. Quiero. Para atenazarnos ya estaba la crisis y la cifra del paro. Las hadas se dieron a la droga. Dijeron que Miguel Bosé se había muerto de sida y por poco le hicieron salir con un periódico del día como prueba de vida. A mí me entró angustia por si me contagiaba y pensé que lo había hecho porque le había dado un beso a un chico en la boca. Con diez años hice mi primer testamento. Le cedía todos los juguetes a mi hermana y pedía que me enterraran con el edredón de Los Pitufos. Me gustaba mucho y no quería pasar frío. A Mario Conde no se le movió el peinado ni cuando lo zarandearon para que se le cayera lo que se había metido en el bolsillo. Dejó de estar de moda la gomina. Mariano Rubio mandaba en los dineros del Banco de España y se guardaba los suyos en una cuenta opaca. Fue a la cárcel pero salió a petición de Mariano Fernández Bermejo, ¿no te suena? Ministro de Justicia con Zapatero. Todo forma parte de lo mismo. Y Filesa y Rumasa y KIO y Malaya. Y esas niñas que fuimos empezamos a usar sujetador y nos vino la regla. Ni siquiera quemamos la ingenuidad en los primeros cigarrillos porque la habíamos gastado viendo telediarios. Y luego llegaron Gescartera y el Caso del Lino y el de Tabacalera. Crecimos con gobernantes que nos iban dando lecciones mientras se les caían las palabras a cada paso. Sabían por dónde habían venido porque las mentiras tienen rastro. Pero a nosotras nos dejaron los caminos manchados. Nos permitieron estudiar en la universidad para que oliéramos lo que era la igualdad de oportunidades y de ahí a la nada. El mercado laboral es un queso con agujeros y a nosotras nos tocó hundirnos en ellos. Y llegamos a la Gürtel y al caso Nóos y el Millet y los EREs y la Púnica y Bárcenas y Caja Madrid y Rato. El escepticismo es la primera de las líneas de expresión de nuestras caras. No hemos conocido otra cosa que una vida en la que nos han tratado como idiotas. Por cierto, El Bigotes era el mánager de las Mama Chicho.

domingo, 12 de abril de 2015

Asusta el deshielo de nuestra historia

Asusta el deshielo de nuestra historia ( El Periódico de Aragón - 11/04/2015 )

Seleccionemos un día al vuelo, hoy, por ejemplo. ¿Con qué palabras se retratará lo que nos está pasando cuando haya pasado todo?

La Iglesia no sabe qué hacer para evitar el desplome de su financiación. Demasiadas pocas cruces en su casilla de la renta. El dinero que aportan los católicos no para de descender desde hace cuatro años. Y tú dirás, oye, está bien que la Iglesia se preocupe por no tener dineros suficientes para acabar con la pobreza. Del presupuesto en 2012 de Cáritas, la entidad que canaliza la obra social de la Iglesia, sólo un 3% era la aportación que realizaba la Conferencia Episcopal a su actividad. Europa Laica cifra en 11.000 millones de euros la cantidad que el Estado aporta a la Iglesia católica. Y luego están las exenciones de IBI y los profesores de religión en los colegios públicos que religiosamente paga el Estado y no la Iglesia. ¿Qué carajo hace la Iglesia con tanto dinero si no lo dedica a su obra social? Ponerle un ático a Rouco Varela, claro. Esta semana ya no somos especialistas en vuelos y condiciones de seguridad de los aviones pero de repente nos hemos titulado en espeleología y rescates de montaña. La presidenta del Gobierno de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, reina de la austeridad, ha decidido invertir miles de euros en campañas publicitarias en varios medios de comunicación que, curiosamente, luego han dedicado sus espacios a entrevistarla en portada. Pero que nadie piense que hay relación causa-efecto, no, como no la hay en que los recortes provocan la saturación de las urgencias en los hospitales públicos. Es sólo que nos gusta estar apelotonados en los pasillos. La crisis se paga en las sonrisas. Las bocas de la gente se han resentido durante estos años y nuestras risas están pagando este abandono forzoso de la salud dental. Otros titulares: El problema es que en el PP nadie habla porque han expulsado a cualquiera que piense por sí mismo. El PSOE intenta aparentar normalidad ante la declaración de Griñán en el Supremo. El número dos de IU de Madrid también cobró de Bankia con Blesa y Rato. Ochocientos euros por jornadas de diez horas instalando internet. Madrid adjudicó a un primo político de Aguirre un proyecto para hacer un centro hípico y hotelero. La defensa de la infanta alega que ella no tuvo tiempo ni conocimientos para defraudar. El Telediario de TVE censura a Mortadelo y Filemón para no hablar de Bárcenas. La Tierra chocó contra un planeta gemelo para crear la Luna. Todo eso. Tú montas un partido para poder mandar y se te llena de gente que se ofusca con hacer política. Pobre Rosa Díez, con la ilusión que le pone a dirigir, aunque sea hacia el desastre. Y Toni Cantó amenaza con volver al teatro. Lo que le están haciendo a la cultura en este país no tiene nombre.

"Del deshielo de la cumbre de nuestra historia, te digo ya que habrá verdades tenebrosas". Eso dice Ricardo Vicente en su canción La balada de Fran y Richi. Verás el deshielo que nos espera.

domingo, 5 de abril de 2015

Presentando a José Luis Cuerda


Dónde ponerse

Dónde ponerse ( El Periódico de Aragón - 28/03/2015 )

Creo que mi primer acercamiento a la política se produjo cuando nació mi hermana. Pasé de tener el poder a tener que compartirlo y competir para no perderlo. Ser la mayor te convierte en una superviviente y aprendes a leer al mismo tiempo que te instruyes en corrupciones, chantajes y negociaciones. Yo me acuerdo que en el colegio siempre me faltaba saber un dato en los enunciados de los problemas que planteaban un reparto de elementos entre fulanita y su hermana. Me parecía muy precipitado sacar conclusiones sin saber quién era la hermana mayor. No he hecho un estudio muy riguroso pero seguro que la mayor parte de las personas que se dedican a la política son hermanos mayores. En la carrera a las primarias del cariño de mis padres intentaba hablar mucho con ellos. Hacer pasillos, vaya. Recuerdo ver en la televisión a Bush y a Clinton disputándose las elecciones en Estados Unidos y preguntarle a mi padre con quiénes íbamos nosotros, si con los demócratas o con los republicanos. Mi padre me dijo que allí no había buenos y malos sino malos y menos malos y nosotros íbamos con los segundos, que eran los demócratas. Yo no entendía cómo aquí éramos más de los republicanos que de los otros y allí más de los otros que de los republicanos. Las palabras no siempre significan lo mismo. En la vida hay unos y hay otros. Todo eso también lo aprendí de la política. No tengo carné de partido ni me han elegido nunca para un puesto en una institución. Por no ser no he sido ni presidenta de mi escalera y mi única motivación para casarme es traspasar el mandato a mi marido cuando me llegue el turno de la presidencia. No me he dedicado a la política pero jamás he pensado que la política me fuera ajena porque siempre me he sentido dentro de ella. Y nunca he podido evitar seguir las informaciones de una noche electoral. Incluso cuando el enfado con las formas de hacer política ha sido tan grande que me trataba de convencer de la necesidad de alejarme. Pese a las retransmisiones estrafalarias, los comentarios idiotas o la suciedad informativa que manchaba cualquier análisis. Si hay unas elecciones, ahí está mi cuerpo. Ya sean las de Grecia o las de Andalucía. Soy una yonqui. Y pese a serlo la droga todavía no ha colonizado todas las células de mi cuerpo. No me ha dado por pasar a la acción porque todavía estoy tratando de gobernarme a mí misma. Nos esperan emociones fuertes. Vamos a tener un año de ruta del bakalao electoral. Espero que las resacas nos dejen alguna alegría. Que no ganen los de siempre siempre. Que nos gobierne buena gente que se preocupe de verdad por la política y no sólo por conseguir lo suyo. Espero que la política me haga alguna grieta en mi piel escéptica y confío en llegar a saber quiénes son los nuestros. No sé dónde ponerme. Con lo bonito que sería tener una columna de sociedad y andar por estas letras sólo comentando los eventos llenos de glamour. No tengo remedio.

domingo, 15 de marzo de 2015

Una cabaña en la ciudad


Una cabaña en la ciudad ( El Periódico de Aragón - 14/03/2015 )

Sin personaje no hay historia y yo hoy tengo huecos los protagonismos. Se me han quedado las palabras vacías como los locales de las calles del centro. Los alquileres de esta ciudad son de clase preferente y sin embargo nuestras vidas viajan en turista. A veces pienso que el paisaje de tiendas con el que he crecido sólo será memoria cuando le cuente a mis hijos cómo era la ciudad cuando yo era una niña. Del mismo modo que sentía que la ciudad de mis abuelos sólo era para mí un relato y para ellos un recuerdo. Me da pena encontrarme con una ciudad distinta a la mía aunque sea la misma y me da rabia que todas las ciudades pierdan su esencia y lleguen a ser tan parecidas en su horizonte de multinacionales. Quiero hablar más con la gente a la que quiero y que una amiga me diga que su librería seguirá en su viejo local de renta antigua. No sé si mi voz tiene un problema. Una conocida escritora comenta en la radio que ha descubierto el contexto y que las noticias se lucen mucho más cuando se explican. Yo voy donde me llevan. Todo fluye. Las personas de bien nos hemos asomado al río para ver su fiereza y la desproporción de sus hechuras. Nos ha impresionado su capacidad destructora y hemos lamentado los daños que su desbordamiento ha producido. Los representantes políticos han venido para interesarse por la situación de los municipios afectados. Su vocación de servicio público es casi tan útil como nuestra curiosidad. El desastre en la gestión de la crecida no ha sido responsabilidad de nadie. Los pies sin barro no dejan huella. Eso lo saben todos los que han tenido el fango dentro de sus casas. Leo que en el mundo se produce un suicidio cada cuarenta segundos. La calle huele a mierda estos días para recordarnos que nuestras vidas no mejoran aunque llegue el buen tiempo. Alguien enseña unas fotos de un ministro griego comiendo y riéndose y le acusa de no ser un verdadero ciudadano de izquierdas. Se ve que la pureza ideológica es incompatible con la risa. ¿El vestido lo ves azul y negro o blanco y dorado? Se muere el señor que contaba que unas chicas le echaron "droga en el colacao" y yo me pregunto qué tipo de mecanismo cerebral hace que me acuerde nítidamente de esto y no sea capaz de memorizar un número de teléfono. Dar abasto va junto, veo que recuerda la Fundéu en su admirable cruzada para que escribamos correctamente. Claro, abasto va junto porque así nos vienen las cosas, amontononadas, y no podemos con ellas. Parece que molesta que el 8 de marzo se hable de las mujeres. Que seamos invisibles el resto del año se tolera más. Una afición jalea a un futbolista acusado de maltrato. Déjalos, es un desahogo. El espíritu deportivo era esto. Los salvapatrias están ocupados luchando por quedarse con el sillón del partido. Y con el resto de sillones. Sólo me ha salido un resumen de cosas que se me han colocado en el tejado mientras intentaba fabricarme una cabaña en la ciudad.