Esta es la presentación de la que me serví para la sesión que hice ayer en el Máster de Gestión Cultural de la Universidad Carlos III de Madrid (http://www.mastergestioncultural.eu). Me habían invitado para hablar de éxitos y fracasos de la comunicación en redes sociales de proyectos culturales y yo intenté acercarme al tema desde mis propias dudas sobre lo que podemos considerar éxito y fracaso. Por eso cogí a Amanece, que no es poco como hilo conductor. Bueno, por eso y porque soy amanecista no anónima y la película me sirve para contar mucho de mi manera de mirar. También la comunicación cultural. Pues eso.
Gracias al equipo del Máster por invitarme, Enrique Villalba, Susana Gómez, Jaime Cubas, Julia Cortés y al alumnado de la #MGC11ED por su interés.
Palabrista. Cazagamusinos a tiempo completo. Catadora profesional de vinagrillos y encurtidos. Pisamierdas cum laude.
viernes, 24 de enero de 2014
domingo, 19 de enero de 2014
Presentación 'Principios de la comunicación de un proyecto cultural'
El enlace en Prezi de la presentación: http://prezi.com/zkh0vktikllp/principios-de-la-comunicacion-de-un-proyecto-cultural/
Sesión realizada ayer, 18 de enero, en el Máster de Gestión de Políticas y Proyectos Culturales de la Universidad de Zaragoza. http://mastercultura.es/web/
Tomates desaboridos y hormigas amarradas
Tomates desaboridos y hormigas amarradas ( El Periódico de Aragón - 18/01/2014 )
"Las hormigas fueron un pueblo de sabios que llegaron a la superhombría. Al principio, fueron del tamaño de los hombres y eran ultravertebradas. Pero tanto se ordenaron, se disciplinaron y regularon perfectamente su vida, que se volvieron un pueblo rutinario. La muerte de la absurdidad, de la rebeldía, de la negación arbitraria, de la pereza extraordinaria y del exceso entusiasta, las disminuyó hasta ser ese pueblo visto al microscopio que son". Esto dice Ramón Gómez de la Serna en uno de sus Disparates y otros caprichos. Que nos hemos hecho pequeñas. Por eso todo lo que nos pasa es microscópico. Y otras cosas que pasan nos pesan y aplastan o nos pasan al lado y son tan grandes que no podemos morderlas. Si nos dejamos morir, nos matarán del todo. Los vecinos del Gamonal en Burgos hacían piquetes a la indiferencia y yo pensaba en hormigas. En hormigas y en tomates. ¿Por qué permitimos que los tomates no supieran a nada? Porque nos convertimos en hormigas disciplinadas y pequeñas. Los tomates no saben pero tienen buen aspecto. Todo es mentira. Ficción. Se les mete un gen para que luzcan lustre pero les vuelve insípidos. Desde los años 90 se muta el ADN de los tomates para que sean más bonitos y permanezcan duros por más tiempo. Ahora tenemos las neveras decoradas con preciosos tomates que saben a plástico. Somos idiotas. Esa es nuestra parte de culpa. Que si podremos comer tomates todo el año, que si maduran antes pero se estropean más tarde, que si todos tienen la misma forma, que si no están picados, que mira qué color más majo. ¿Quién se iba a entretener pensando en que lo principal de un tomate es que tuviera sabor a tomate? Sobre estas interrogaciones ausentes hay gente frotándose las manos. Elegimos perder. La compra es un acto político y nosotras votamos a un señor hacendado, digo hacendoso, cuyo ejemplo de productividad son los bazares chinos. ¿Y si no voy más al mercatrola? Los señores que querían hacer las obras en Gamonal son de la misma especie que el señor que se hace rico vendiéndonos tomates falsos. Pertenecen al mismo club que los que controlan los bancos y los sillones de poder. Por sus venas no corre sangre si no paga comisión por pasar. Su genoma se llama dinero. Los tomates ahora no saben a nada porque tiene que haber algo que nos recuerde que vivir puede ser mentira. Aunque el bocado sea de verdad. "Hay mentiras que se convierten en dogma y otras que se pierden en el tiempo. Insisto: la vida sólo tiene sentido como relato. Y el relato, por definición, es falso". Lo escribe Ricardo Menéndez Salmón en su último libro. Las hormigas rojas crean una balsa que las salva de morir ahogadas. Se agarran entre ellas con sus mandíbulas y la mitad de la colonia se sumerge para mantener a flote al resto y respiran con las bolsas de aire que se quedan en la estructura. Se salvan si se amarran. Los vecinos del Gamonal han conseguido, de momento, paralizar las obras. Hormigas juntas. Respira, todavía podemos conseguir que los tomates vuelvan a tener sabor.
"Las hormigas fueron un pueblo de sabios que llegaron a la superhombría. Al principio, fueron del tamaño de los hombres y eran ultravertebradas. Pero tanto se ordenaron, se disciplinaron y regularon perfectamente su vida, que se volvieron un pueblo rutinario. La muerte de la absurdidad, de la rebeldía, de la negación arbitraria, de la pereza extraordinaria y del exceso entusiasta, las disminuyó hasta ser ese pueblo visto al microscopio que son". Esto dice Ramón Gómez de la Serna en uno de sus Disparates y otros caprichos. Que nos hemos hecho pequeñas. Por eso todo lo que nos pasa es microscópico. Y otras cosas que pasan nos pesan y aplastan o nos pasan al lado y son tan grandes que no podemos morderlas. Si nos dejamos morir, nos matarán del todo. Los vecinos del Gamonal en Burgos hacían piquetes a la indiferencia y yo pensaba en hormigas. En hormigas y en tomates. ¿Por qué permitimos que los tomates no supieran a nada? Porque nos convertimos en hormigas disciplinadas y pequeñas. Los tomates no saben pero tienen buen aspecto. Todo es mentira. Ficción. Se les mete un gen para que luzcan lustre pero les vuelve insípidos. Desde los años 90 se muta el ADN de los tomates para que sean más bonitos y permanezcan duros por más tiempo. Ahora tenemos las neveras decoradas con preciosos tomates que saben a plástico. Somos idiotas. Esa es nuestra parte de culpa. Que si podremos comer tomates todo el año, que si maduran antes pero se estropean más tarde, que si todos tienen la misma forma, que si no están picados, que mira qué color más majo. ¿Quién se iba a entretener pensando en que lo principal de un tomate es que tuviera sabor a tomate? Sobre estas interrogaciones ausentes hay gente frotándose las manos. Elegimos perder. La compra es un acto político y nosotras votamos a un señor hacendado, digo hacendoso, cuyo ejemplo de productividad son los bazares chinos. ¿Y si no voy más al mercatrola? Los señores que querían hacer las obras en Gamonal son de la misma especie que el señor que se hace rico vendiéndonos tomates falsos. Pertenecen al mismo club que los que controlan los bancos y los sillones de poder. Por sus venas no corre sangre si no paga comisión por pasar. Su genoma se llama dinero. Los tomates ahora no saben a nada porque tiene que haber algo que nos recuerde que vivir puede ser mentira. Aunque el bocado sea de verdad. "Hay mentiras que se convierten en dogma y otras que se pierden en el tiempo. Insisto: la vida sólo tiene sentido como relato. Y el relato, por definición, es falso". Lo escribe Ricardo Menéndez Salmón en su último libro. Las hormigas rojas crean una balsa que las salva de morir ahogadas. Se agarran entre ellas con sus mandíbulas y la mitad de la colonia se sumerge para mantener a flote al resto y respiran con las bolsas de aire que se quedan en la estructura. Se salvan si se amarran. Los vecinos del Gamonal han conseguido, de momento, paralizar las obras. Hormigas juntas. Respira, todavía podemos conseguir que los tomates vuelvan a tener sabor.
martes, 14 de enero de 2014
Enero mes del Máster
Este mes me toca impartir, que no partir, tres sesiones formativas en tres sitios diferentes pero relacionados. Los tres son máster universitarios que han tenido a bien pensar que puedo aportar algo al alumnado de sus cursos. Yo estoy agradecida y emocionada por este contar conmigo. Las citas y sesiones serán:
18 enero: Máster de Gestión de Políticas y Proyectos Culturales, Universidad de Zaragoza http://mastercultura.es/web/ Mi sesión versará sobre 'Principios de la comunicación del proyecto cultural'.
23 enero: Máster en Gestión cultural, Universidad Carlos III. http://www.mastergestioncultural.eu, ahí hablaremos sobre éxitos y fracasos de la comunicación cultural. Aquí han relacionado el listado completo de profesores en el que aparece mi jeta y el currículo:
http://www.mastergestioncultural.eu/profesores.php
30 enero: Máster de Gestión del Patrimonio, Universidad de Zaragoza, http://titulaciones.unizar.es/gest-patri-cultural/index.html. Estaré hablando de difusión cultural.
Pues eso, que este mes soy máster del universo. O algo.
Gracias a los equipos de cada uno de los másteres por la confianza.
martes, 7 de enero de 2014
Toda la culpa es de Fibonacci
Toda la culpa es de Fibonacci ( El Periódico de Aragón - 04/01/2014 )
Las luces, los muñecos que se cuelgan en los balcones como advertencia de nuestra posible desembocadura al suicidio, los villancicos que suenan en los hilos musicales de las tiendas en las que te venden paz y amor a retales cosidos por esclavos en talleres clandestinos. La prueba más irrefutable de que Dios no existe es que no lo puedes comprar en almacenes de todo a un euro. El color rojo incluso en la braga que hay que ponerse para que mi madre siga siendo mi madre. Ese color rojo en el que yo veo sólo sangre. Violencia, estos días son pura violencia. Es como no ducharse y ponerse colonia Brummel para evitar que asome el olor a mugre. Eso son estos días, mierda con lazo y aroma a consomé. Y debajo de todo este decorado violento seguimos teniendo los disgustos, que se nos van poniendo en fila porque el cuerpo ya se ha acostumbrado a ordenarse como en la cola del paro. Puede que la resignación empezara ahí, en respetar y no rebelarse con las señales de "espere aquí su turno". Como si los problemas tuvieran derecho de admisión. Como si para contarnos tuviéramos que pedir permiso o se pudiera militarizar el sufrimiento. Ordeno y mando y rellene el cuestionario. Usted está aquí. Mantenga vigiladas sus pertenencias y pase sus disputas por el escáner, es por su seguridad. Váyanse al carajo, en fila de todos a la vez. Y yo, en medio de toda esta violencia de musgo, purpurina y olor a castañas, me acordé de la sucesión de Fibonacci con garras de guerra. Definamos sucesión: prosecución, ordenación de elementos, descendencia, prole, conjunto ordenado de términos que cumplen una ley determinada. Aún hay más, es una sucesión infinita de números naturales. Lo natural. Por eso aquello de que las mujeres solteras y lesbianas se queden fuera de la reproducción asistida, "la falta de varón no es un problema médico". El problema es no procrear como Dios manda. En la sucesión de Fibonacci cada término es la suma de los dos anteriores, esta es la relación de recurrencia que la define. Que de la unión de dos salga un nuevo elemento. Que esos dos sean hombre y mujer, lo "natural". Capitalismo misicas que prohíbe el aborto para seguir teniendo soldados. Los nazis recomendaban a los "buenos alemanes" tener varios hijos para garantizar la supervivencia de la raza aria. Hoy, aquí, se prohíbe a las mujeres elegir no tener hijos y se alimenta perpetuar un único modelo de familia, la católica, para reproducir reclutas disciplinados que garanticen la continuidad del sistema. Hasta que no se inventen los úteros artificiales, las mujeres somos insustituibles para "fabricar" vida. Esto es lo que nos hace tan peligrosas y por eso tantos esfuerzos en controlar nuestros cuerpos. Dentro de poco sólo se autorizará a tener hijos a las mujeres que vayan a misa y cuenten con tarjeta de El Corte Inglés. A las que no comulguemos nada de abortar, nos quitarán a los nuestros para dárselos a los españoles de bien. Todo por la patria. Hacia Belén va una burra, rin, rin. Maldito Fibonacci
Las luces, los muñecos que se cuelgan en los balcones como advertencia de nuestra posible desembocadura al suicidio, los villancicos que suenan en los hilos musicales de las tiendas en las que te venden paz y amor a retales cosidos por esclavos en talleres clandestinos. La prueba más irrefutable de que Dios no existe es que no lo puedes comprar en almacenes de todo a un euro. El color rojo incluso en la braga que hay que ponerse para que mi madre siga siendo mi madre. Ese color rojo en el que yo veo sólo sangre. Violencia, estos días son pura violencia. Es como no ducharse y ponerse colonia Brummel para evitar que asome el olor a mugre. Eso son estos días, mierda con lazo y aroma a consomé. Y debajo de todo este decorado violento seguimos teniendo los disgustos, que se nos van poniendo en fila porque el cuerpo ya se ha acostumbrado a ordenarse como en la cola del paro. Puede que la resignación empezara ahí, en respetar y no rebelarse con las señales de "espere aquí su turno". Como si los problemas tuvieran derecho de admisión. Como si para contarnos tuviéramos que pedir permiso o se pudiera militarizar el sufrimiento. Ordeno y mando y rellene el cuestionario. Usted está aquí. Mantenga vigiladas sus pertenencias y pase sus disputas por el escáner, es por su seguridad. Váyanse al carajo, en fila de todos a la vez. Y yo, en medio de toda esta violencia de musgo, purpurina y olor a castañas, me acordé de la sucesión de Fibonacci con garras de guerra. Definamos sucesión: prosecución, ordenación de elementos, descendencia, prole, conjunto ordenado de términos que cumplen una ley determinada. Aún hay más, es una sucesión infinita de números naturales. Lo natural. Por eso aquello de que las mujeres solteras y lesbianas se queden fuera de la reproducción asistida, "la falta de varón no es un problema médico". El problema es no procrear como Dios manda. En la sucesión de Fibonacci cada término es la suma de los dos anteriores, esta es la relación de recurrencia que la define. Que de la unión de dos salga un nuevo elemento. Que esos dos sean hombre y mujer, lo "natural". Capitalismo misicas que prohíbe el aborto para seguir teniendo soldados. Los nazis recomendaban a los "buenos alemanes" tener varios hijos para garantizar la supervivencia de la raza aria. Hoy, aquí, se prohíbe a las mujeres elegir no tener hijos y se alimenta perpetuar un único modelo de familia, la católica, para reproducir reclutas disciplinados que garanticen la continuidad del sistema. Hasta que no se inventen los úteros artificiales, las mujeres somos insustituibles para "fabricar" vida. Esto es lo que nos hace tan peligrosas y por eso tantos esfuerzos en controlar nuestros cuerpos. Dentro de poco sólo se autorizará a tener hijos a las mujeres que vayan a misa y cuenten con tarjeta de El Corte Inglés. A las que no comulguemos nada de abortar, nos quitarán a los nuestros para dárselos a los españoles de bien. Todo por la patria. Hacia Belén va una burra, rin, rin. Maldito Fibonacci
martes, 31 de diciembre de 2013
Por ejemplo
Tragarnos de un bocao la pirámide de Maslow.
Que tengamos palabras suficientes para comer y hacer conservas.
Que nuestros cuerpos no tengan que andar en el tablero del Risk cada día.
Que sus dogmas jueguen con ellos al sado y se les vaya la mano.
Que las heridas se queden en las capas de piel muerta y no nos sangren las grietas.
Que el cinismo no haga costra y nos siga calando lo sensible.
Ponerle un bozal al miedo y que no nos muerda.
Que las rendijas de las alcantarillas dejen pasar algo de alegría.
Que las personas jueguen a hundir la flota con las cifras, y ganen.
Croquetas empieza por la c como cariño y cuidados. Más.
Que los abrazos sigan sirviendo de escafandra en un mundo que se ahoga.
Vivir como nos dé la gana, coño, sin pedir perdón ni permiso.
Todo esto, por ejemplo. Buen 2014.
domingo, 22 de diciembre de 2013
La vida y sus kilobytes de almacenamiento
La vida y sus kilobytes de almacenamiento ( El Periódico de Aragón - 21/12/2013 )
Nuestros espacios emocionales podrían tener diques contenedores y cuando acumulásemos tanto que hubiera riesgo de desbordamiento, una alarma cósmica te advirtiera del peligro. Como la vejiga avisa cuando no puede con todo el líquido que alberga. Un rótulo con luces de neón: «Contenedor al límite. Riesgo de explosión nuclear». Nuclear de núcleo, de parte central, de elemento principal, de masa esencial, de unidad que ejerce una relación de dominio sobre otras unidades con las que forma un sintagma y que determina las propiedades gramaticales de este. Así los márgenes serían como una zona franca, un trozo de asepsia para poder existir sin tener problemas limítrofes. Vivir sin acumular. Que nos sobraran los gigas de fotografías que nunca miramos y que sólo tuviéramos una colección de momentos. La de los momentos olímpicos. Segundos que son más que segundos. Una misma dimensión del tiempo pero de otra órbita. El tiempo con medalla. Que nos sobrara lo que no nos cabe. No tener almacén para lo que está en tu vida sólo ocupando sitio. Somos coleccionistas inservibles de muestrarios de inutilidades. Tratamos de almacenar la realidad a jirones cuando la vida se vive y no se guarda en en el debe y el haber. Utilizamos estos días para hacer listas que nos recuerden lo que hemos vivido este año. Revisaremos las que fueron noticias del día. Nos cabrearemos de nuevo rememorando las sacudidas a nuestros derechos. Hemos acumulado penas para vivir de restos todo el 2014. Cambiar la voz de la narración del yo al nosotros por aquello de la construcción colectiva. Y porque así el listado de alegrías que hemos tenido es más abundante. Pensaremos en hacernos fuertes y en tener al miedo enjaulado para que no salga a pasear sin toque de queda. Echaremos en falta a las personas que han dejado su hueco a otros afectos que sin embargo no pueden ocupar su lugar. Se nos olvidó diseñarnos para olvidar de golpe a alguien cuando no lo habías dejado de querer. ¿Dónde se queda el afecto cuando ya no puedes darle uso? Listaremos lo acumulado a lo largo de los días, incluso los deseos. Que no nos canse la mortadela. Sobreviviremos a los rituales y nos haremos regalos para recordarnos todo lo que nos queremos. Sentiremos aunque no inventariemos el hacerlo. Acumularemos lo que nos pase sin poder huir de ello.
«640 kB de memoria deben ser suficientes para cualquiera». Lo dijo Bill Gates en 1981. Deber. Ser. Suficiente. Puede que esa imposición en la frase de Bill fuera lo que ocasionó que rechazáramos la idea de no acumular. Almacenamos incluso los fracasos. Hacemos las listas de lo vivido como si fueran los posos del café que te recuerdan lo que has bebido. Y todo se te queda en el cuerpo aunque no lo enumeres. Yo doblo las esquinas de las páginas al leer porque no puedo dejarme señalado en mi piel los abrazos. Nací en el año en el que a Bill Gates le sobraba memoria. Quizás por eso siempre he tenido problemas de almacenamiento. Reservas. Que no nos sobren quereres. No nos duelas demasiado, año nuevo.
Nuestros espacios emocionales podrían tener diques contenedores y cuando acumulásemos tanto que hubiera riesgo de desbordamiento, una alarma cósmica te advirtiera del peligro. Como la vejiga avisa cuando no puede con todo el líquido que alberga. Un rótulo con luces de neón: «Contenedor al límite. Riesgo de explosión nuclear». Nuclear de núcleo, de parte central, de elemento principal, de masa esencial, de unidad que ejerce una relación de dominio sobre otras unidades con las que forma un sintagma y que determina las propiedades gramaticales de este. Así los márgenes serían como una zona franca, un trozo de asepsia para poder existir sin tener problemas limítrofes. Vivir sin acumular. Que nos sobraran los gigas de fotografías que nunca miramos y que sólo tuviéramos una colección de momentos. La de los momentos olímpicos. Segundos que son más que segundos. Una misma dimensión del tiempo pero de otra órbita. El tiempo con medalla. Que nos sobrara lo que no nos cabe. No tener almacén para lo que está en tu vida sólo ocupando sitio. Somos coleccionistas inservibles de muestrarios de inutilidades. Tratamos de almacenar la realidad a jirones cuando la vida se vive y no se guarda en en el debe y el haber. Utilizamos estos días para hacer listas que nos recuerden lo que hemos vivido este año. Revisaremos las que fueron noticias del día. Nos cabrearemos de nuevo rememorando las sacudidas a nuestros derechos. Hemos acumulado penas para vivir de restos todo el 2014. Cambiar la voz de la narración del yo al nosotros por aquello de la construcción colectiva. Y porque así el listado de alegrías que hemos tenido es más abundante. Pensaremos en hacernos fuertes y en tener al miedo enjaulado para que no salga a pasear sin toque de queda. Echaremos en falta a las personas que han dejado su hueco a otros afectos que sin embargo no pueden ocupar su lugar. Se nos olvidó diseñarnos para olvidar de golpe a alguien cuando no lo habías dejado de querer. ¿Dónde se queda el afecto cuando ya no puedes darle uso? Listaremos lo acumulado a lo largo de los días, incluso los deseos. Que no nos canse la mortadela. Sobreviviremos a los rituales y nos haremos regalos para recordarnos todo lo que nos queremos. Sentiremos aunque no inventariemos el hacerlo. Acumularemos lo que nos pase sin poder huir de ello.
«640 kB de memoria deben ser suficientes para cualquiera». Lo dijo Bill Gates en 1981. Deber. Ser. Suficiente. Puede que esa imposición en la frase de Bill fuera lo que ocasionó que rechazáramos la idea de no acumular. Almacenamos incluso los fracasos. Hacemos las listas de lo vivido como si fueran los posos del café que te recuerdan lo que has bebido. Y todo se te queda en el cuerpo aunque no lo enumeres. Yo doblo las esquinas de las páginas al leer porque no puedo dejarme señalado en mi piel los abrazos. Nací en el año en el que a Bill Gates le sobraba memoria. Quizás por eso siempre he tenido problemas de almacenamiento. Reservas. Que no nos sobren quereres. No nos duelas demasiado, año nuevo.
martes, 17 de diciembre de 2013
18 diciembre, Día Internacional del Migrante
Mañana, 18 de diciembre, es el Día Internacional del Migrante. Ricardo Calero inundará la ciudad con sus 'Sueños en el mar', un proyecto en el que he tenido el placer de colaborar con algunos textos. En la imagen, el programa de actividades.
martes, 10 de diciembre de 2013
Tertulia 'Despierta Aragón' de Aragón Radio
Mi participación en la tertulia de opinión del programa de Aragón Radio, 'Despierta Aragón', conducido por Paco Doblas.
A partir del minuto 0:34. http://www.aragonradio2.com/podcast/emision/96240/
domingo, 8 de diciembre de 2013
Monstruos
Monstruos ( El Periódico de Aragón - 07/12/2013 )
El otro día fui al teatro a ver Víctor y el monstruo, una adaptación de la novela de Mary Shelley que llevan a escena esas funámbulas de la resistencia feroz, las Esencia Producciones, una compañía que está dando un empentón al teatro aragonés con propuestas de calidad, creaciones sensibles y que buscan encajar y entender el momento que estamos viviendo. La historia, ya sabes, es la del DoctorFrankenstein que en su ambición por ser el más y el mejor --un emprendedor de los de ahora, vaya-- crea una criatura a partir de trozos de otros cuerpos. Un monstruo construido con desechos humanos. Frankenstein es una alegoría de la perversión, muestra el desprecio hacia la humanidad, un símbolo de las garras depredadoras del capitalismo que no respeta la dignidad básica del ser humano. De hecho, la rebelión de la criatura contra su creador es un mensaje. El monstruo nos avisa de los peligros de no poner a la humanidad en el centro de las decisiones de la construcción vital de las personas. Ya ves lo que me dio de sí el espectáculo. Frankenstein y los monstruos. Nos están formando como sociedad a base de deshechos que nos dejan una apariencia monstruosa, ¿O es que no has visto el anuncio de la lotería? Los que nos gobiernan, creyéndose escultores de la humanidad, nos desguazan y luego especulan con nuestros pedazos.
ESTA ES la época en la que todo se reestructura para que nada cambie. Reestructuración es un eufemismo neoliberal que quiere decir que te puedes dar por jodido. Nos remodelan a golpe de moldes grotescos. Un, dos, tres, responda otra vez: la Ley de Seguridad Ciudadana también llamada la del ver, oír y callar. Se penaliza el perturbar gravemente, y ¿qué será una perturbación grave y cómo se medirá cuánto de grave es una perturbación? Pues ponemos que TODO es delito salvo existir si tienes carné de los nuestros. Dos años de cárcel por un tartazo. La valla de Melilla sólo provoca rasguños. No se ha destruido empleo y el crédito fluye. Hay que recortar porque se despilfarra dinero pero nos gastamos más de dos millones de euros en publicidad que defienda la reforma laboral. ¿No se defendería sola si fuera buena? Ser inmigrante como factor de riesgo para consumir. Ser inmigrante como riesgo para el país. Lo malo siempre está afuera, la ponzoña siempre es del otro. La consejera de educación del Gobierno aragonés llevó a juicio a cinco personas por hacer una escultura con fiambreras. Pidió hasta cinco años de cárcel y el otro día no se presentó al juicio. Su show nos ha costado miles de euros. Pero no hay dinero para becas de comedor. Eso es demagogia barata, perdona pero es que sólo llevo suelto y no puedo comprar de la cara. ¿Te acuerdas de Dimitris Christoulas? Fue el primer suicidio de la estafa con la que nos gobiernan. "No puedo vivir en estas condiciones", dijo en su nota de despedida. Nosotros no somos Grecia. Monstruos. Ojalá se nos despeñen los pedazos de nuestros cuerpos desvencijados y se lleven por delante a los monstruos de cuerpos enteros.
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