miércoles, 4 de junio de 2014

Presentación de Piticascas en Huesca

Mañana jueves nos vamos con nuestras Piticascas a otra parte. Presentamos el libro en la Feria del Libro de Huesca, invitadas por la librería Anónima. Si estáis en Huesca y no tenéis nada que hacer, ni siquiera ver el Pasabalabra, pues será un placer que nos acompañéis.

Piticascas estará de nuevo en Huesca el sábado. Agnes Daroca y Susana Villacampa, Los imaginantes, recogerán el Premio al mejor libro editado en Aragón en 2013.


miércoles, 28 de mayo de 2014

Acompañando a Sergio del Molino en el Club de lectura del Ámbito Cultural.


Esta tarde, a las 19:30, acompaño al escritor Sergio del Molino en un coloquio sobre La hora violeta con los participantes del Club de Lectura del Ámbito Cultural de El Corte Inglés (Paseo de la Independencia). El libro y Sergio merecen la pena así que si os apetece, allí nos vemos.



domingo, 25 de mayo de 2014

Los estorninos nos dejan sin gorriones.

Los estorninos nos dejan sin gorriones ( El Periódico de Aragón - 24/05/2014 )


Dice nuestro gobierno que todo es enaltecimiento del terrorismo en casa y alegría en la calle. Por eso sigue habiendo unos cien desahucios al día, para que cada vez haya más gente que se contagie del alborozo. Dormir al raso, qué risas. Ojo lo que dices que cerramos el internet y aquí spam y después gloria. El lenguaje es como los círculos que se hacen al echar el humo, hay personas a las que les salen perfectos, a otras no y muchas que se ahogan al abrir la boca. Yo por campaña siempre pienso en paté y en que no se lleven mi hígado, que le tengo aprecio. Ser mujer es peor que las manchas de grasa y mucho más fastidioso de eliminar. Hay que convivir con nosotras como con la economía sumergida. Eso dice un diputado popular. Hacer política al estilo bronceado de bote: esconder tu piel debajo de una superficie falsa que al final te deja mancha. Los mensajes electorales están tan bien seleccionados como el envoltorio de color azul para el Sugus de piña. Y el que más chufle, capador. Para superioridad intelectual la de las malas hierbas que crecen incluso en paredes de cemento. La propaganda política la escriben los mismos que hacen las fajas de los libros, por eso todo es maravilloso, desopilante, exitoso, emocionante y lo mejor. Las elecciones nos aguardan como un torero de rodillas esperando a que el toro salga al ruedo, preparado para hacerle al animal un quiebro o burla que lo engañe. Democracia a porta gayola, se llama a esto. Leo el último libro de Javier Pérez Andújar: "¿Ves todos esos votos? ¡Oh, sí, qué bello es votar! Pues algún día todos esos votos serán tuyos. ¡Ohhh!". Será que si acumulas muchos te dan cupones como en el súper. ¿Se puede canjear el derecho a voto por una Thermomix? También hay idearios seductores y argumentos incontestables para capturar el voto: "O votáis a Cañete u os pego una paliza".

Mientras estábamos con esta fiesta, los cadáveres se nos fueron amontonando en los sótanos de la universidad. A veces la literalidad es un catálogo de todas nuestras metáforas. Se nos hacina la muerte. Los estorninos nos están dejando sin gorriones. Este es mi abuelo que no da puntada sin nido. Era nuestra clase trabajadora de las aves, común y abundante, y ahora casi ya no quedan. El entorno se los está cargando. Como a nosotros. Los estorninos poderosos nos están desplazando para quedarse con todo. Durante años, en las minas de carbón, se utilizaban pequeños pájaros como alarma para detectar fugas de grisú. Si se morían, los mineros salían corriendo. Ya podía el grisú meterse por las grietas del sistema y romperlo antes de que detrás de los gorriones desaparezcamos nosotros. Coge la papeleta y calla. Decíamos lo del frío del carajo si el grajo volaba bajo pero, ¿qué diremos si el grajo ya ni vuela? Qué más da mientras tengamos urnas en las que embalsamar nuestros presentes. Una ronda de elecciones, que paga nuestro mañana. Como decía la canción de los Teen Tops "ahí viene la plaga, le gusta bailar". Tonto el último.

sábado, 10 de mayo de 2014

El entierro de E.T. y el orden cósmico.

El entierro de E.T. y el orden cósmico ( El Periódico de Aragón - 10/05/2014 )


Están las cosas importantes y la agenda mediática y luego las miradas de soslayo. Quedarse en los detalles para no enloquecer y hacerse una casa en los márgenes del relato para no morir de asfixia. Yo he encontrado oxígeno en una noticia: se ha descubierto el lugar en el que fueron enterradas miles de copias del que se considera el peor vídeojuego de la historia, E.T. el Extraterrestre. En 1982 se estrenó la película de este marciano que revolucionó las salas de cine y colonizó para siempre nuestros imaginarios. La industria del videojuego quiso aprovechar el tirón mediático de E.T. y Atari pagó una millonada por hacerse con los derechos. Tenía que sacar el videojuego en un mes para que no se diluyera el magnetismo del extraterrestre y asegurarse la comercialización.

ASÍ FUE y el videojuego se recibió al principio con entusiasmo y miles de ventas. Pero pronto empezaron las críticas de los usuarios y la devolución de ejemplares. Atari no había tenido tiempo de probar el juego y las prisas hicieron que el resultado fuera de muy baja calidad. Su gran apuesta fracasó y agravó una crisis que acabó con la empresa. Antes de desaparecer, la compañía quiso deshacerse de todos los cartuchos. Se especuló sobre lo que se había hecho con las miles de copias. La leyenda más extendida decía que estaban enterrados pero no se sabía el lugar. Hasta ahora. Un documental ha querido contar esta historia y ha dado con la localización de la tumba de E.T. Los videojuegos estaban bajo el suelo del desierto de Nuevo México. El mundo se muere y yo me quedo mirando cómo se exhuma el cadáver de un videojuego. Pero es que esta trama se me ha quedado haciendo punto de cruz con mis conexiones neuronales. Creo que con el videojuego no sólo se enterraron reproducciones de plástico sino también la posibilidad del fracaso. La sepultura de E.T. era también la de la inocencia. El capitalismo no permite que se puedan enseñar los fracasos, por eso se entierran. Además es que aquello de teléfono y mi casa que decía E.T. no iba en sintonía con los tiempos en los que es más fácil que te desahucien a que puedas dar de baja la línea telefónica. El personaje de Walter White en la serie Breaking Bad utiliza el mismo desierto de Nuevo México para enterrar bidones llenos de dinero. Dinero que gana al traficar con droga. Droga que, inicialmente, cocina y vende para pagar el tratamiento contra el cáncer que su seguro médico no cubre. Dos hechos, uno real y otro ficticio, que se unen en un mismo sitio. Y en uno y otro, la vida. Entre los videojuegos de E.T. y los bidones de dinero de Breaking Bad hay algo, treinta años de escombros. Y debajo de ellos la inocencia, la posibilidad de fracasar, los derechos, la igualdad de oportunidades, los servicios públicos, la dignidad y las madalenas que se revuelven si son llamadas cupcakes. Todo eso ha sepultado el capitalismo. Juan Colomo dice en su canción El nuevo orden cósmico que "el porvenir y el explotar están en la misma ecuación". Despeja la X si te atreves.

domingo, 27 de abril de 2014

Un planeta irrompible

Un planeta irrompible ( El Periódico de Aragón - 26/04/2014 )

La historia sucede a retales que se superponen uno encima de otro, de tal forma que en un mismo trozo de patria hay varias capas de sucesos. Como si lo que ha pasado en nuestros lugares fuera una tarta de hojaldre o una torre de libros apilados, vemos la superficie de arriba pero no el relleno. Así, las tradiciones que se han ido poniendo en la parte superior son las que se quedan como pedazos de nuestra historia. Lo de menos es que en otros momentos la costumbre fuera la contraria. Lo importante es agarrarse bien fuerte a un jirón dominante del relato para pertenecer a algo. A mí nuestro pasado no me representa pero es muy jodido sentirse afrancesada en Torrero. ¿Cuántos años hacen falta para que una tradición se vuelva incuestionable? De siempre he tenido una oreja con una pequeña dentellada. De cría mi madre me bromeaba diciendo que era porque a mí me recogieron de un contenedor de basura y una rata me había mordido. Durante una temporada de esa travesía a la que se le llama niñez me dio por pensar que yo era adoptada. Sentía que era la llave de un cuarto cerrado en el que mis padres habían almacenado sus secretos, así que dediqué todas mis energías a derribar puertas. De la misma manera que me escondía en un rincón oculto imposible de encontrar para luego gritar ¡estoy aquí!, también aprendí a cobijarme en mis silencios voceras, ¡déjame sola que me estoy contando un secreto! Era una táctica para trocear el misterio y repartirlo en miguicas. Mi madre se hartó de que le fueran con la fantasía de mi adopción y me dijo que si yo fuera adoptada, me habrían devuelto. Ese argumento me pareció contundente para dejar de pensar que la biología me hacía pertenecer a otra parte. Los secretos son los cromos de nuestra infancia, los intercambiamos para construir con ellos los cimientos de la vida en común. Dice Ignacio Martínez de Pisón en su última novela "todo secreto genera nuevos secretos". Se dice guardar el secreto como si el cuerpo fuera una consigna en la que abandonar un huevo. Ha aparecido un nuevo planeta habitable similar a la Tierra, Kepler-186f. Lo podemos edificar a base de todo lo que una persona no se cuestiona: tradiciones y secretos. Tenemos mucho material. Es inflamable pero resistente. Aguanta reuniones familiares, promesas electorales, mezquindades, dictámenes de jurados de premios literarios, eufemismos, relaciones de pareja y cuotas de audiencia de las frivolidades que nunca se ven en esta casa. Las tradiciones y los secretos están para ser demolidos, no para construir planetas. Ejem. Prueba a resistirte con todo todo tu cuerpo ateo a la Mona de Pascua de mi pueblo. Igual de fuerte que el picor de las ortigas, el aroma a aceite de las almazaras y el abrazo de mi madre. Desisto de impugnar la tradición y me relamo en esos amarres cantando La Bien Querida,"Y luego me he ido/ y me han venido de golpe/ las cosas que te hubiera dicho/ las cosas que nunca te digo/ porque siempre me pasa lo mismo".

martes, 22 de abril de 2014

Día del Libro

Que si es un acto de exaltación del capitalismo, que si ay del bocao que lo comercial le arrea a lo literario, que si la frivolidad, que si es mero negocio, que si simplemente lo que se homenajea es el consumismo, que si leer para qué, que si es un artificio de las grandes superficies, que a la lectura ni se la saca a pasear, que si mi dignidad lectora está por encima de un ruin evento mercantilista, que si es una excusa para lucir los egos de los autores, que si la industria del libro agoniza, que si la cultura es otra cosa, que si yo no me dejo engañar por las grandes editoriales, que si la crítica literaria es como un Facebook lleno de 'Me gusta' en el que no se puede llevar la contraria, que si los poetas malditos juegan al tú la llevas, que si la envidia, que si el desprecio, que si vivan las nuevas voces mientras sean sólo yo y mis amigos, que si a esta autora nueva que brota hay que abandonarla para que se agoste, que si no me gusta este autor aunque nunca lo he leído, que si el mercadeo ensucia mi espíritu lector... Pereza, enorme pereza me da todo esto, tanta que ni me ocupo a dar lecciones ni discursos. Mañana es el Día del Libro, que lo disfrute quien quiera sin la necesidad de "brasear" al personal. Yo estaré de librera, un trabajo del que estoy enamorada aunque mañana acabe el día con más cansancio que amor. Estaré, por tanto, disfrutando del día, de la literatura, de la escritura, de la lectura... del oficio. Y eso, para mí, es importante.





Presentación de Piticascas en Pina


domingo, 13 de abril de 2014

La superstición de la paloma

La superstición de la paloma ( El Periódico de Aragón - 12/04/2014 )

La unidad mínima en la construcción de confianza es el discurso. A partir de esta molécula se puede edificar lo demás; relaciones, hospitales, mentiras, depuradoras, risas, libros, vacunas, croquetas. Una partícula pequeña de predicamento genera la energía suficiente para que la confianza se fije como argamasa y permita que el mundo se levante ahí encima. Por eso nos gusta tanto la figura del pregonero, necesitamos que alguien nos inocule confianza aunque sea para emborracharnos en las fiestas populares. Es una especie de venia. El otro día estuve escuchando a Enrique Vila-Matas que vino a presentar su última novela. Dijo muchas cosas interesantes y luego otra que es la que yo retuve. Un editor suyo quiso llevarle a ver uno de los lugares que más le fascinaban, la desembocadura del Duero. Intentó contagiar al escritor la pasión que él sentía por ese paraje. Allí mismo, mientras el editor iba narrando su adoración por ese sitio, Vila-Matas sucumbió a la belleza. Contó que realmente la bruma impedía que se viera nada pero que él se imaginó bellísimo ese paisaje. No importa que no tuviera la vista porque tenía el relato. Confió en el discurso de su amigo para dejarse llevar por lo sublime. Pienso en esto y también en la superstición de la paloma, un experimento clásico desarrollado por Skinner, psicólogo e investigador del conductismo. Se mete una paloma en una caja. Un temporizador acciona la apertura de un comedero pero la paloma creerá que lo activa ella con su comportamiento, así que repetirá el último gesto que estaba haciendo antes de que apareciera la comida. Por eso se le llamó supersticiosa. La respuesta realizada antes del refuerzo de la comida se ve reforzada por la recompensa. Y lo de menos es que este discurso fuera un acto de fe y que esté trazado con unas conexiones accidentales al azar. Las consecuencias favorables son suficientes para mantener una pauta aunque esta no tenga efectos sobre la suerte de los sujetos. Así pasa en el comportamiento humano. Se acepta lo falso con tal de creer en algo. Quizás por eso permitimos que nuestras plazas estén llenas de palomas, porque somos más de supercherías que de razones. El timo de la estampita está de moda, incluso fuera de la política. "El mundo estaba envuelto en gasa; veía la forma de las cosas pero no con suficiente claridad". Esto dice Chimamanda Ngozi Adichie en Americanah. Y ahí estoy yo, entre la caja de Skinner, la bruma de Vila-Matas y la gasa de Chimamanda. Hemos protestado por los recortes de derechos y servicios pero la vida seguía en los discursos que cada cual se construía para poder seguir confiando en vivir. Si unos se quedaban fuera de la sanidad, se unen fuerzas para asistirles pero si se cierran hospitales, ¿qué hacemos? Nos cercaron accesos e hicimos piquetes. En el experimento de ahora destruyen nuestros refugios directamente. La confianza es una neblina y el discurso de lo aprendido sólo me permite desgastarme moviendo inútilmente las alas.

viernes, 11 de abril de 2014

Taller 'Y contaron felices y leyeron perdices' en colonia Menudas Artes.


La próxima semana, durante los días 14, 15 y 16 de abril, tendrá lugar la colonia urbana Menudas Artes, una propuesta creativa y original para que los peques pasen sus vacaciones disfrutando de la creación musical, artística y literaria. Está organizada por IDEAS A MARES y servidora junto con Ana Quintana, estaremos a cargo del taller "Y contaron felices y leyeron perdices" en el que acabaremos creando un cuento con los asistentes.

La información completa de las colonias aquí: http://www.menudasartes.com

Agradezco mucho a Mercedes Ventura y María Jesús Serrano, las Ideas a Mares, su empeño por sacar adelante propuestas creativas y cuidadas, el cariño con el que tratan lo que hacen y la apuesta por contar con gente como yo. Gracias.

jueves, 10 de abril de 2014

Participación en la mesa "Experiencias para una ciudad emocional".


Esta tarde, a las 19 horas en Zaragoza Activa y dentro del programa de charlas-debate #ThinkZAC, participaré en una mesa para hablar de ciudades emocionales junto con Óscar M. Sarok (@sarok) y Nati Buil (@danzatrayectos). La información del evento aquí: http://www.zaragoza.es/zac/events/20491

Voy a estar con amigos a los que aprecio y admiro. Óscar ha investigado y trabajado mucho sobre el concepto de ciudad emocional y Nati practica la ciudad emocional con cada edición de Trayectos. Así que yo, que no sé tanto como ellos, sólo se me ha ocurrido hablar del tema a través de la literatura. Me serviré del libro de Javier Pérez Andújar, Paseos con mi madre para pasear con mi abuelo y narrar mi propia cartografía emocional. Aquí dejo el álbum en el que me basaré para hablar esta tarde.






Gracias a José Ramón Insa,@culturpunk, por invitarme a este rato de charrada.