Acampar en lo inútil ( El Periódico de Aragón - 15/02/2014 )
Las células radicales de mi abuelo ahora se han convertido en antisistema. Están arreglando la fachada de su edificio y han puesto unos andamios y lonas que le impiden ver la calle. Para su comunidad era útil dejar un edificio lustroso. Para mi abuelo lo útil sería que le agrandaran las ventanas. "Yo sólo soy un inútil al que ni siquiera le dejan mirar". Mi abuelo me lleva a leer La utilidad de lo inútil, el libro de Nuccio Ordine, "sólo es realmente hermoso lo que no sirve para nada. Todo lo que es útil es feo, porque es la expresión de alguna necesidad y las necesidades del hombre son ruines y desagradables, igual que su pobre y enfermiza naturaleza. El rincón más útil de una casa son las letrinas". Liberté, égalité e inutilité. Lo inútil es bello salvo si manda. El poder tiene un efecto letrina, la utilidad se convierte en el dogma que nos atraviesa y del que no se puede salir ni tirando de la cadena. Gobiernan a golpe de hacer más grandes sus cotos de caza, por eso piensan que nuestros derechos son como la basura espacial, objetos artificiales sin utilidad que orbitan en la tierra. ¿O es que con los derechos tú puedes hacer croquetas? Si no sirven para nada hay que eliminarlos. El cinismo no entiende de golpes porque tiene amortiguadores. Se llaman dinero. En la doctrina de lo útil no hay desahucios, ni frío, ni bolas de goma, ni listas de espera ni hambre. Incluso las mujeres tienen los úteros distintos, libres. Si pagas tienes hamaca y sombrilla en primera línea de aborto. Por si nos habíamos creído que decidir sobre nosotras era algo nuestro. La libertad no da beneficios en las cuentas de resultados. Serían capaces de forrar un libro con billetes para aumentar su valor. Así de idiota es lo útil. Sigo leyendo, "no imbéciles, no, cretinos y papudos como sois, un libro no hace sopa de gelatina; una novela no es un par de botas descosidas; ni un soneto una jeringa de chorro continuo; un drama no es un ferrocarril, todas ellas cosas esencialmente civilizadoras y que hacen que la humanidad avance por el camino del progreso". Esa es la razón por la que ahora nos encontramos al otro lado de ese camino. Cogieron por bandera la utilidad y nos llevaron a una patria en la que desnudarnos y matarnos de pena. Si nos reducen a la nada, tendrán más espacio para ellos. No nos ha quedado más remedio que hacer de la protesta ciudadana nuestro territorio. Menos mal que existen las tiendas de campaña de Decathlon que las puedes montar en segundos y así hacer un piquete en cualquier lucha. Quechua ha hecho mucho más por la democracia que los acuerdos de la Transición. Mira, eso sí que ha sido útil y también bonito. Para lo demás, elijo ser inútil como estado civil. ¿Qué estás haciendo? Nada. ¡Eres una terrorista! Perder el tiempo y acampar en la defensa de la vida cotidiana. Ellos no tienen humanidad porque se la gastaron echando las monedicas en la recogida del Domund. Yo no les pido que piensen en lo que nos duele. Yo quiero ventanas y libros y tiendas de campaña.
Palabrista. Cazagamusinos a tiempo completo. Catadora profesional de vinagrillos y encurtidos. Pisamierdas cum laude.
lunes, 17 de febrero de 2014
sábado, 1 de febrero de 2014
Cambiar de sitio los lugares
Cambiar de sitio los lugares ( El Periódico de Aragón - 01/02/2014 )
Cuando te acercas a algo lo ves distinto. Las proporciones son distintas a cuando estabas en otro lado. Definición por aproximación y definición por alejamiento. Puntos de vista. Yo nunca he sabido trazar la perspectiva. Quizás por eso todavía no entiendo bien si son los otros los que se mueven mientras yo permanezco en el sitio o soy yo la que he virado y por eso veo en distinta posición los espacios que ocupan los demás. Aunque sean los mismos. A veces cambiar sólo es ocupar otro lugar. Por eso cuando se te muere alguien querido tú sigues siendo tú pero ese tú ya es algo distinto, su muerte te obliga a recomponer el hueco del afecto. La manera en la que cambian las relaciones cuando se mueven los amarres que te sujetaban a ellas. Y cuando se deja de querer, ¿quién es el que se ha movido de su sitio? Una canción que sentías tuya abandona seguir siéndolo cuando aparece en el spot de una entidad bancaria. Sale del lugar en el que estaba, cambia de sitio, se rehace tu relación con ella y te deja de pertenecer. Leí el libro de Elvira Navarro La trabajadora, es un paseo literario sobre las miserias de la precariedad. La de ahora, la de aquí, la nuestra. La ansiedad rompe a la protagonista y tiene que detenerse a recoger sus pedazos. Cambiar de vida, desplazar tu posición en ella o sólo ser capaz de cambiarte la muda y las sábanas. Vivir en la crisis, hacerse una casa en los márgenes y mantener a raya los problemas limítrofes. Conseguir llegar a otro lugar mental y que no te entre el pánico. Eso.
Todos los días nuevas casillas de salida con sus despertadores. Usted está aquí. Espere su turno. Permanezca en su sitio. Forjamos identidades a golpe de cerrar círculos con un compás que marque el aquí y el allí, el adentro y el afuera. Me puse a saltar por las coordenadas vitales y perdí el equilibrio. Acabé en la Wikipedia que es uno de lugares a los que llegar cuando te sabes perdido. "Cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula, menos se conoce su cantidad de movimientos lineales y, por tanto, su velocidad". Eso pone allí del principio de incertidumbre. Me sirvo de la física cuántica porque no la entiendo pero yo soy muy de Heisenberg por lo menos desde Breaking Bad. El caso es que el principio de incertidumbre habla de posiciones y de sistemas de referencia y de que la medida de la posición acabará perturbada por el propio sistema de medición. Elecciones europeas cerca. Ya hay cambios de sitio y personas que dan pasos adelante. Me inquieta que la renovación de la política pase por personas que compran a granel parcelas del centro de gravedad para que todo se mueva en función de ellas. Para salvar al mundo no hace falta enseñar tu cara. Mira Batman. Moverse en el mismo plano para cambiar lo que vivimos o cambiar de posición vital. A mí me resulta más fácil estar cerca de los cuerpos que no abandonan su lugar para pertenecer a otro sitio. Si te pones delante, me das la espalda.
viernes, 24 de enero de 2014
Presentación Sesión Máster Gestión Cultural Carlos III 23 de enero
Esta es la presentación de la que me serví para la sesión que hice ayer en el Máster de Gestión Cultural de la Universidad Carlos III de Madrid (http://www.mastergestioncultural.eu). Me habían invitado para hablar de éxitos y fracasos de la comunicación en redes sociales de proyectos culturales y yo intenté acercarme al tema desde mis propias dudas sobre lo que podemos considerar éxito y fracaso. Por eso cogí a Amanece, que no es poco como hilo conductor. Bueno, por eso y porque soy amanecista no anónima y la película me sirve para contar mucho de mi manera de mirar. También la comunicación cultural. Pues eso.
Gracias al equipo del Máster por invitarme, Enrique Villalba, Susana Gómez, Jaime Cubas, Julia Cortés y al alumnado de la #MGC11ED por su interés.
Gracias al equipo del Máster por invitarme, Enrique Villalba, Susana Gómez, Jaime Cubas, Julia Cortés y al alumnado de la #MGC11ED por su interés.
domingo, 19 de enero de 2014
Presentación 'Principios de la comunicación de un proyecto cultural'
El enlace en Prezi de la presentación: http://prezi.com/zkh0vktikllp/principios-de-la-comunicacion-de-un-proyecto-cultural/
Sesión realizada ayer, 18 de enero, en el Máster de Gestión de Políticas y Proyectos Culturales de la Universidad de Zaragoza. http://mastercultura.es/web/
Tomates desaboridos y hormigas amarradas
Tomates desaboridos y hormigas amarradas ( El Periódico de Aragón - 18/01/2014 )
"Las hormigas fueron un pueblo de sabios que llegaron a la superhombría. Al principio, fueron del tamaño de los hombres y eran ultravertebradas. Pero tanto se ordenaron, se disciplinaron y regularon perfectamente su vida, que se volvieron un pueblo rutinario. La muerte de la absurdidad, de la rebeldía, de la negación arbitraria, de la pereza extraordinaria y del exceso entusiasta, las disminuyó hasta ser ese pueblo visto al microscopio que son". Esto dice Ramón Gómez de la Serna en uno de sus Disparates y otros caprichos. Que nos hemos hecho pequeñas. Por eso todo lo que nos pasa es microscópico. Y otras cosas que pasan nos pesan y aplastan o nos pasan al lado y son tan grandes que no podemos morderlas. Si nos dejamos morir, nos matarán del todo. Los vecinos del Gamonal en Burgos hacían piquetes a la indiferencia y yo pensaba en hormigas. En hormigas y en tomates. ¿Por qué permitimos que los tomates no supieran a nada? Porque nos convertimos en hormigas disciplinadas y pequeñas. Los tomates no saben pero tienen buen aspecto. Todo es mentira. Ficción. Se les mete un gen para que luzcan lustre pero les vuelve insípidos. Desde los años 90 se muta el ADN de los tomates para que sean más bonitos y permanezcan duros por más tiempo. Ahora tenemos las neveras decoradas con preciosos tomates que saben a plástico. Somos idiotas. Esa es nuestra parte de culpa. Que si podremos comer tomates todo el año, que si maduran antes pero se estropean más tarde, que si todos tienen la misma forma, que si no están picados, que mira qué color más majo. ¿Quién se iba a entretener pensando en que lo principal de un tomate es que tuviera sabor a tomate? Sobre estas interrogaciones ausentes hay gente frotándose las manos. Elegimos perder. La compra es un acto político y nosotras votamos a un señor hacendado, digo hacendoso, cuyo ejemplo de productividad son los bazares chinos. ¿Y si no voy más al mercatrola? Los señores que querían hacer las obras en Gamonal son de la misma especie que el señor que se hace rico vendiéndonos tomates falsos. Pertenecen al mismo club que los que controlan los bancos y los sillones de poder. Por sus venas no corre sangre si no paga comisión por pasar. Su genoma se llama dinero. Los tomates ahora no saben a nada porque tiene que haber algo que nos recuerde que vivir puede ser mentira. Aunque el bocado sea de verdad. "Hay mentiras que se convierten en dogma y otras que se pierden en el tiempo. Insisto: la vida sólo tiene sentido como relato. Y el relato, por definición, es falso". Lo escribe Ricardo Menéndez Salmón en su último libro. Las hormigas rojas crean una balsa que las salva de morir ahogadas. Se agarran entre ellas con sus mandíbulas y la mitad de la colonia se sumerge para mantener a flote al resto y respiran con las bolsas de aire que se quedan en la estructura. Se salvan si se amarran. Los vecinos del Gamonal han conseguido, de momento, paralizar las obras. Hormigas juntas. Respira, todavía podemos conseguir que los tomates vuelvan a tener sabor.
"Las hormigas fueron un pueblo de sabios que llegaron a la superhombría. Al principio, fueron del tamaño de los hombres y eran ultravertebradas. Pero tanto se ordenaron, se disciplinaron y regularon perfectamente su vida, que se volvieron un pueblo rutinario. La muerte de la absurdidad, de la rebeldía, de la negación arbitraria, de la pereza extraordinaria y del exceso entusiasta, las disminuyó hasta ser ese pueblo visto al microscopio que son". Esto dice Ramón Gómez de la Serna en uno de sus Disparates y otros caprichos. Que nos hemos hecho pequeñas. Por eso todo lo que nos pasa es microscópico. Y otras cosas que pasan nos pesan y aplastan o nos pasan al lado y son tan grandes que no podemos morderlas. Si nos dejamos morir, nos matarán del todo. Los vecinos del Gamonal en Burgos hacían piquetes a la indiferencia y yo pensaba en hormigas. En hormigas y en tomates. ¿Por qué permitimos que los tomates no supieran a nada? Porque nos convertimos en hormigas disciplinadas y pequeñas. Los tomates no saben pero tienen buen aspecto. Todo es mentira. Ficción. Se les mete un gen para que luzcan lustre pero les vuelve insípidos. Desde los años 90 se muta el ADN de los tomates para que sean más bonitos y permanezcan duros por más tiempo. Ahora tenemos las neveras decoradas con preciosos tomates que saben a plástico. Somos idiotas. Esa es nuestra parte de culpa. Que si podremos comer tomates todo el año, que si maduran antes pero se estropean más tarde, que si todos tienen la misma forma, que si no están picados, que mira qué color más majo. ¿Quién se iba a entretener pensando en que lo principal de un tomate es que tuviera sabor a tomate? Sobre estas interrogaciones ausentes hay gente frotándose las manos. Elegimos perder. La compra es un acto político y nosotras votamos a un señor hacendado, digo hacendoso, cuyo ejemplo de productividad son los bazares chinos. ¿Y si no voy más al mercatrola? Los señores que querían hacer las obras en Gamonal son de la misma especie que el señor que se hace rico vendiéndonos tomates falsos. Pertenecen al mismo club que los que controlan los bancos y los sillones de poder. Por sus venas no corre sangre si no paga comisión por pasar. Su genoma se llama dinero. Los tomates ahora no saben a nada porque tiene que haber algo que nos recuerde que vivir puede ser mentira. Aunque el bocado sea de verdad. "Hay mentiras que se convierten en dogma y otras que se pierden en el tiempo. Insisto: la vida sólo tiene sentido como relato. Y el relato, por definición, es falso". Lo escribe Ricardo Menéndez Salmón en su último libro. Las hormigas rojas crean una balsa que las salva de morir ahogadas. Se agarran entre ellas con sus mandíbulas y la mitad de la colonia se sumerge para mantener a flote al resto y respiran con las bolsas de aire que se quedan en la estructura. Se salvan si se amarran. Los vecinos del Gamonal han conseguido, de momento, paralizar las obras. Hormigas juntas. Respira, todavía podemos conseguir que los tomates vuelvan a tener sabor.
martes, 14 de enero de 2014
Enero mes del Máster
Este mes me toca impartir, que no partir, tres sesiones formativas en tres sitios diferentes pero relacionados. Los tres son máster universitarios que han tenido a bien pensar que puedo aportar algo al alumnado de sus cursos. Yo estoy agradecida y emocionada por este contar conmigo. Las citas y sesiones serán:
18 enero: Máster de Gestión de Políticas y Proyectos Culturales, Universidad de Zaragoza http://mastercultura.es/web/ Mi sesión versará sobre 'Principios de la comunicación del proyecto cultural'.
23 enero: Máster en Gestión cultural, Universidad Carlos III. http://www.mastergestioncultural.eu, ahí hablaremos sobre éxitos y fracasos de la comunicación cultural. Aquí han relacionado el listado completo de profesores en el que aparece mi jeta y el currículo:
http://www.mastergestioncultural.eu/profesores.php
30 enero: Máster de Gestión del Patrimonio, Universidad de Zaragoza, http://titulaciones.unizar.es/gest-patri-cultural/index.html. Estaré hablando de difusión cultural.
Pues eso, que este mes soy máster del universo. O algo.
Gracias a los equipos de cada uno de los másteres por la confianza.
martes, 7 de enero de 2014
Toda la culpa es de Fibonacci
Toda la culpa es de Fibonacci ( El Periódico de Aragón - 04/01/2014 )
Las luces, los muñecos que se cuelgan en los balcones como advertencia de nuestra posible desembocadura al suicidio, los villancicos que suenan en los hilos musicales de las tiendas en las que te venden paz y amor a retales cosidos por esclavos en talleres clandestinos. La prueba más irrefutable de que Dios no existe es que no lo puedes comprar en almacenes de todo a un euro. El color rojo incluso en la braga que hay que ponerse para que mi madre siga siendo mi madre. Ese color rojo en el que yo veo sólo sangre. Violencia, estos días son pura violencia. Es como no ducharse y ponerse colonia Brummel para evitar que asome el olor a mugre. Eso son estos días, mierda con lazo y aroma a consomé. Y debajo de todo este decorado violento seguimos teniendo los disgustos, que se nos van poniendo en fila porque el cuerpo ya se ha acostumbrado a ordenarse como en la cola del paro. Puede que la resignación empezara ahí, en respetar y no rebelarse con las señales de "espere aquí su turno". Como si los problemas tuvieran derecho de admisión. Como si para contarnos tuviéramos que pedir permiso o se pudiera militarizar el sufrimiento. Ordeno y mando y rellene el cuestionario. Usted está aquí. Mantenga vigiladas sus pertenencias y pase sus disputas por el escáner, es por su seguridad. Váyanse al carajo, en fila de todos a la vez. Y yo, en medio de toda esta violencia de musgo, purpurina y olor a castañas, me acordé de la sucesión de Fibonacci con garras de guerra. Definamos sucesión: prosecución, ordenación de elementos, descendencia, prole, conjunto ordenado de términos que cumplen una ley determinada. Aún hay más, es una sucesión infinita de números naturales. Lo natural. Por eso aquello de que las mujeres solteras y lesbianas se queden fuera de la reproducción asistida, "la falta de varón no es un problema médico". El problema es no procrear como Dios manda. En la sucesión de Fibonacci cada término es la suma de los dos anteriores, esta es la relación de recurrencia que la define. Que de la unión de dos salga un nuevo elemento. Que esos dos sean hombre y mujer, lo "natural". Capitalismo misicas que prohíbe el aborto para seguir teniendo soldados. Los nazis recomendaban a los "buenos alemanes" tener varios hijos para garantizar la supervivencia de la raza aria. Hoy, aquí, se prohíbe a las mujeres elegir no tener hijos y se alimenta perpetuar un único modelo de familia, la católica, para reproducir reclutas disciplinados que garanticen la continuidad del sistema. Hasta que no se inventen los úteros artificiales, las mujeres somos insustituibles para "fabricar" vida. Esto es lo que nos hace tan peligrosas y por eso tantos esfuerzos en controlar nuestros cuerpos. Dentro de poco sólo se autorizará a tener hijos a las mujeres que vayan a misa y cuenten con tarjeta de El Corte Inglés. A las que no comulguemos nada de abortar, nos quitarán a los nuestros para dárselos a los españoles de bien. Todo por la patria. Hacia Belén va una burra, rin, rin. Maldito Fibonacci
Las luces, los muñecos que se cuelgan en los balcones como advertencia de nuestra posible desembocadura al suicidio, los villancicos que suenan en los hilos musicales de las tiendas en las que te venden paz y amor a retales cosidos por esclavos en talleres clandestinos. La prueba más irrefutable de que Dios no existe es que no lo puedes comprar en almacenes de todo a un euro. El color rojo incluso en la braga que hay que ponerse para que mi madre siga siendo mi madre. Ese color rojo en el que yo veo sólo sangre. Violencia, estos días son pura violencia. Es como no ducharse y ponerse colonia Brummel para evitar que asome el olor a mugre. Eso son estos días, mierda con lazo y aroma a consomé. Y debajo de todo este decorado violento seguimos teniendo los disgustos, que se nos van poniendo en fila porque el cuerpo ya se ha acostumbrado a ordenarse como en la cola del paro. Puede que la resignación empezara ahí, en respetar y no rebelarse con las señales de "espere aquí su turno". Como si los problemas tuvieran derecho de admisión. Como si para contarnos tuviéramos que pedir permiso o se pudiera militarizar el sufrimiento. Ordeno y mando y rellene el cuestionario. Usted está aquí. Mantenga vigiladas sus pertenencias y pase sus disputas por el escáner, es por su seguridad. Váyanse al carajo, en fila de todos a la vez. Y yo, en medio de toda esta violencia de musgo, purpurina y olor a castañas, me acordé de la sucesión de Fibonacci con garras de guerra. Definamos sucesión: prosecución, ordenación de elementos, descendencia, prole, conjunto ordenado de términos que cumplen una ley determinada. Aún hay más, es una sucesión infinita de números naturales. Lo natural. Por eso aquello de que las mujeres solteras y lesbianas se queden fuera de la reproducción asistida, "la falta de varón no es un problema médico". El problema es no procrear como Dios manda. En la sucesión de Fibonacci cada término es la suma de los dos anteriores, esta es la relación de recurrencia que la define. Que de la unión de dos salga un nuevo elemento. Que esos dos sean hombre y mujer, lo "natural". Capitalismo misicas que prohíbe el aborto para seguir teniendo soldados. Los nazis recomendaban a los "buenos alemanes" tener varios hijos para garantizar la supervivencia de la raza aria. Hoy, aquí, se prohíbe a las mujeres elegir no tener hijos y se alimenta perpetuar un único modelo de familia, la católica, para reproducir reclutas disciplinados que garanticen la continuidad del sistema. Hasta que no se inventen los úteros artificiales, las mujeres somos insustituibles para "fabricar" vida. Esto es lo que nos hace tan peligrosas y por eso tantos esfuerzos en controlar nuestros cuerpos. Dentro de poco sólo se autorizará a tener hijos a las mujeres que vayan a misa y cuenten con tarjeta de El Corte Inglés. A las que no comulguemos nada de abortar, nos quitarán a los nuestros para dárselos a los españoles de bien. Todo por la patria. Hacia Belén va una burra, rin, rin. Maldito Fibonacci
martes, 31 de diciembre de 2013
Por ejemplo
Tragarnos de un bocao la pirámide de Maslow.
Que tengamos palabras suficientes para comer y hacer conservas.
Que nuestros cuerpos no tengan que andar en el tablero del Risk cada día.
Que sus dogmas jueguen con ellos al sado y se les vaya la mano.
Que las heridas se queden en las capas de piel muerta y no nos sangren las grietas.
Que el cinismo no haga costra y nos siga calando lo sensible.
Ponerle un bozal al miedo y que no nos muerda.
Que las rendijas de las alcantarillas dejen pasar algo de alegría.
Que las personas jueguen a hundir la flota con las cifras, y ganen.
Croquetas empieza por la c como cariño y cuidados. Más.
Que los abrazos sigan sirviendo de escafandra en un mundo que se ahoga.
Vivir como nos dé la gana, coño, sin pedir perdón ni permiso.
Todo esto, por ejemplo. Buen 2014.
domingo, 22 de diciembre de 2013
La vida y sus kilobytes de almacenamiento
La vida y sus kilobytes de almacenamiento ( El Periódico de Aragón - 21/12/2013 )
Nuestros espacios emocionales podrían tener diques contenedores y cuando acumulásemos tanto que hubiera riesgo de desbordamiento, una alarma cósmica te advirtiera del peligro. Como la vejiga avisa cuando no puede con todo el líquido que alberga. Un rótulo con luces de neón: «Contenedor al límite. Riesgo de explosión nuclear». Nuclear de núcleo, de parte central, de elemento principal, de masa esencial, de unidad que ejerce una relación de dominio sobre otras unidades con las que forma un sintagma y que determina las propiedades gramaticales de este. Así los márgenes serían como una zona franca, un trozo de asepsia para poder existir sin tener problemas limítrofes. Vivir sin acumular. Que nos sobraran los gigas de fotografías que nunca miramos y que sólo tuviéramos una colección de momentos. La de los momentos olímpicos. Segundos que son más que segundos. Una misma dimensión del tiempo pero de otra órbita. El tiempo con medalla. Que nos sobrara lo que no nos cabe. No tener almacén para lo que está en tu vida sólo ocupando sitio. Somos coleccionistas inservibles de muestrarios de inutilidades. Tratamos de almacenar la realidad a jirones cuando la vida se vive y no se guarda en en el debe y el haber. Utilizamos estos días para hacer listas que nos recuerden lo que hemos vivido este año. Revisaremos las que fueron noticias del día. Nos cabrearemos de nuevo rememorando las sacudidas a nuestros derechos. Hemos acumulado penas para vivir de restos todo el 2014. Cambiar la voz de la narración del yo al nosotros por aquello de la construcción colectiva. Y porque así el listado de alegrías que hemos tenido es más abundante. Pensaremos en hacernos fuertes y en tener al miedo enjaulado para que no salga a pasear sin toque de queda. Echaremos en falta a las personas que han dejado su hueco a otros afectos que sin embargo no pueden ocupar su lugar. Se nos olvidó diseñarnos para olvidar de golpe a alguien cuando no lo habías dejado de querer. ¿Dónde se queda el afecto cuando ya no puedes darle uso? Listaremos lo acumulado a lo largo de los días, incluso los deseos. Que no nos canse la mortadela. Sobreviviremos a los rituales y nos haremos regalos para recordarnos todo lo que nos queremos. Sentiremos aunque no inventariemos el hacerlo. Acumularemos lo que nos pase sin poder huir de ello.
«640 kB de memoria deben ser suficientes para cualquiera». Lo dijo Bill Gates en 1981. Deber. Ser. Suficiente. Puede que esa imposición en la frase de Bill fuera lo que ocasionó que rechazáramos la idea de no acumular. Almacenamos incluso los fracasos. Hacemos las listas de lo vivido como si fueran los posos del café que te recuerdan lo que has bebido. Y todo se te queda en el cuerpo aunque no lo enumeres. Yo doblo las esquinas de las páginas al leer porque no puedo dejarme señalado en mi piel los abrazos. Nací en el año en el que a Bill Gates le sobraba memoria. Quizás por eso siempre he tenido problemas de almacenamiento. Reservas. Que no nos sobren quereres. No nos duelas demasiado, año nuevo.
Nuestros espacios emocionales podrían tener diques contenedores y cuando acumulásemos tanto que hubiera riesgo de desbordamiento, una alarma cósmica te advirtiera del peligro. Como la vejiga avisa cuando no puede con todo el líquido que alberga. Un rótulo con luces de neón: «Contenedor al límite. Riesgo de explosión nuclear». Nuclear de núcleo, de parte central, de elemento principal, de masa esencial, de unidad que ejerce una relación de dominio sobre otras unidades con las que forma un sintagma y que determina las propiedades gramaticales de este. Así los márgenes serían como una zona franca, un trozo de asepsia para poder existir sin tener problemas limítrofes. Vivir sin acumular. Que nos sobraran los gigas de fotografías que nunca miramos y que sólo tuviéramos una colección de momentos. La de los momentos olímpicos. Segundos que son más que segundos. Una misma dimensión del tiempo pero de otra órbita. El tiempo con medalla. Que nos sobrara lo que no nos cabe. No tener almacén para lo que está en tu vida sólo ocupando sitio. Somos coleccionistas inservibles de muestrarios de inutilidades. Tratamos de almacenar la realidad a jirones cuando la vida se vive y no se guarda en en el debe y el haber. Utilizamos estos días para hacer listas que nos recuerden lo que hemos vivido este año. Revisaremos las que fueron noticias del día. Nos cabrearemos de nuevo rememorando las sacudidas a nuestros derechos. Hemos acumulado penas para vivir de restos todo el 2014. Cambiar la voz de la narración del yo al nosotros por aquello de la construcción colectiva. Y porque así el listado de alegrías que hemos tenido es más abundante. Pensaremos en hacernos fuertes y en tener al miedo enjaulado para que no salga a pasear sin toque de queda. Echaremos en falta a las personas que han dejado su hueco a otros afectos que sin embargo no pueden ocupar su lugar. Se nos olvidó diseñarnos para olvidar de golpe a alguien cuando no lo habías dejado de querer. ¿Dónde se queda el afecto cuando ya no puedes darle uso? Listaremos lo acumulado a lo largo de los días, incluso los deseos. Que no nos canse la mortadela. Sobreviviremos a los rituales y nos haremos regalos para recordarnos todo lo que nos queremos. Sentiremos aunque no inventariemos el hacerlo. Acumularemos lo que nos pase sin poder huir de ello.
«640 kB de memoria deben ser suficientes para cualquiera». Lo dijo Bill Gates en 1981. Deber. Ser. Suficiente. Puede que esa imposición en la frase de Bill fuera lo que ocasionó que rechazáramos la idea de no acumular. Almacenamos incluso los fracasos. Hacemos las listas de lo vivido como si fueran los posos del café que te recuerdan lo que has bebido. Y todo se te queda en el cuerpo aunque no lo enumeres. Yo doblo las esquinas de las páginas al leer porque no puedo dejarme señalado en mi piel los abrazos. Nací en el año en el que a Bill Gates le sobraba memoria. Quizás por eso siempre he tenido problemas de almacenamiento. Reservas. Que no nos sobren quereres. No nos duelas demasiado, año nuevo.
martes, 17 de diciembre de 2013
18 diciembre, Día Internacional del Migrante
Mañana, 18 de diciembre, es el Día Internacional del Migrante. Ricardo Calero inundará la ciudad con sus 'Sueños en el mar', un proyecto en el que he tenido el placer de colaborar con algunos textos. En la imagen, el programa de actividades.
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