domingo, 31 de agosto de 2014

Cabreo de rima asonante

Cabreo de rima asonante ( El Periódico de Aragón - 30/08/2014 )


Imagino que es lo que tiene la disposición de las cosas. Que a veces tú estás en medio haciendo un eclipse. Es como un apagón en tu órbita del que sólo eres responsable tú. Te oscureces. Has dejado escombros desperdigados y te agobia mirar a tu alrededor. Si tu cuerpo dependiera de su resistencia se te haría un agujero negro en el estómago y desaparecerías. En tus conexiones cerebrales hay nudos que te hacen tropezar a cada pensamiento. Te comes los ratos y no tienes bolsillos para tantas cáscaras. Se te nubla el mirar y se te tuerce el gesto. A mí el cabreo me sube por los pies y me mancha todo el genio. No hace falta que pase nada porque todo ya estaba ahí, pasando. Y llega un momento en el que tienes tu umbral de resistencia con marea alta. Se te altera el orden cósmico. Las tildes de tus líneas de expresión acentuadas te montan una concentración en tu rostro. En estos días el enfado me ha colonizado todas las células del cuerpo.

Teníamos problemas con la armonía y nos inventamos la disonancia cognitiva. A las cosas hay que ponerles un nombre para que existan. Así podemos llamar a la tensión entre nuestro sistema de emociones, ideas y creencias que percibimos cuando mantenemos al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto. O por un comportamiento que entra en guerra con lo que pensamos. Las disonancias fuerzan cambios de actitud para mantener el equilibrio interior. Por ejemplo, nuestro Gobierno siempre tiene una democracia que escupir para justificar sus intervenciones. Hablan de ella como si la tuvieran encerrada trotando en una cuadra y fueran dueños de sacarla cuando les conviene. Ahora quieren hacer una ley electoral que les asegure tener el poder en los ayuntamientos aunque no sea lo que mayoritariamente desean los votantes. La armonía de justificar este comportamiento desde un pensamiento democrático es la misma que soltar gases como un intento de mejorar calidad del aire.

Una mujer denuncia que la han violado. Le roban y le amenazan de muerte. En el hospital comprueban que tiene desgarros en sus partes íntimas. Detienen a sus agresores. Son cinco chavales. Algunos menores. Dos la forzaron. Otros lo grabaron en vídeo. La juez archiva la denuncia. No ve suficientes pruebas que la sostengan. ¿Qué ganaba ella denunciando si no era verdad? Es la Feria de Málaga, no interesa el escándalo. Es una mujer, ¿qué importa quién habla? Es más fácil pensar que ella se lo ha buscado que aceptar que estamos en una sociedad que consiente los abusos a las mujeres. Ahí están la desigualdad, la violencia y el acoso sexual. Se permite que existan. Nos dirigen alcaldes que manifiestan reparos en subirse a un ascensor con nosotras por si simulamos una agresión. Las disonancias. Es más cómodo hacer creer que las mujeres somos unas guarras mentirosas que ver el machismo como un problema social. Por eso se dice muere otra mujer a manos de su marido en lugar de expresar que ha sido asesinada. No muere, la matan. Nuestra realidad es terrorista. Tú calla y ponte guapa.

domingo, 17 de agosto de 2014

Neuronas en fiambrera



Neuronas en fiambrera ( El Periódico de Aragón - 16/08/2014 )

Agosto me sabe a comida de fiambrera. Mi alimento se queda como la ciudad en verano, conservado para mañana. Sin aire. Así me guiso los días, uno detrás de otro, y luego me los como. Las conversaciones no se pueden envasar al vacío pero también me las guardo. ¿Qué es lo que hacemos diferente al resto de primates que nos ha permitido desarrollar nuestras habilidades cognitivas? Es mi amigo Vicente Almazán que me trae una pregunta de postre. Nosotros cocinamos, me dice. Me recomienda que vea una charla de la neurocientífica Suzana Herculano-Houzel. En sus investigaciones señala que el cerebro humano, con sus ochenta y seis mil neuronas, se ha desarrollado mucho más que el de otros primates. Dice que si comiéramos comida sin elaborar, cruda, para darle a nuestro cuerpo la energía suficiente para mantener el número de neuronas, tendríamos que estar comiendo durante nueve horas al día. Cocinar es una manera más rápida de obtener más energía de los mismos alimentos. Ningún otro animal cocina sus alimentos. Hacerlo nos ha permitido convertirnos en humanos. Necesitamos menos tiempo para alimentarnos, masticar y digerir, así podemos dedicarnos a otras cosas que desarrollen nuestras capacidades. Somos producto de las recetas de nuestros antepasados. Mis neuronas le deben su existencia al chorizo, al cocido, a la menestra o a las croquetas. Y, sobre todo, al cuidado de mi familia. Cuando alguien cocina para nosotras nos está regalando su tiempo y esfuerzo para que nuestras neuronas no desaparezcan. Mil gracias. La eficiencia alimentaria nos ha facilitado tiempo para dedicarnos a la investigación, a la cultura, a construir edificios, tener hospitales, escuelas y leyes. Las reuniones de los gobiernos tendrían que ser en la cocina. El verdadero poder lo tienen los fogones. Una huelga de sartenes bloquearía a los países. Guisar no cotiza en bolsa pero el Banco Mundial no existiría si los dueños de los dineros no tuvieran quien les hiciera la comida. Leo que un informático de Sillicon Valley pretende cambiar la manera en la que nos alimentamos y ha creado un compuesto en polvo con todos los minerales, sales, vitaminas, proteínas y nutrientes que nuestro cuerpo necesita. La idea para acabar con la comida se le ocurrió porque estaba cansado de gastar tanto tiempo en comer. Su invento sólo necesita ser disuelto en agua para consumirse. Sin supermercados, sin cacerolas, sin tiempo de cocción y sin sentido. Es una falta de respeto a nuestros ancestros y al regalo que nos hicieron con el fuego. Dejar de comer para comerse el mundo. No se puede llamar avance a algo que pretende acabar con los huevos fritos. El capitalismo es como un disco duro sibilino al que estamos conectados y que no hace otra cosa que meternos virus. La verdadera política es la que se ocupa de hacernos la cena. No habrá revolución sin saber hacer bechamel. Hoy tengo garbanzos. Los he hecho a fuego lento, por joder y así gastar más tiempo.

lunes, 4 de agosto de 2014

Identidad de abrazos y berberechos.

Identidad de abrazos y berberechos ( El Periódico de Aragón - 02/08/2014 )

Yo soy de un plato de anchoas en salmuera, de algunas letras de ciertas canciones y de las melodías de otras. De varias películas y todavía más de muchos diálogos. De algunas obras de arte que me zarandean por dentro. Soy menos de autores que de libros. Muy de bibliotecas y librerías. Me gustaría que mi himno tuviera un baile.

También soy de sacar la pierna por fuera de la sábana, de llevar siempre chicles en el bolso, de poner motes, de intentar tener un por favor y un gracias siempre a mano y de decir varias veces al día me cago en la hostia, hostia puta, puñetera hostia y cualquier cosa que se pueda acompañar de un hostia. Soy mala comedora pero entrego mi reino por unos berberechos. Soy muy de sandía y melindrosa con muchas cosas. Estoy aprendiendo a comer gazpacho. Lo hago a cucharadas para que me dé menos aprensión la textura. Ando muy rápido. Me da mucho sosiego que me rasquen la espalda, mecerme, las conversaciones con mi abuelo, que mi madre silbe y que mi padre me lea las cartas de la comunidad de vecinos. También el agua. Y me encanta bucear y escucharme la respiración. Me siento muy de algunos paisajes, edificios y calles. Unos porque cuentan mi historia y otros porque me los llevé conmigo aunque sólo los tuviera una vez en la mirada. París es mío, por ejemplo. Una vez cambié el casarme por un viaje en helicóptero por el Gran Cañón. En mi ADN seguro que se encuentran plantaciones de tomates de Híjar y melocotones de Calanda.

Somos la suma de lugares, personas y recuerdos. Todo mi cuerpo ateo se moriría en una vida sin Reyes Magos. Si me preguntan de dónde soy lo que me sale decir es de Torrero. La patria que mejor me sale se llama risa. De souvenir me pido croquetas. Ser de un sitio es reconocerte en ese lugar en el que te recuerdas dejando besos por muchas de sus calles. Soy mi hermana y no me parezco en nada a ella. Soy torpe. No tengo pereza. Hago listas. Soy muy de libretas. No soy de aburrirme y sí de soñar que me caigo al vacío. Pertenezco mucho a mis amistades, aunque no les rinda visita tanto como me debiera. Me he construido un lugar donde vivir en algunas palabras.

La unidad mínima de la identidad es la construcción del relato. Un discurso es la molécula más pequeña sobre la que edificamos nuestra historia. Lo que yo tuve de mí antes de ser yo fueron mis quereres.

Todo esto me viene al leer el libro de Mercedes Cebrián El genuino sabor donde se pregunta: "¿Cuántos tipos distintos habría en un catálogo de españoles?". Somos productos colocados en un rastrillo de zarrios. Venimos de algo que decimos que cuenta nuestra historia mientras otros tejen identidades a golpe de billetera. No se puede llevar al país en el corazón mientras se exilia la cartera. El Molt Honorable deja de serlo cuando utiliza a la patria para jugar al Monopoly. Y luego Gaza. Es difícil respetar el sentimiento de pertenencia cuando para lindar las tierras se utilizan bombas. Basta de naciones que saben a muerte. Yo soy de un abrazo antes que de un país.

martes, 29 de julio de 2014

El rabillo del ojo no está hecho de frío.


El rabillo del ojo no está hecho de frio ( El Periódico de Aragón - 19/07/2014 )

En el colegio me dio por decir que era alérgica a la tiza para no tener que salir a escribir en la pizarra y evitar así ponerme en el centro de la observación de toda la clase. Yo soy más de la periferia y de las miradas al margen, me decía a mí misma para justificar mi artimaña. Se me acabó el chollo cuando mi profesora descubrió que era un engaño y que lo que yo tenía no era alergia sino jeta. Solo tuvo que preguntar a mis padres. Recuerdo esto al leer lo de la estafa de Gowex, una empresa capitaneada por un señor que hasta hace unos días era como las muelas de oro: sonreía y brillaba aunque tuviera la boca llena de porquería.

La diferencia entre pobres y ricos cabe en una pregunta. Nosotros preguntamos cómo se llega a un sitio y a los ricos no les interrogan para saber cómo han llegado hasta allí. Nadie quería comprobar que detrás de la gloria de Gowex no había nada. Nuestra confianza en el capitalismo nos ha dejado los suelos perdidos de emprendedores curtidos con las páginas salmón de los periódicos y los mensajes de las galletas de la suerte. Gente que sí tiene escrúpulos pero los utiliza para hacer empalmes en los cables que les pueden ayudar a subir todavía más arriba. Ellos no tiritan nunca porque son el frío y por eso soplan para ver si nos congelan con su aliento.

El chico Gowex era un modelo y ahí estaba el sistema para fotografiarse con él y venderlo como imagen del éxito. Y ahora, que se ha descubierto que lo que alumbraban los focos era mentira, tenemos un montón de alabanzas huérfanas de padre. Hay que ser rápidos y coger otro ejemplo para que la maquinaria vendedora de humo en la que hemos convertido nuestra economía encuentre otra efigie con la que repartir estampitas. Y con cada nuevo caso de cuentas de resultados falsas, una patada a las piedras para ver si aparece un emprendedor que haga el mal tan bien que no se le descubra el timo.

NOS DEJAMOS llevar por el truco o trato de las películas americanas para acabar siendo esclavos del gobierno del trato con truco permanente. Entre hacer la vista gorda y mirar por encima del hombro tiene que haber algo: "Y por mi parte, poco más. / Seguir mirando por el rabillo del ojo. / En la periferia del ojo se encienden fuegos nuevos. / Por las zonas fuera de foco entra lo que no tiene nombre. / En la periferia del ojo hay cuerpos suspendidos que desaparecen si los tratas de enfocar. / En el rabillo del ojo se ve lo que está a punto de aparecer. / En el rabillo del ojo es donde no hay centinelas. / En el rabillo del ojo es donde somos más vulnerables. / Desde el rabillo del ojo se renueva el mundo". En estos versos de Eva Lootz encuentro la clave: mirar por el rabillo del ojo. El meollo solo se ve desde las orillas.

Hace seis años de la muerte de Sergio Algora y los músicos del Prat de Llobregat le homenajean cantando juntos Pon tu mente al sol. "No, ninguno de nosotros estamos hechos con frío" dice la canción. En los ángulos muertos de las estructuras no hace calor pero el soslayo nos conserva la vista.

lunes, 7 de julio de 2014

La vida titubea en los pacos.

La vida titubea en los pacos ( El Periódico de Aragón - 05/07/2014 )


Se dice que cualquier camino es bueno si no sabes por qué dirección ir pero no se habla nada de cómo te sientes cuando eres el enlace roto de internet. La inmediatez es una cuchilla con la que se afeita lo circunstancial.

Los accidentes en nuestros cuerpos de hoy se titulan 404 not found y desambiguación. Son los errores más habituales. No nos encontramos y si lo hacemos es bajo unas coordenadas inciertas y dudosas. Al buscar desambiguación en el diccionario he tenido que ir desambiguar, luego a ambigüedad y finalmente a ambiguo. Podemos resolver vacilaciones a golpe de clic y sin embargo a cada paso encontramos nuevas incertidumbres. Titubeamos como en la canción de Pauline en la Playa: "Pregunto y titubeas. Tienes miedo, tiritas". Somos temporeros de nosotros mismos. Acampamos en la provisionalidad y nos levantamos todos los días con las arterias tejidas en cruceta. La certeza es una taza de café por las mañanas. Solo eso. La estabilidad tenía fines de semana, puentes, vacaciones, horas extras y, sobre todo, planes. La vida en nuestro actual relato tiene introducción y nudos pero nada de desenlaces.

Nos perdemos en esas lazadas como las que se hacen en los cables de nuestros aparatos tecnológicos que nos sirven de conexión con el mundo al mismo tiempo que nos secuestran de algún modo. Todo es provisional porque no sabemos cómo llegaremos a mañana. En la vulnerabilidad no se sabe de qué manera despejar las equis. Escribir no es más inteligente que resolver una ecuación matemática y sin embargo: "Entre la posibilidad de acertar mucho, / existente en la matemática, / y la posibilidad de errar mucho, / que existe en la escritura (errar de errante, de caminar más o menos sin una meta) / opté instintivamente por la segunda. / Escribo porque perdí el mapa". Esto dice Gonçalo Tavares en su poema El mapa. Errar de error y de errante. Poner muchas erres a lo que escribo para que parezca no que perdí el mapa sino que tengo ideas con todo el peso de la razón: errático rastro tratado rápidamente como roto mientras rumiaba arrullado en mi regazo. Por ejemplo. Ya no podemos ser más listas que el hambre porque el nuestro se ha acostumbrado a no destacar.

Estar por debajo del umbral de la pobreza es demasiado habitual. He escrito umbría por umbral y la frase seguía inalterable. Aquí se dice que los sitios en donde no da nunca el sol se llaman pacos. Es muy distinto vivir buscando por un rato la sombra que no poder salir nunca de ella. Temblamos. Lo que vendrá es una habitación sin ventanas. Esa sensación de tener las perspectivas agarrotadas. Nuestro contrato más largo es con las series de televisión que renuevan temporada.

Han caído en picado las ventas de coleccionables porque ahora, en el exilio de la estabilidad, no podemos jugar a juntar otros trozos que no sean los de nuestras penurias. Reírse aunque solo sea por montar una huelga a lo que nos espera. Piquetes a la expectativa ¿Cómo seremos cuando volvamos a poder pensar en lo que haremos al año que viene?

lunes, 23 de junio de 2014

Vida tos y la baba de caracol.

Vida tos y la baba de caracol ( El Periódico de Aragón - 21/06/2014 )

Toser es como hablar en código morse, me digo para que este resfriado tenga algo de poético. Escribo esto mientras las calles están decoradas para que se note que la igualdad es que todas estemos de acuerdo en aplaudir que unos sean los que hacen el paseillo. Siempre miro a las cheerleaders con curiosidad antropológica. Yo no he estudiado ningún curso de vítores. Ondea la banderola que estamos a tiro de cámara. ¿Regalaban souvenirs al comprar chorizo? La monarquía es como una de esas toses que se te agarran al pecho y te vuelven la voz cansada. Mientras tanto a lo que soñamos le está saliendo carcoma. Menos mal que la selección se ha portado y yo me he podido sentir futbolísticamente patriota. Cuánto más durara el Mundial, más días tenían para metérnosla doblada en el BOE. Les hemos dejado sin goles con los que tapar más golpes a la ciudadanía. La Roja es más roja que nunca. Como los socialistas y su alma republicana que guardan en un cofre del que tiraron la llave al mar y no hay secretario general que sepa bucear. Qué turbias se tienen las aguas cuando para avanzar vas soltando principios. El barro del poder se forma con las cesiones que se te desprenden de la piel. A mí me gustaría saber dónde se agarran las creencias cuando te sujetas a algo con más disculpas que motivos. Si lo que te ampara no da cobijo a lo que piensas, ¿por qué seguir bajo lo que te mancha? Cesiones y creencias. Criar y crear. En España somos criaturas, seres necesitados de crianza y en Francia seríamos créatures, seres creados. En ningún sitio se nos llama creeturas y sin embargo sí que somos seres necesitados de creencias. Lo que pasa es que luego votamos, porque es nuestra manera de comernos la casquería cocinada con lo que nos tragamos. La persona más fuerte es la que consigue aguantar más rato la respiración. Así se eligen a los líderes. A ver quién tiene más grande la renuncia. Pasa el tiempo pero, ¿por dónde pasa? Esperando a la monarquía no estaban ni los minutos, había más policías que personas. Quizás es el momento para creer en algo. Puede que de tanto toser al sistema le salgan esputos. "O bien, la baba del caracol: la traza brillante, sendas luminosas dejadas por un ser pequeño, insignificante. Trazas de luz sobre la piel. Superficie estriada. No surcos, no hendiduras, ni púas ni heridas, sino trazas, vías, accesos para el acontecer". Esto dice Chantal Maillard en su libro La baba del caracol. Hemos crecido dentro de la concha, la construíamos al mismo tiempo que nos construíamos a nosotras mismas. Como los caracoles. Por eso nuestro refugio es tramposo, porque estamos ya dentro del sistema. Pero resulta que tenemos una baba mocosa con propiedades revitalizantes. Son nuestros cuerpos. A veces cuesta escoger las palabras con las que traspasar los cercos. El corte de mangas es mucho más silencioso que el aplauso. Tienen tantas certezas que ya no ven nuestras dudas. Suelta flemas para ver si abrimos los accesos de lo próximo que queremos que venga.

El as puede al rey en el guiñote.


El as puede al rey en el guiñote ( El Periódico de Aragón - 20/06/2014 )

Reparto. Al principio el rey fue solo un retrato. Estaba colgado encima de la pizarra de clase. Para mí la monarquía era una fotografía. El rey también era la canción de la comba: "rey, rey, cuántos años viviré, soy pequeñita y no lo sé". Yo por entonces no me sentía republicana porque era muy del Rey Baltasar. Llegué tarde a la vida y sin embargo siento que fui pequeña antes de tiempo. He tenido una infancia sin suelos blandos en los parques, sin zapatillas con ruedas incorporadas y sin aire acondicionado en el coche. Me hicieron renunciar a todo esto por no haberme nacido ahora. Quise que la innovación tecnológica me criara y por eso aguanté en el vientre de mi madre casi un mes más de lo previsto. También ayudó a mi tardanza el tener al miedo como sereno en las calles de ese 1981 que me esperaba afuera. Me cogí una prórroga.

Baza: El rey reina pero no gobierna. Los dineros tienen su cara. Será por eso que la pobreza no se imprime en las monedas. Mano. Yo no entendía cómo era posible que, siendo tanta familia como somos, a nadie le hubiera tocado ser rey. Me imaginaba que la vida se disponía como en una ruleta así que teníamos muchas probabilidades de reinar. Pero una cosa es la estadística y otra la dinastía. Me explicaron que lo de ser rey no es un oficio sino que se adquiere hereditariamente. Palo. Oros, copas, espadas, bastos. Uno de los primeros textos que yo aprendí a recitar fue el monólogo de Segismundo en La vida es sueño de Calderón de la Barca: "Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte, ¡desdicha fuerte! ¿Que hay quien intente reinar, viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte?". Triunfo. Yo sé que a la monarquía la llaman estandarte de la democracia porque vi en la tele al príncipe llevando la bandera en los juegos olímpicos del 92. Malas. No tener suficientes puntos en el recuento. Sumas pero resta. ¿Cómo se defiende la monarquía? ¿Para qué sirve? Búscate la vida que entra para el examen. Lo que sostiene a la monarquía son los libros de texto. No hay nada como estudiar para cogerle manía a los reyes. Una señora me dijo que fue al hospital a ponerse sangre y que la que le metieron era de torero, por eso se volvió valiente. Y luego los cuerdos defienden que un determinado plasma tiene que ser garantía institucional de la democracia.

Descartarse. Menos mal que junto a los libros de historia me curtieron las revistas de mi abuela. Aprendí de hemofilia, de disparos, de muertes trágicas esquiando, de las reinas que hubieran preferido no serlo, de las que lo intentaron, de atentados reales, de traiciones y de hijos bastardos. Se adquiere cultura de clase a golpe de diferenciar las personas que salen en las fotos de las que las miramos. Cargar. Echar carta con puntos cuando tu compañero gana la baza. Que el rey tenga su reina da puntos extra. Será que estar callada, ir un paso por detrás y aplaudir es vital para la democracia. La igualdad es una enfermedad venérea que descalifica a las mujeres. Hagan juego, señores. Partida. No se puede llegar a 51 buenas si todavía estamos contando las malas. Aunque la partida se juegue en la República Independiente de Torrero. Coto. Conjunto de partidas. Línea sucesoria. Yo veía que a la madre del rey se le doblaba el cuello y pensaba si era para enseñarnos que hasta los reyes tienen que agachar la cabeza. Mazo: el montón de cartas que se forma con las posibilidades. Ahí estamos tú y yo, durmiendo nuestras respuestas porque, en nombre de la democracia, nadie nos va a hacer ninguna pregunta. Cantar. A nuestro rey solo le ha faltado un año de reinado para cantar las cuarenta. Será que el palo Borbón no es el triunfo. Arrastre. Mi hermana dice que la fotografía de los reyes que tiene en su clase de profesora es la misma que estaba cuando ella todavía era alumna. Eso es porque lo que ha cambiado en todo este tiempo se nos ha quedado a nosotras en las patas de gallo. La monarquía no envejece porque ya estaba vieja. La regeneración es un trampantojo, un truco para poner en la cámara una media que alise al sistema sus arrugas. Fallar. No tener del palo del que se arrastra. No dejarse arrastrar por el palo que se tiene. La duda no suma puntos pero puede romper la baraja. Robar. Coger mientras quede. A la certeza le cambias la primera vocal y tienes una corteza con la que asfaltar los posibles cambios. Renuncio. No vale irse sin darnos la partida a nosotras. Últimas. Comienzo a poder decir que ya hace demasiado tiempo de demasiadas cosas. El 2 de junio era mi cumpleaños y me imaginé que Sergio Algora y La Costa Brava me regalaban la canción Treinta y Tres. Esta era la cifra de mi latitud. Yo no soy de despedirme desde que prohibieron acercarse a los andenes para ver marchar el tren. Brisca. Un as o un tres, que son las cartas con más puntos. No teníamos nuestra banda sonora porque la Transición convirtió la protesta en hilo musical de unos grandes almacenes. Bailemos. Las cosas se rompen primero por las junturas. A ver ahora. Tenía que escribir de un momento histórico y me pongo a jugar a las cartas. El as puede al rey en el guiñote. Y solo es un simple uno. Imagina si los ponemos todos en fila. Reparte de nuevo las cartas.

domingo, 8 de junio de 2014

El péndulo de Foucault no es republicano


El péndulo de Foucault no es republicano ( El Periódico de Aragón - 07/06/2014 )

El ahora está muy cansado porque ya ha comenzado a hacer demasiado tiempo de casi todo. Como un amor al que no le salva ni el recuerdo de ver las fotos. Todo está tan gastado que las piezas se rasgan al movernos incluso cuando nos lo mandan. Se nos están estropeando a la vez todos los electrodomésticos, las ventanas, el sistema eléctrico y hasta el nervioso. Las cosas no se mantienen sin averiar sólo con la costumbre. Hace falta que funcionen, que tengan un sentido o que no molesten. Yo sé todo lo que va a pasar porque estudié el péndulo de Foucault y ahí se explicaba que el plano de las oscilaciones permanece inalterado aunque muevas la plataforma. Es cosa de la inercia y de las fuerzas que actúan sobre ella: el peso y la tensión. Mientras el soporte del aquí sea el mismo, las inercias tienen tanta fuerza que hacen inalterables los cambios. Aunque te desgastes frotando para sacar brillo a la renovación.Tenemos a nuestra democracia agostada en un bancal y no brota hasta que no se remueva tierra. Hacerlo tiene el riesgo de decidir lo que se quiere plantar así es preferible dejarlo todo atado y bien atado. Claro, porque a la democracia hay que hacerle nudos fuertes para que no se deshagan. Mantén las distancias para que la regeneración no te dispare a bocajarro. Cada uno en sus siglas y la monarquía en las de todos. Das un traspié en un baldosín de esos que están sueltos y te aparecen diez laboratorios de innovación ciudadana. Casi todos los ayuntamientos ahora son Open Government que sirve para poder colarnos nuevas tasas pero en inglés. Así duele menos. Nos tienen haciendo experimentos con la participación a puerta cerrada para que no toque la calle. Como si la implicación se pudiera gestar en una probeta. El sistema es como un neopreno, es más fácil mearse dentro que quitártelo de encima. Tú me hablas de decidir el marco y te pongo kilo y medio de baluarte, figura histórica, pilar de la democracia, hombre de estado y símbolo de convivencia. A ver si te quedan ganas de referendo. Es como decir que tu último ligue es simpático cuando te preguntan sobre su belleza. Si se necesitan tantos apelativos para nombrar la idea es que esta tiene el mismo peso argumental que aceptar pulpo como animal de compañía para que no se lleven el juego. La repetición no cuece verdades pero engaña al estómago que las traga. Me refugio en los Barbarismos de Andrés Neuman: "Cinismo. Piromanía de guante blanco. Democracia. Derecho de todos a elegir el bien de unos pocos. 2. Ruina griega. Estado. Mayordomo del capital. Libertad. Concepto que oprime a quien lo define. Respeto. Breve distracción de los propios intereses. Joder. Verbo transitivo de admirable polivalencia. No. Monosílabo valiente. O no". Los titulares y las portadas intentan tapar fracturas. A mí cuando más me gustó España fue al probar una banderilla de tortilla y pimiento que se llamaba así. Hay que ocupar las grietas del sistema para que no las tapien. Si no estuviera roto, no se verían las junturas.

miércoles, 4 de junio de 2014

Presentando CATALANES TODOS de Javier Pérez Andújar.

Este sábado tengo el honor de acompañar a Javier Pérez Andújar en la presentación de su libro CATALANES TODOS, editado por Tusquets. Me ha elegido porque me quedan muy bien las perlas, como puede verse en la imagen.

Me llena de orgullo que Javier haya querido que sea yo la que le acompañe. Me sedujo con LOS PRÍNCIPES VALIENTES, me atrapó con TODO LO QUE SE LLEVÓ EL DIABLO y me conquistó para siempre con PASEOS CON MI MADRE, uno de los libros que más me han entusiasmado de los últimos tiempos y un título que siempre tengo en la lengua para recomendar.

He tenido la suerte de presentar a autores a los que admiro y aprecio pero esta presentación me hace especial ilusión porque no conozco personalmente a Javier. Por eso aprecio mucho más el gesto de haberme propuesto a mí pasar con él este rato.

Nos relacionamos desde hace un tiempo a través de las redes sociales así que sí que sé que, además de un buen contador de historias, es un tío muy ocurrente y divertido. Creo que el sábado pasaremos un buen rato y nos gustaría que nos acompañarais.

Eso sí, yo no iré de Iguázel Polo de Franco y Javier no irá de Generalísimo Andújar, que son trajes muy incómodos para echarse unas risas.



Presentación de Piticascas en Huesca

Mañana jueves nos vamos con nuestras Piticascas a otra parte. Presentamos el libro en la Feria del Libro de Huesca, invitadas por la librería Anónima. Si estáis en Huesca y no tenéis nada que hacer, ni siquiera ver el Pasabalabra, pues será un placer que nos acompañéis.

Piticascas estará de nuevo en Huesca el sábado. Agnes Daroca y Susana Villacampa, Los imaginantes, recogerán el Premio al mejor libro editado en Aragón en 2013.