El movimiento de la tribu ( El Periódico de Aragón - 16/04/2016 )
Mi hija ha aprendido a hacer la croqueta. Tenemos una colchoneta de juegos en el salón donde la echamos y ella se entretiene allí algunos ratos. El otro día la dejé en su colchoneta y me fui a la cocina un momento. Cuando volví, Carmela estaba en medio del salón, debajo de la mesa de centro y a un metro de su manta. La miré y sonrió divertida. La volví a poner en su colchoneta y me quedé a ver cómo conseguía desplazarse. Empezó a avanzar dando vueltas sobre sí misma. Boca arriba y boca abajo. Se reía cada vez que conseguía darse la vuelta, como orgullosa y feliz de haberlo conseguido. Ahora que se mueve, se lo pasa mucho mejor que cuando estaba quieta. Se toca la oreja, se agarra el pelo. Tiene sueño. Empezará a llorar en tres, dos, uno. Bingo. No sé por qué llora cuando tiene sueño. Quizá le parece que el mundo se va a acabar y le entra el disgusto. Todavía no ha aprendido a dejarse dormir sin levantarse en armas. Y tampoco sabe hacerlo sola. Necesita unos brazos que la acunen. Busca el hueco, mete la cara en el espacio que queda entre mi pecho y mi brazo, con su mano me toca la cara. Solloza cada vez con menos volumen. Se remueve si la dejo de mover. La zarandeo hasta que por fin cierra los ojos y se duerme. "Hay una teoría antropológica que explica por qué el movimiento calma a los bebés. La quietud les angustia. El balanceo indica que la tribu se mueve. Si se para, queda a merced de los depredadores". Es el nuevo libro de mi compañero Sergio del Molino, La España vacía. Viaje por un país que nunca fue. Tengo la suerte de ser amiga de uno de mis escritores favoritos. El libro es maravilloso en todas sus páginas y la frase que cito no es la más representativa de lo que ahí se cuenta. Leo el libro con una mano mientras zarandeo a mi hija con la otra. Se tranquiliza con el balanceo que le da protección y la lleva al sueño. La maternidad es movimiento porque la vida también lo es. Si no nos movemos, estamos a merced de los depredadores.
Dos madres vascas recogen dos mil mochilas portabebés para enviar a los refugiados sirios. Quieren que las madres y padres puedan llevar a sus hijos encima y poder tener las manos libres para portear sus enseres. Para que salgan de la nada aunque no tengan un dónde que les acoja. ¿Cuál es el plan? ¿Trasladar a los refugiados de campo en campo, de encierro en encierro, hasta que se mueran? Marchar tiene siete acepciones. La primera es irse o partir de un lugar y la última es morir. Entre una y otra, varias posibilidades de moverse. Fíjate que los que mandan en la tribu sólo quieren dejarles quietos en vidas varadas. Hay depredadores que se llaman país. Una bandera no construye una casa. No puedes hablar de los refugiados en todos los artículos, ¿es que hay otro tema? Sigo con la lectura del libro de Sergio. Patrias imaginarias que se levantan "sobre silencios, carraspeos y álbumes de familia. Más que una patria es un aire". Carmela se despierta.
Palabrista. Cazagamusinos a tiempo completo. Catadora profesional de vinagrillos y encurtidos. Pisamierdas cum laude.
lunes, 18 de abril de 2016
lunes, 4 de abril de 2016
Contrarios
Contrarios ( El Periódico de Aragón - 02/04/2016 )
Ha llovido también en mis zapatos y me molesta la humedad aunque solo tengo los pies mojados un rato. Imagina todo un invierno de frío y barro. Un ministro que dice que las expulsiones colectivas de migrantes tratan a seres humanos como maletas. Suelta esa frase pero el gobierno del que forma parte rechaza acabar con las devoluciones en caliente. Una niña siria corta con un cuchillo de plástico la alambrada que la retiene en la nada. Piensa en tu parto. Una cama. Material esterilizado. Anestesia. La matrona. Desinfectar. Coserte. Curarte los puntos. Comprobar que el recién nacido esté bien. Volverte a situar en una cama de una habitación limpia y caliente. Ahora piensa en parir sin nada de eso. Piensa en ver pasar los días, uno tras otro, con la única actividad de resistir y pelear por tu ración de comida. Sin nada qué hacer, sin nada por lo que levantarte. La vida detenida y enjaulada. El no derecho a vivir.
UN SEÑOR SUFRE un accidente de coche. Es el líder de un partido neonazi alemán, que encabeza marchas xenófobas acusando de enemigos a los refugiados. Dos refugiados sirios le socorren antes de que lleguen los bomberos. Los invasores velando por su vida. Un turista se hace una foto con el secuestrador del avión egipcio. El primero aparece con el falso cinturón de explosivos, el segundo con una sonrisa idiota en la cara. ¿Quién te asusta más? Atentado en Bruselas. El horror ocupa mucho espacio en los medios de comunicación. Es Europa, nos toca de cerca. Podíamos haber sido nosotros. Casi. El casi siempre actúa de aderezo escénico a una historia. Relatos de personas que iban a estar en el lugar de los atentados y se salvaron por poco. Perdieron el metro, se olvidaron el teléfono en casa, se quedaron dormidos. Atentado en un parque de Pakistán. Mueren más personas que en Bruselas pero ocupa menos páginas. Muchas de las víctimas son niños, pero son otros niños, no los nuestros. Los nuestros y los otros. Lo que te pilla cerca te toca de otra manera, vale, pero la lejanía no tendría que ser motivo para reducir la tragedia. Como si el drama fuera menor cuando se distancia de tu casa, de tu territorio, de tu idioma, de tu cultura.
Dos señoras muy arregladas, como solo van las señoras que viven en edificios con maceteros en los portales de los centros de las ciudades, esas señoras hablaban de los inmigrantes chinos. Son una plaga, decían, lo están ocupando todo. Estaban muy molestas porque ellos abrían negocios mientras los españoles cerraban los suyos. No hay derecho. Te dejo, que me meto a la peluquería. Era una peluquería regentada por ciudadanos chinos. Es barata y abre un Jueves Santo. Peinarse como Dios manda bien vale llevarse la contraria. Queremos parar el terrorismo dejando sin nada a los que huyen de él. Si se les quita todo, solo les queda violencia. Campos de refugiados que se convierten en centros de detención. El miedo. Todos son malos. ¿Para qué Europa si no es capaz de remendar costuras? El barro sólo tendría que ser para rellenar grietas.
Ha llovido también en mis zapatos y me molesta la humedad aunque solo tengo los pies mojados un rato. Imagina todo un invierno de frío y barro. Un ministro que dice que las expulsiones colectivas de migrantes tratan a seres humanos como maletas. Suelta esa frase pero el gobierno del que forma parte rechaza acabar con las devoluciones en caliente. Una niña siria corta con un cuchillo de plástico la alambrada que la retiene en la nada. Piensa en tu parto. Una cama. Material esterilizado. Anestesia. La matrona. Desinfectar. Coserte. Curarte los puntos. Comprobar que el recién nacido esté bien. Volverte a situar en una cama de una habitación limpia y caliente. Ahora piensa en parir sin nada de eso. Piensa en ver pasar los días, uno tras otro, con la única actividad de resistir y pelear por tu ración de comida. Sin nada qué hacer, sin nada por lo que levantarte. La vida detenida y enjaulada. El no derecho a vivir.
UN SEÑOR SUFRE un accidente de coche. Es el líder de un partido neonazi alemán, que encabeza marchas xenófobas acusando de enemigos a los refugiados. Dos refugiados sirios le socorren antes de que lleguen los bomberos. Los invasores velando por su vida. Un turista se hace una foto con el secuestrador del avión egipcio. El primero aparece con el falso cinturón de explosivos, el segundo con una sonrisa idiota en la cara. ¿Quién te asusta más? Atentado en Bruselas. El horror ocupa mucho espacio en los medios de comunicación. Es Europa, nos toca de cerca. Podíamos haber sido nosotros. Casi. El casi siempre actúa de aderezo escénico a una historia. Relatos de personas que iban a estar en el lugar de los atentados y se salvaron por poco. Perdieron el metro, se olvidaron el teléfono en casa, se quedaron dormidos. Atentado en un parque de Pakistán. Mueren más personas que en Bruselas pero ocupa menos páginas. Muchas de las víctimas son niños, pero son otros niños, no los nuestros. Los nuestros y los otros. Lo que te pilla cerca te toca de otra manera, vale, pero la lejanía no tendría que ser motivo para reducir la tragedia. Como si el drama fuera menor cuando se distancia de tu casa, de tu territorio, de tu idioma, de tu cultura.
Dos señoras muy arregladas, como solo van las señoras que viven en edificios con maceteros en los portales de los centros de las ciudades, esas señoras hablaban de los inmigrantes chinos. Son una plaga, decían, lo están ocupando todo. Estaban muy molestas porque ellos abrían negocios mientras los españoles cerraban los suyos. No hay derecho. Te dejo, que me meto a la peluquería. Era una peluquería regentada por ciudadanos chinos. Es barata y abre un Jueves Santo. Peinarse como Dios manda bien vale llevarse la contraria. Queremos parar el terrorismo dejando sin nada a los que huyen de él. Si se les quita todo, solo les queda violencia. Campos de refugiados que se convierten en centros de detención. El miedo. Todos son malos. ¿Para qué Europa si no es capaz de remendar costuras? El barro sólo tendría que ser para rellenar grietas.
domingo, 20 de marzo de 2016
No es necesario
No es necesario ( El Periódico de Aragón - 19/03/2016 )
Ya se ha pasado el Día de la Mujer así que no es necesario que sigamos hablando de igualdad. No, no es necesario. "Acércate a mi pantalón, dale / Vamos a pegarnos como animales / Si necesita reguetón, dale / Sigue bailando que pa eso te traje / Sexy baila y me deja con las ganas / Qué bien te queda a ti esa faldita". Esa es la letra de una canción que está de moda entre la gente joven. Para el Día del Padre no se anuncian aspiradoras. Los tampones son un artículo de lujo. El mismo juguete, el mismo, cuesta más si es de color rosa. Ser mujer sale caro. Se denuncian los mensajes que aparecen impresos en las camisetas de algunas marcas. Guapa como mamá. Listo como papá. O somos bellas o no somos. La alfombra roja, ponte escote para que se te vea. No puedes salir a recoger un premio vestida de cualquier manera. El talento está siempre por debajo de las ropas y de las medidas de tus hechuras. Las presentadoras de los informativos tienen que ser modelos de pasarela. Mujeres que viajan juntas y se dice que iban solas. Las mataron por no ir acompañadas de un hombre. Alcaldesas que tendrían que estar fregando suelos. Delegados del Gobierno que dicen que la culpa de ser asesinada es de una mujer que no avisó que su agresor podía matarla. Una poeta escribe un libro sobre la masturbación femenina y se le cierra la cuenta de Facebook. Hasta quinientos euros menos de sueldo por el mismo puesto si tu cuerpo tiene vagina. Y cremas antiarrugas. Sólo envejecemos nosotras, sólo engordamos nosotras, sólo vamos estreñidas nosotras. El machismo es como uno de esos ambientadores que van soltando aroma cuando pasas. Te hacemos ver que tienes un cuerpo de mierda para que gastes dinero y tiempo en tratar de mejorarlo. Los niños no quieren cuentos que sean protagonizados por una niña. Una niña mandó una carta a una empresa de muñecos para pedirles que hicieran muñecas a las que les pasaran cosas, no sólo princesas a las que tenía que rescatar un chico. En los patios de los institutos son los chicos los que juegan. Las chicas les rodean para admirarles. Actores y observadoras. Conciliar significa ir conjuntada, ¿verdad? Antes tenía trabajo y no una hija. ¿Tendría trabajo si no tuviera una hija? Cambiadores en los baños de señoras. Esa está loca. La de ahí tiene una depresión enorme. Cuánto se ha estropeado. Se lo merecía. Buscona. Mandona. Para ellas, el lenguaje suda harapos sucios. ¿Lo hueles? A veces el machismo está incrustado en la sociedad y no se percibe como tal. Es como quien se pone aire acondicionado. Se te instala dentro y ya tienes ese frío invisible recorriendo los espacios. En la televisión pública, un presentador que es cantante y monta a caballo y vende botellas de aceite con su cara, ese señor, dice que conoció a un invitado de su programa en un prostíbulo, un lugar muy habitual para echarse amigos. Aplausos. Qué pesadez con el feminismo de marras. No, no es necesario seguir hablando de igualdad.
Ya se ha pasado el Día de la Mujer así que no es necesario que sigamos hablando de igualdad. No, no es necesario. "Acércate a mi pantalón, dale / Vamos a pegarnos como animales / Si necesita reguetón, dale / Sigue bailando que pa eso te traje / Sexy baila y me deja con las ganas / Qué bien te queda a ti esa faldita". Esa es la letra de una canción que está de moda entre la gente joven. Para el Día del Padre no se anuncian aspiradoras. Los tampones son un artículo de lujo. El mismo juguete, el mismo, cuesta más si es de color rosa. Ser mujer sale caro. Se denuncian los mensajes que aparecen impresos en las camisetas de algunas marcas. Guapa como mamá. Listo como papá. O somos bellas o no somos. La alfombra roja, ponte escote para que se te vea. No puedes salir a recoger un premio vestida de cualquier manera. El talento está siempre por debajo de las ropas y de las medidas de tus hechuras. Las presentadoras de los informativos tienen que ser modelos de pasarela. Mujeres que viajan juntas y se dice que iban solas. Las mataron por no ir acompañadas de un hombre. Alcaldesas que tendrían que estar fregando suelos. Delegados del Gobierno que dicen que la culpa de ser asesinada es de una mujer que no avisó que su agresor podía matarla. Una poeta escribe un libro sobre la masturbación femenina y se le cierra la cuenta de Facebook. Hasta quinientos euros menos de sueldo por el mismo puesto si tu cuerpo tiene vagina. Y cremas antiarrugas. Sólo envejecemos nosotras, sólo engordamos nosotras, sólo vamos estreñidas nosotras. El machismo es como uno de esos ambientadores que van soltando aroma cuando pasas. Te hacemos ver que tienes un cuerpo de mierda para que gastes dinero y tiempo en tratar de mejorarlo. Los niños no quieren cuentos que sean protagonizados por una niña. Una niña mandó una carta a una empresa de muñecos para pedirles que hicieran muñecas a las que les pasaran cosas, no sólo princesas a las que tenía que rescatar un chico. En los patios de los institutos son los chicos los que juegan. Las chicas les rodean para admirarles. Actores y observadoras. Conciliar significa ir conjuntada, ¿verdad? Antes tenía trabajo y no una hija. ¿Tendría trabajo si no tuviera una hija? Cambiadores en los baños de señoras. Esa está loca. La de ahí tiene una depresión enorme. Cuánto se ha estropeado. Se lo merecía. Buscona. Mandona. Para ellas, el lenguaje suda harapos sucios. ¿Lo hueles? A veces el machismo está incrustado en la sociedad y no se percibe como tal. Es como quien se pone aire acondicionado. Se te instala dentro y ya tienes ese frío invisible recorriendo los espacios. En la televisión pública, un presentador que es cantante y monta a caballo y vende botellas de aceite con su cara, ese señor, dice que conoció a un invitado de su programa en un prostíbulo, un lugar muy habitual para echarse amigos. Aplausos. Qué pesadez con el feminismo de marras. No, no es necesario seguir hablando de igualdad.
jueves, 10 de marzo de 2016
Una bañera rodeada de escombros
Una bañera rodeada de escombros ( El Periódico de Aragón - 05/03/2016 )
Todo lo que no entiendo lo aprendí de los informativos. El pacto es como el coco para los adultos. Jornadas decisivas en cuanto te levantas de la cama. El día antes de mañana. Se olvidan las fechas señaladas porque todos los días se marcan. En la televisión hay demasiados colores. Las tintas de los periódicos de papel ya no manchan como antes y mira que son sucias sus letras. Muere un escritor y las redes aparecen estucadas con sus textos. Como las carpetas del instituto. El beso se lo lleva el que ponga la mejor cita célebre. Qué rápido se recuerdan lecturas que no se han leído y cómo se olvida la muerte de los que, por no tener, no tienen ni una frase. En un diario digital hablan de los naufragios de refugiados en océanos grandes e invisibles. Al lado de la noticia hay un anuncio de cruceros con chicas en bikini que se bañan en la piscina del barco. ¿A qué venía yo aquí si no era a navegar? Se me va la actualidad por otro lado. Me atraganto. Los grumos de la papilla son más difícil de comer. Los de la sociedad, también. Imagina la bañera de un ático en un edificio alto de una gran ciudad. Una bañera enorme. Imagina ese edificio sin paredes. Una bañera rodeada de escombros en una ciudad descompuesta. Unas niñas que son niñas y disfrutan del baño. Un padre que baña a sus hijas en una bañera rodeada de cascotes, en un piso sin paredes, en un lugar de calles destrozadas. Joder con las vidas rotas. Joder y coño y hostia. Así no se puede hacer poesía. Yo he visto esa imagen. Ha ganado un premio de fotografía. No cabe en este mundo todo el mal que estamos haciendo. Por eso queremos colonizar Marte. Un cuento, por favor. Un cuento para salvarte del deshielo y no morirte de frío. Tengo dentro unos columpios. Y música. Se baila. Unas risas. Algo de beber. La distancia es un animal que ruge mientras tú te cubres la cabeza. De algo hay que morir y por algo hay que intentar salvarse.
Si no haces nada para impedir que el injusticia se extienda, no pasa nada. Si haces una broma, vas al calabozo. Ahora llueve. Llueve por todo y no cala. Si nos calara nos dolerían los ojos de mirar cómo está todo. Ponle soja a lo que pasa. Soja y vinagre de Módena. Ahora todo nos sabe igual. ¿Puedo pedir dos primeros? Y la carne muy hecha y el dolor de espalda y ponerle la funda al edredón y un móvil con la pantalla flexible y el culo irritado por los pañales de marca. Asuntos del aquí cuando no se huye del sitio. Se me cuartean los labios del frío. Grietas. Hay rendijas muy pequeñas por las que se cabe. Y fronteras muy grandes que no se pueden atravesar. Gases contra personas para que no entren. Si no los podemos parar, envenenaremos el aire. Por eso no hay carteles de entradas de emergencia y sí de salidas. A la huída no se le puede exigir que pida turno. Los llamamos refugiados para que se escondan junto a nuestras vergüenzas, no porque queramos darles refugio. Otro febrero que se ha acabado sin empezar una colección por fascículos.
Todo lo que no entiendo lo aprendí de los informativos. El pacto es como el coco para los adultos. Jornadas decisivas en cuanto te levantas de la cama. El día antes de mañana. Se olvidan las fechas señaladas porque todos los días se marcan. En la televisión hay demasiados colores. Las tintas de los periódicos de papel ya no manchan como antes y mira que son sucias sus letras. Muere un escritor y las redes aparecen estucadas con sus textos. Como las carpetas del instituto. El beso se lo lleva el que ponga la mejor cita célebre. Qué rápido se recuerdan lecturas que no se han leído y cómo se olvida la muerte de los que, por no tener, no tienen ni una frase. En un diario digital hablan de los naufragios de refugiados en océanos grandes e invisibles. Al lado de la noticia hay un anuncio de cruceros con chicas en bikini que se bañan en la piscina del barco. ¿A qué venía yo aquí si no era a navegar? Se me va la actualidad por otro lado. Me atraganto. Los grumos de la papilla son más difícil de comer. Los de la sociedad, también. Imagina la bañera de un ático en un edificio alto de una gran ciudad. Una bañera enorme. Imagina ese edificio sin paredes. Una bañera rodeada de escombros en una ciudad descompuesta. Unas niñas que son niñas y disfrutan del baño. Un padre que baña a sus hijas en una bañera rodeada de cascotes, en un piso sin paredes, en un lugar de calles destrozadas. Joder con las vidas rotas. Joder y coño y hostia. Así no se puede hacer poesía. Yo he visto esa imagen. Ha ganado un premio de fotografía. No cabe en este mundo todo el mal que estamos haciendo. Por eso queremos colonizar Marte. Un cuento, por favor. Un cuento para salvarte del deshielo y no morirte de frío. Tengo dentro unos columpios. Y música. Se baila. Unas risas. Algo de beber. La distancia es un animal que ruge mientras tú te cubres la cabeza. De algo hay que morir y por algo hay que intentar salvarse.
Si no haces nada para impedir que el injusticia se extienda, no pasa nada. Si haces una broma, vas al calabozo. Ahora llueve. Llueve por todo y no cala. Si nos calara nos dolerían los ojos de mirar cómo está todo. Ponle soja a lo que pasa. Soja y vinagre de Módena. Ahora todo nos sabe igual. ¿Puedo pedir dos primeros? Y la carne muy hecha y el dolor de espalda y ponerle la funda al edredón y un móvil con la pantalla flexible y el culo irritado por los pañales de marca. Asuntos del aquí cuando no se huye del sitio. Se me cuartean los labios del frío. Grietas. Hay rendijas muy pequeñas por las que se cabe. Y fronteras muy grandes que no se pueden atravesar. Gases contra personas para que no entren. Si no los podemos parar, envenenaremos el aire. Por eso no hay carteles de entradas de emergencia y sí de salidas. A la huída no se le puede exigir que pida turno. Los llamamos refugiados para que se escondan junto a nuestras vergüenzas, no porque queramos darles refugio. Otro febrero que se ha acabado sin empezar una colección por fascículos.
miércoles, 24 de febrero de 2016
La ciudad de las mujeres
La ciudad de las mujeres es un proyecto documental de Vicky Calavia en el que participo. Se estrena el próximo 9 de marzo.
Ondas que te tocan
Ondas que te tocan ( El Periódico de Aragón - 20/02/2016 )
Se ha descubierto que las ondas gravitacionales sí que existen. Einstein lo anunció hace cien años en su teoría de la relatividad y ahora se ha confirmado. Los objetos acelerados producen distorsiones del espacio-tiempo que se propagan por todo el universo. Estas distorsiones son las ondas gravitacionales. Puede que este descubrimiento nos permita aprovecharnos de su energía. No sé de qué manera. Si se me escapa descifrar el llanto de mi hija, cómo voy a comprender todo esto. Lo intento. Es como cuando tiras una piedra a una balsa de agua y se provoca un movimiento circular alrededor del lugar del impacto. Pues algo así pero con agujeros negros, por ejemplo. Un cuerpo masivo perturba. Altera el orden. Igual que Esperanza Aguirre, Ella es como todas las malas de las películas Disney pero en una sola.
Perturbar también significa perder el juicio. Qué miedo da un mundo en el que se encarcela a unos titiriteros y el juez los excarcela diciendo que no hay riesgo porque les han requisado los muñecos. Que no cunda el pánico, ya no podrán hacer ficción. Ese es otro tema. Estamos en un tiempo en el que todo lo que escribes se caduca. No sabemos lo que va a pasar. Y mira Einstein, predijo y acertó. Claro, pero es que él es un científico. En la ciencia es donde caben las certezas. Fuera de ahí, el abismo. ¿Cuánto tiempo pasó él intentando entender el mundo? Es difícil detenerte a mirar algo cuando todo pasa tan rápido que puedes verlo sin necesidad de pararte. Lo que pasa no te huye, pasa. Se queda flotando, como la basura espacial. Y algún día puede caer sobre ti con todo el peso de tu mirar para otro lado. A veces, las ondas que se propagan con determinadas situaciones son muy fuertes y te levantan.
Mis amigos, Sergio del Molino y Cristina Delgado, han abierto una petición en Change.org para que los cuidados paliativos se extiendan a los niños. Para que los niños que van a morir puedan hacerlo en la intimidad de su casa, con su familia y sus juguetes, sin el abandono absoluto del sistema sanitario. No, no nos gusta que la gente enferme y muera, especialmente los niños. Pero a veces pasa, también en los niños. Me gustaría que mis amigos no supieran de lo que hablan. Y quisiera que no se hubieran sentido abandonados. Ellos no pueden impedir que ningún otro niño niño enferme y muera, pero se han propuesto evitar que, si eso sucede, otras familias se sientan abandonadas. Su gesto habla mucho de ellos. Su rabia, su miedo, el amor a su hijo, su dolor, su recuerdo. Todo eso es suyo. Lo que sienten, es su espacio propio y privado. Pero ponen su experiencia como puerta para conseguir lo que ellos no tuvieron, que los servicios paliativos pediátricos domiciliarios sean un derecho para cualquier niño cuyos padres lo soliciten. Su petición sigue propagando ondas en forma de firmas. Te puedes sumar, si quieres. Es de todos y para todos. Gracias.
Change.org/paliativosencasa
Se ha descubierto que las ondas gravitacionales sí que existen. Einstein lo anunció hace cien años en su teoría de la relatividad y ahora se ha confirmado. Los objetos acelerados producen distorsiones del espacio-tiempo que se propagan por todo el universo. Estas distorsiones son las ondas gravitacionales. Puede que este descubrimiento nos permita aprovecharnos de su energía. No sé de qué manera. Si se me escapa descifrar el llanto de mi hija, cómo voy a comprender todo esto. Lo intento. Es como cuando tiras una piedra a una balsa de agua y se provoca un movimiento circular alrededor del lugar del impacto. Pues algo así pero con agujeros negros, por ejemplo. Un cuerpo masivo perturba. Altera el orden. Igual que Esperanza Aguirre, Ella es como todas las malas de las películas Disney pero en una sola.
Perturbar también significa perder el juicio. Qué miedo da un mundo en el que se encarcela a unos titiriteros y el juez los excarcela diciendo que no hay riesgo porque les han requisado los muñecos. Que no cunda el pánico, ya no podrán hacer ficción. Ese es otro tema. Estamos en un tiempo en el que todo lo que escribes se caduca. No sabemos lo que va a pasar. Y mira Einstein, predijo y acertó. Claro, pero es que él es un científico. En la ciencia es donde caben las certezas. Fuera de ahí, el abismo. ¿Cuánto tiempo pasó él intentando entender el mundo? Es difícil detenerte a mirar algo cuando todo pasa tan rápido que puedes verlo sin necesidad de pararte. Lo que pasa no te huye, pasa. Se queda flotando, como la basura espacial. Y algún día puede caer sobre ti con todo el peso de tu mirar para otro lado. A veces, las ondas que se propagan con determinadas situaciones son muy fuertes y te levantan.
Mis amigos, Sergio del Molino y Cristina Delgado, han abierto una petición en Change.org para que los cuidados paliativos se extiendan a los niños. Para que los niños que van a morir puedan hacerlo en la intimidad de su casa, con su familia y sus juguetes, sin el abandono absoluto del sistema sanitario. No, no nos gusta que la gente enferme y muera, especialmente los niños. Pero a veces pasa, también en los niños. Me gustaría que mis amigos no supieran de lo que hablan. Y quisiera que no se hubieran sentido abandonados. Ellos no pueden impedir que ningún otro niño niño enferme y muera, pero se han propuesto evitar que, si eso sucede, otras familias se sientan abandonadas. Su gesto habla mucho de ellos. Su rabia, su miedo, el amor a su hijo, su dolor, su recuerdo. Todo eso es suyo. Lo que sienten, es su espacio propio y privado. Pero ponen su experiencia como puerta para conseguir lo que ellos no tuvieron, que los servicios paliativos pediátricos domiciliarios sean un derecho para cualquier niño cuyos padres lo soliciten. Su petición sigue propagando ondas en forma de firmas. Te puedes sumar, si quieres. Es de todos y para todos. Gracias.
Change.org/paliativosencasa
Tacos de fijación
Tacos de fijación ( El Periódico de Aragón - 06/02/2016 )
Tengo la oportunidad de entrevistar al escritor Marcos Ordóñez con motivo de su libro Juegos reunidos. Me detengo en uno de los relatos que ahí aparecen, en una historia pequeña. Cuenta el autor que, en la estrofa de una canción que hablaba de los barrios de Barcelona, siempre había escuchado que se decía Astor. Finalmente, cuando Ordóñez ya había creado todo un universo a ese barrio desconocido, el dueño de la canción le sacó del error, no decía Astor, decía Las Corts. Y el problema es que Astor ya estaba activado en la mente del escritor. Lo había imaginado y ahora existía. Cómo no iba a existir si le había creado un tipo de luz, pequeñas zapaterías con muy pocos zapatos, olor a nardos de cera y viejos sentados en bares mirando al fondo de los vasos como si se les hubiera caído algo dentro. Me sentí aludida en la anécdota. A mí me pasó con una canción de Aute. Me aprendí la letra antes de entenderla porque mis padres ponían el disco con frecuencia cuando yo era pequeña. Y ya, para siempre, fijé en la memoria "la Venus del Nilo" donde se decía "la Venus de Milo". Y sólo reparé en mi confusión cuando un novio se percató del cambio de letra. Y, para entonces, de la misma manera que había hecho Marcos Ordóñez, yo ya tenía confeccionada una historia para esa venus romana que había llegado hasta África. Así funciona la literatura, creando universos de verdad para explicarse la realidad. Muere el inventor de los tacos de fijación. Los tacos se necesitan para fijar los tornillos. Sujetan, igual que hace la literatura. Son tan útiles que yo misma me compré en Ikea una caja con tacos de distintos tamaños. Yo, que no tengo taladro. No los he utilizado nunca. El universo real puede ser más inútil que el inventado. Mira el Congreso. Está intratable. Por eso las distintas fuerzas políticas se encargan de dibujar ficciones que alimenten el miedo, la ambición, la posibilidad de cambio, los entendimientos o diferencias. No sabemos lo que va a pasar pero cada uno tiene su proyección. Yo me encuentro como si asistiera a una sesión de realidad virtual y estuviera haciendo aspavientos para espantar monstruos imaginarios. Quita, bicho. El inventor de los tacos de fijación también inventó el flash sincronizado para cámaras de fotos. Flash también es una noticia breve que emiten los medios de comunicación con carácter urgente. Y pienso en las informaciones sobre los refugiados y en las fotografías de niños muertos. No hay tacos que aguanten lo que pesa la vergüenza de esta realidad. "Si Europa fracasa en la cuestión de los refugiados, su relación con los derechos universales de los ciudadanos quedará destruida y no tendremos la Europa que queremos imaginar". Esto lo dijo Merkel. Y la respuesta de Europa fueron vallas, negativas a acoger refugiados, palos en las fronteras o cupos sin hacer nada para poner en marcha la recepción. Y más muertes. Entonces sí, siento que hay algo peor que lo que estamos viendo, el mundo que se imaginan algunos.
Tengo la oportunidad de entrevistar al escritor Marcos Ordóñez con motivo de su libro Juegos reunidos. Me detengo en uno de los relatos que ahí aparecen, en una historia pequeña. Cuenta el autor que, en la estrofa de una canción que hablaba de los barrios de Barcelona, siempre había escuchado que se decía Astor. Finalmente, cuando Ordóñez ya había creado todo un universo a ese barrio desconocido, el dueño de la canción le sacó del error, no decía Astor, decía Las Corts. Y el problema es que Astor ya estaba activado en la mente del escritor. Lo había imaginado y ahora existía. Cómo no iba a existir si le había creado un tipo de luz, pequeñas zapaterías con muy pocos zapatos, olor a nardos de cera y viejos sentados en bares mirando al fondo de los vasos como si se les hubiera caído algo dentro. Me sentí aludida en la anécdota. A mí me pasó con una canción de Aute. Me aprendí la letra antes de entenderla porque mis padres ponían el disco con frecuencia cuando yo era pequeña. Y ya, para siempre, fijé en la memoria "la Venus del Nilo" donde se decía "la Venus de Milo". Y sólo reparé en mi confusión cuando un novio se percató del cambio de letra. Y, para entonces, de la misma manera que había hecho Marcos Ordóñez, yo ya tenía confeccionada una historia para esa venus romana que había llegado hasta África. Así funciona la literatura, creando universos de verdad para explicarse la realidad. Muere el inventor de los tacos de fijación. Los tacos se necesitan para fijar los tornillos. Sujetan, igual que hace la literatura. Son tan útiles que yo misma me compré en Ikea una caja con tacos de distintos tamaños. Yo, que no tengo taladro. No los he utilizado nunca. El universo real puede ser más inútil que el inventado. Mira el Congreso. Está intratable. Por eso las distintas fuerzas políticas se encargan de dibujar ficciones que alimenten el miedo, la ambición, la posibilidad de cambio, los entendimientos o diferencias. No sabemos lo que va a pasar pero cada uno tiene su proyección. Yo me encuentro como si asistiera a una sesión de realidad virtual y estuviera haciendo aspavientos para espantar monstruos imaginarios. Quita, bicho. El inventor de los tacos de fijación también inventó el flash sincronizado para cámaras de fotos. Flash también es una noticia breve que emiten los medios de comunicación con carácter urgente. Y pienso en las informaciones sobre los refugiados y en las fotografías de niños muertos. No hay tacos que aguanten lo que pesa la vergüenza de esta realidad. "Si Europa fracasa en la cuestión de los refugiados, su relación con los derechos universales de los ciudadanos quedará destruida y no tendremos la Europa que queremos imaginar". Esto lo dijo Merkel. Y la respuesta de Europa fueron vallas, negativas a acoger refugiados, palos en las fronteras o cupos sin hacer nada para poner en marcha la recepción. Y más muertes. Entonces sí, siento que hay algo peor que lo que estamos viendo, el mundo que se imaginan algunos.
lunes, 25 de enero de 2016
He vuelto
He vuelto ( El Periódico de Aragón - 23/01/2016 )
Belleza y miedo es una canción del nuevo disco de Ricardo Vicente. Con las canciones pasa que se quedan flotando en algunos momentos y, al escucharlas tiempo después, siempre te hacen volver a ese instante. Mi embarazo tiene como banda sonora, entre otros, a Ricardo Vicente y a Tachenko. Como si necesitara algo de sonido de aquí para arrullar a mi cría al nacer. O para decirle que, mira, hija, nuestro aquí no es tan feo ni tan malo.
Me fui de esta página sólo por un rato hace ya algunos meses. Tenía que coger aire para empezar a soplar al llegar al parto. Me gustaría darle épica al asunto y poder contar que, mientras dilataba, se me pasaba toda mi vida por delante o pensaba en todas aquellas mujeres que no tienen un hospital público en condiciones para dar a luz. No. Nada. No pensé en nada. Sólo dilataba y me retorcía de dolor con cada contracción. Y eso que tuve muy buen parto. Con mi hija en mi torso, recién salida de mí, entonces, sí, belleza y miedo. "Ni la guerra ni la paz son para ti. Tú eres del miedo y la belleza. Belleza y miedo". Tú. Nunca antes algo me pareció tan bonito. Nunca. Y jamás había sentido tanto miedo. Jamás. Y a partir de ahí, más belleza y más miedo. Una vida nueva obliga a que tengamos que reubicarnos en nuestro mapa de afectos. Hace que se dupliquen algunas relaciones. Mis padres siguen siendo mis padres pero ahora también son abuelos de mi hija y yo me relaciono con ellos como hija y como madre de su nieta. Por el contrario, a mi abuelo lo he perdido. No, no se ha muerto, sólo se ha hecho bisabuelo y se ha olvidado de mí. La invisibilidad, sí, eso también llega con la maternidad. La sensibilidad, el instinto animal, el sueño, la habilidad de hacer cosas con una sola mano, la vulnerabilidad, la fuerza, la falta de tiempo, la ternura, la necesidad de tu tribu, la energía, el aprendizaje, el desorden, las manchas de leche, las lavadoras, las sentadillas, lo nuevo, las risas. Todo eso ha aumentado al tenerte. Todo eso, la belleza y el miedo. Ir al baño con sosiego, sentir ridículo al cantar, la cantidad de veces que te puedes depilar o cortarte las uñas. Estas cosas han disminuido. Creces y vas cambiando sin preguntarme si estoy preparada. Tengo más ambición. Por ti. Todas las cosas que quiero hacer siguen formando parte de mí pero ahora contigo. Y luego están las cosas que deseo y que van más allá de mí. Que haya unas rastas que remuevan el olor a rancio de una política de trajes apolillados. Quiero mirar lo que nos va a pasar sin que me avergüence. Quiero contarte mañana, hija, que ayer todo era peor. Y que tú puedas elegir tu propia historia. Y que haya lobitos buenos y brujas hermosas como en la canción con la que te duermes. Y escribir para entender, para explicarte y para conservar el recuerdo. Lloras. En mi mundo hay nuevas alarmas. La urgencia se llama teta. "Y no te pido más / que me salves en el último momento. Voy a tu encuentro". He vuelto.
martes, 23 de junio de 2015
Hasta luego
Hasta pronto ( El Periódico de Aragón - 20/06/2015 )
Hace tres años y medio que me colé en el hueco de estas páginas y he estado ocupando esta columna de opinión de manera ininterrumpida un sábado de cada dos. 3.000 caracteres ha sido la superficie de este piso de alquiler. Me han dejado arrendarlo con total libertad. Me he esforzado en mancharlo mucho porque he querido que la tinta dejara pasar el relato de muchas de las cosas que nos han estropeado la vida durante estos años. Lo hemos pasado mal y me ha resultado muy difícil que la angustia no tiznara las letras. También me he dejado llevar por lo que me ha entusiasmado y me he enredado en el chiste. Puede que haya escrito cosas que me hagan dimitir de todos mis cargos antes incluso de que me los ofrezcan.
TECLEO desde el estómago y esa es una militancia que no ayuda a hacer carrera política. He tratado de no tomarme en serio. Quizás, para muchas personas, todo lo escrito no haya significado nada. Para mi abuelo cada artículo ha sido mejor que el anterior. A mi madre no le ha gustado casi ninguno. Estoy agradecida a mucha gente que ha dedicado sus minutos a leerme. Sé que en algunos casos se ha debido al cariño que tenían a mi persona y no a mis textos publicados.
Confío en que alguien se haya acercado a mis artículos sin el condicionante de quererme. En cualquier caso, si tengo que elegir, prefiero que me quieran a que me lean. No he creído representar a nadie porque ya me cuesta llevar la carga de mi propio cuerpo. Me ha hecho ilusión cuando alguien se ha sentido identificado con algo de lo que yo he relatado. Me han llegado comentarios muy bonitos, he sentido algo de vergüenza, mucha calidez y he querido tejerme una manta con ellos y meterme debajo.
TAMBIÉN HE TENIDO comentarios duros y me han hecho pensar si lo estaba haciendo muy mal o muy bien. Si tengo algún estilo, podría ser el de escritura de casquería. Me dolería no haber provocado ninguna emoción. No he tratado de contar la realidad sino de mirarla desde mí, torcerle el morro o darle un beso en la boca. Me gustaría creer que escribo algo mejor que cuando empecé a hacerlo aquí. No me gusta pensar que me he acomodado en la escritura de esta columna. Me he cabreado mucho conmigo cuando he sentido que me plagiaba a mí misma. Quizás por eso tengo que salir de estas cuatro paredes escritas. Perderme en un texto sin márgenes o callarme. Tender mi piel y darle aire a todas las palabras que la forman. Descansar de mí en este espacio para no quedarme reducida a una columna que se repite. Seguir escribiendo desde dentro y ahora con un adentro mucho más grande y más vivo.
Espero volver en unos meses a este hueco y seguir escribiendo soltando un poco de mí sin quedarme yo sin nada. Puede que este espacio lo ocupe alguien que tenga mucho más que contar y que además lo cuente mejor. Entonces yo me quedaré a oscuras pero no quieta. Buscaré otra grieta por la que colarme y me sentaré a escribir. Disfrutad de mi ausencia, será breve. Hasta pronto.
Hace tres años y medio que me colé en el hueco de estas páginas y he estado ocupando esta columna de opinión de manera ininterrumpida un sábado de cada dos. 3.000 caracteres ha sido la superficie de este piso de alquiler. Me han dejado arrendarlo con total libertad. Me he esforzado en mancharlo mucho porque he querido que la tinta dejara pasar el relato de muchas de las cosas que nos han estropeado la vida durante estos años. Lo hemos pasado mal y me ha resultado muy difícil que la angustia no tiznara las letras. También me he dejado llevar por lo que me ha entusiasmado y me he enredado en el chiste. Puede que haya escrito cosas que me hagan dimitir de todos mis cargos antes incluso de que me los ofrezcan.
TECLEO desde el estómago y esa es una militancia que no ayuda a hacer carrera política. He tratado de no tomarme en serio. Quizás, para muchas personas, todo lo escrito no haya significado nada. Para mi abuelo cada artículo ha sido mejor que el anterior. A mi madre no le ha gustado casi ninguno. Estoy agradecida a mucha gente que ha dedicado sus minutos a leerme. Sé que en algunos casos se ha debido al cariño que tenían a mi persona y no a mis textos publicados.
Confío en que alguien se haya acercado a mis artículos sin el condicionante de quererme. En cualquier caso, si tengo que elegir, prefiero que me quieran a que me lean. No he creído representar a nadie porque ya me cuesta llevar la carga de mi propio cuerpo. Me ha hecho ilusión cuando alguien se ha sentido identificado con algo de lo que yo he relatado. Me han llegado comentarios muy bonitos, he sentido algo de vergüenza, mucha calidez y he querido tejerme una manta con ellos y meterme debajo.
TAMBIÉN HE TENIDO comentarios duros y me han hecho pensar si lo estaba haciendo muy mal o muy bien. Si tengo algún estilo, podría ser el de escritura de casquería. Me dolería no haber provocado ninguna emoción. No he tratado de contar la realidad sino de mirarla desde mí, torcerle el morro o darle un beso en la boca. Me gustaría creer que escribo algo mejor que cuando empecé a hacerlo aquí. No me gusta pensar que me he acomodado en la escritura de esta columna. Me he cabreado mucho conmigo cuando he sentido que me plagiaba a mí misma. Quizás por eso tengo que salir de estas cuatro paredes escritas. Perderme en un texto sin márgenes o callarme. Tender mi piel y darle aire a todas las palabras que la forman. Descansar de mí en este espacio para no quedarme reducida a una columna que se repite. Seguir escribiendo desde dentro y ahora con un adentro mucho más grande y más vivo.
Espero volver en unos meses a este hueco y seguir escribiendo soltando un poco de mí sin quedarme yo sin nada. Puede que este espacio lo ocupe alguien que tenga mucho más que contar y que además lo cuente mejor. Entonces yo me quedaré a oscuras pero no quieta. Buscaré otra grieta por la que colarme y me sentaré a escribir. Disfrutad de mi ausencia, será breve. Hasta pronto.
jueves, 11 de junio de 2015
Un vaso de leche
Llevo unos meses desayunando un vaso de leche. Beber un vaso de leche no es fácil para mí, no lo ha sido desde que nací y ya me costaba agarrarme al pecho de mi madre. A ella le dio por tomar espárragos y parece que con ellos la leche se vuelve más agria. Seguí rechazando la leche cuando me la daban primero en biberón y luego en vaso. En el comedor escolar nos obligaban a beber un vaso de leche y yo cedía el mío a mi hermana que siempre ha comido mejor que yo y también ha sido más guapa, más alta y más de todo que yo. Yo ahora llevo unos meses desayunando un vaso de leche. Leo 'Distancia de rescate', de Samanta Schweblin, que gira en torno a la figura que le pone título al libro: la distancia de seguridad que una madre trata de no quebrantar para, en caso de fatalidad, poder socorrer a tiempo a su hija. Yo lo leo con un abdomen abultado al que de vez en cuando le sobreviene un golpe desde dentro. La distancia entre nosotras es apenas una capa de piel y al mismo tiempo es mucha porque todavía no te tengo. Sin embargo tomo un vaso de leche cada día por ti. La distancia de rescate llega a mí antes que tú. De momento, cada día, desayuno un vaso de leche.
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